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¿Un megapuerto?


EUFÓRICAMENTE, La prensa panameña en conjunto con la televisión, han publicado las declaraciones de altos funcionarios nacionales, sobre la perspectiva de construir una gran instalación portuaria en el terminal Pacífico canalero, con una inversión de 600 millones de balboas, que creará más de diez mil plazas de empleos directos e indirectos.
Nosotros no sabemos si en los grandes planes que se dijeron estaban en elaboración cuando Panamá recibió la propiedad del Canal y de las edificaciones y el resto de patrimonio de las áreas revertidas, estaba o no esa grandiosa idea del "megapuerto" en Farfán. Nunca habíamos oído nada sobre ese punto, y debido a nuestra ignorancia, ojalá los propagandistas de hoy nos aclaren nuestra duda sobre si tan grandiosa obra estaba o no en toda la célebre planificación que se contrató entonces. Si estaba parecerá muy aceptable que en estos días se le hubiera resucitado. Pero si ese "megapuerto" es cosa de esta última semana, entonces tendríamos que llegar a la conclusión de que las gruesas sumas pagadas por Panamá, hace algunos años, en contratos de planificación canazonal, fueron una amarga chistería, porque parece que ahora se está siguiendo otro camino, y haber ordenado otros planes inútiles, es como actuar en plan de improvisación y desorden, lo que viene a colocarle al "aprovechamiento panameño del Canal" el sambenito de máxima alegría y fantástica ausencia de seriedad en la materia. Ojalá que alguien aclarara las dudas que se nos acosan.
Pensemos, en idea improvisada (lo confesamos por contagio de improvisaciones), en la contratación del Gobierno con la sociedad Panama Canal Railway Company (contrato aprobado por la Ley No. 15 de 17 de febrero de 1998). Allí están las siguientes exoneraciones, para beneficio de la compañía: del impuesto sobre la renta; del de transferencia de bienes muebles (ITBM); el de todo impuesto de dividendos provenientes de las actividades del contrato; del pago de la tarifa para contenedores, estiba, desestiba, manejo, manipulación y estadía; del impuesto de inmueble, del de licencia comercial o industrial; de impuesto sobre la renta de remesas o transferencias al extranjero por razón del pago de comisiones, regalías o cualquier otro concepto relacionado con el contrato; de todo impuesto, tasa, derecho, gravamen, retención u otros cargos de similar naturaleza a las personas o entidades extranjeras que concedan financiamiento; de impuestos, honorarios y derechos por el denominado "Servicio de Vigilancia Especial". Un curioso panameño que ha hecho los cálculos respectivos ha consignado que el total de las anteriores exoneraciones es de setenta millones de balboas.
He aquí la política impositiva panameña con esas grandes compañías que se llevan las ganancias de su actividad canalera para el extranjero, mientras que el país sólo recibe la contaminación derivada de tan pingües negociados. "Que vengan más puertos", gritó nuestro amigo, el Vice, Director de la Autoridad Portuaria y del PP.
Mas pensemos también que hay un millón de panameños que difícilmente pueden obtener una comida al día; y otros que ni siquiera perciben bocado a veces. Piénsese también en la forma como funcionan los servicios públicos (agua chocolate, luz, teléfono, etc., etc.), si todas las ganancias las remiten al extranjero y aquí no invierten más que en su negocio elegantemente exonerado de impuestos.
Es verdad que de las ganancias del funcionamiento del "Canal panameño", cierta cantidad anual se le entrega al Tesoro Nacional, que es el Tesoro de los Despilfarros Nacionales. No continuemos con los hitos de un panorama tan desolador y centenario.
El panameño intuye (de vez en cuando leemos uno que otro artículo sobre el particular) que el Canal no ha representado la perspectiva o la posibilidad de que la economía nacional se transforme en una maquinaria económica para beneficio de toda nuestra población. Y ello se debe, entre otras causas menos claras, a que el funcionamiento de "nuestra vía acuática" casi ha seguido totalmente el patrón norteamericano de pasaje de barcos y nada más. Decimos que "casi", porque el General Collin Powell, en su última visita a Panamá expresó, por lisonja, que "Panamá maneja menor el Canal que Norteamérica".
Si han aumentado suavemente los peajes, claro que el Canal gana más ahora. Si pasan más barcos también mejora la paga. Pero allí en el Canal hay altos funcionarios que conocen, por ejemplo, cómo maneja Egipto el Canal de Suez, pero en nada parecido se ha pensado aquí sobre el particular.
Mejor es que sigamos pensando en endeudar el Canal con un tercer juego de esclusas, mientras que los usuarios que se beneficiarán más con ese "juego esclusario", nada han prometido siquiera sobre el financiamiento, a lo mejor porque la aventura inversionista podría resultar un gran fiasco.
¡Viva Panamá!

101 años de Panamá América

 
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