Un mal parto
Quiero hacer algunos comentarios en torno a la larga huelga médica, la cual terminó hace casi dos semanas. No hubo ganadores, sólo perdedores y estos fueron los enfermos carentes de recursos económicos.
En mi larga vida he visto y participado en muchas negociaciones. Unos conflictos eran grandes y serios, y otros con discrepancias menores. Sin embargo, tengo que manifestar que jamás hubo una negociación peor llevada a cabo. Ambas partes en conflicto actuaron con manifiesta ineptitud.
El conflicto médico tomó más tiempo de lo necesario. Si se hubiera actuado con más habilidad no hubiera sido así. Los médicos demostraron que están muy lejos de Hipócrates y sin ningún apuro descansaban los fines de semana antes de considerar la última propuesta del Ejecutivo. Mientras tanto, el dolor y el desamparo afectaba a la clase pobre más necesitada. El gobierno, por otra parte, negoció con un "gotero". Tanto médicos como gobierno iniciaron las negociaciones con posiciones muy extremas. Los médicos pedían un 60% de aumento, mientras que el gobierno un 12%.
En todas las negociaciones el tiempo es vital si se quieren evitar mayores perjuicios. En el "tira y jala" no hay hora, ni minutos y se negocia hasta que se culmina en un arreglo satisfactorio para las partes. Aquí, lamentablemente, no ocurrió sino todo lo contrario; el tiempo parecía no importar. Pueda ser que en esta ocasión los médicos, a diferencia que los educadores, cumplan fielmente con el acuerdo de reponer las horas no laboradas y que la ciudadanía enferma necesitada de atención pueda recibir el cuidado que por varias semanas quedó desamparada.