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Un llamado de alerta a la ciudadanía


Las reformas a la Constitución Nacional, en mi concepto, constituyen un asunto de gran prioridad. Bajo el manto de la Constitución vigente se han dado toda clase de prebendas, abusos y hasta actos de corrupción. Cuando el Presidente actual de la Asamblea, Carlos Alvarado, tomó la iniciativa muy plausible de recoger opiniones de los distintos grupos políticos y cívicos y conformó un proyecto de cambios muy importantes a nuestro principal instrumento jurídico. Se eliminaban en él muchas de las canonjías y prebendas que los propios legisladores se han venido dando a través de los años que han provocado, además de sus pobres actuaciones, el descrédito en ese importante órgano del Estado.
El proyecto original no contemplaba la inmunidad a los presidentes salientes, como parece ser que se incluyó a última hora. Es inconcebible que se pretenda cubrir de inmunidad a mandatarios o gobernantes que han cometido delitos y que sus casos deben ventilarse en los tribunales de justicia. Cada día la opinión pública exige más transparencia de los que gobiernan y existe una voluntad muy firme de sancionar a los que delinquen, no importa la jerarquía que tengan. Esto no es un caso aislado de Panamá, allí tenemos el de Nicaragua, donde el Presidente Arnoldo Alemán acusado de toda clase de delitos (abusos de autoridad, corrupción, aprovechamiento de fondos públicos, lavado de dinero, etc.) ha echado mano de todos los recursos de protección que le pueda dar la inmunidad para evitar caer en manos de la justicia y poder burlarse de ella. Afortunadamente todos sus esfuerzos han fracasado.
En los cambios que se le hagan a la Constitución tienen que buscarse los mecanismos para poner freno a la impunidad que hoy con descaro y gran desparpajo permite que muchos delincuentes puedan pasearse por nuestras calles y avenidas como si fueran ciudadanos de conducta ejemplar.
Los presidentes deben ser conscientes de que cada día hay una opinión pública más atenta a juzgar sus actuaciones. Ha existido en el pasado mandatarios, como el caso de Enrique Jiménez, que han defendido con valor y confrontado cualquier acusación que se le hiciera que pudiera afectar su integridad. Don Enrique Jiménez fue, al terminar su período presidencial, voluntariamente a la Asamblea Nacional y defendió con éxito su buen nombre.
Guillermo Endara, cada vez que puede, defiende con gran entereza su honestidad. Es muy celoso de ella. No pierde ocasión para debatir en cualquier foro su gestión de gobierno y no sólo se refiere si es cuestionado a su vida pública sino privada también. Creo que esa actitud le está ganando mucha simpatía y es una de las principales razones por las cuales hoy es una opción presidencial con amplio respaldo.
No puede ser posible que se pretenda darle a un presidente saliente una inmunidad aún mayor que la que disfrutan actualmente los legisladores y que la ciudadanía con justificada razón rechaza y condena. Esa inmunidad parlamentaria ha servido hasta ahora como excusa, en parte, para que las investigaciones de los delitos del CEMIS queden en nada. No existe la voluntad por parte de las autoridades responsables de llegar a la verdad. A un año la "bola" sigue pasándose de mano en mano. Tenemos en acción los nuevos Pilatos del siglo XXI. Todo ciudadano debe ser responsable de sus actos y más quienes ocupan posiciones relevantes en la vida nacional. El ocultamiento quedó atrás al tener los ciudadanos cada día mayor acceso a las acciones de sus gobernantes.
Los cambios constitucionales no son para un día, ni por un año, ni para un quinquenio.
La Constitución debe tener permanencia y no debe servir de escudo y proteger los temores que alguien pueda tener y mucho menos proporcionarle ventajas y privilegios para una persona o grupo. Constituye ella -la Constitución- el elemento jurídico que debe aplicarse a todos los ciudadanos sin tener en cuenta posiciones ni jerarquías. La ciudadanía debe estar muy alerta para que en las reformas, no se "cuelen" casos como el que apunto.
No depende de los fenómenos meteorológicos y permite producir cosechas fuera de estación, con mucha efectividad, logrando también la disminución de los riesgos de afectación de plagas.
De acuerdo con expertos en la materia, la hidroponía es una técnica que brinda una alternativa diferente a las personas de las ciudades quienes muchas veces al no disponer de un lugar adecuado para el desarrollo de una cosecha, hacen grandes inversiones para adquirir los productos básicos que hoy se pueden cultivar dentro de un pequeño espacio que solo necesita de la dedicación y de las ganas de poner en practica esos conocimientos.

101 años de Panamá América

 
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