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Un mensaje al profesor Juan Jované


En el mes de enero del año 2000, los jubilados que recibimos nuestros cheques en la Agencia Postal de El Dorado, no tuvimos que hacer fila. En dos minutos y con una agradable sonrisa se nos atendió. Gratamente impresionada, le pregunté a mi amigo Bobby, colonense como yo, a qué se debía el cambio. Sencillo, me contestó, el profesor Jované, un paisano nuestro de pura fibra, estuvo en el correo y este es el resultado. Me sentí complacida y le prometí divulgar el gesto, un detalle sencillo que hizo felices a más de cinco mil personas.
Hay actitudes; hay servicios; hay atenciones; hay programas en la CSS que necesitan ajustes o corrección total con mucha imaginación y poco dinero, con muy buena percepción de lo mejorable y abundante voluntad de servir. Yo no resisto ver día a día estas necesidades y no hablar sobre las mismas. Mi corazón reciente lo que observo y mi pecho se llena de angustia si callo. El profesor Jované no es ubicuo, y aunque tenga una planilla bastante numerosa de asistentes, estas deficiencias de las que hablaré a continuación sólo las sentimos en carne viva los que hacemos uso de los servicios de la CSS. Veamos:
El servicio de atención domiciliaria integrada (programa de la tercera edad), específicamente en la clínica de Betania, lo compone un grupo de primera categoría (al mismo le dediqué un artículo hace apenas unos meses). Atienden a más de 200 pacientes, y aunque en el pasado contaban con los servicios de cinco médicos que se turnaban entre atención a los pacientes corrientes y a los integrados al programa, hoy, sólo da servicio un doctor, y mientras éste hace sus visitas domiciliarias no queda en el consultorio otro médico que pueda atender las consultas del familiar que representa al enfermo integrado.
Lo más preocupante del asunto es que la comunicación telefónica con el grupo es casi imposible, porque no cuenta con un teléfono directo y la central de esa clínica se mantiene copada con llamadas. ¿Cuánto cuesta una línea directa para el gran servicio que podría rendir?.
Sé perfectamente que el profesor Jované está tratando que los pacientes no tengan que ir a las cuatro de la mañana para obtener cupo. Sé, también, que se está tratando de acortar el tiempo de espera para los servicios de los especialistas. Lo que veo completamente negativo es el hecho de que únicamente los primeros días de X mes se pueda solicitar un cupo de esa naturaleza, el cual se registra para dos meses después, si es que el paciente sigue con vida.
Entiendo perfectamente que la certificación de vida es indispensable para poder cobrar los cheques de los jubilados incapacitados. La trabajadora social de la clínica de Betania, por ejemplo, visita al enfermo, lo identifica mediante el carnet del SS, toma sus huellas digitales, identifica a la persona que lo representará y firman el documento. Con ese proceso, la trabajadora social certifica que el jubilado incapacitado está vivo. Este procedimiento se hace cada seis meses, pero después del primer período pareciera que la certificación no tiene mérito. Para que el mismo valga se tiene que llevar al edificio Mosquetero donde vuelven a tomar algunos datos posteriormente presentado el documento, para que una persona que ni siquiera lo lee, le imprima un sello y lo firme. Dios de todos, ¿es que no se confía de la trabajadora social? Voy a imitar una propaganda comercial "Facilito de hacer; facilito de mejorar!

101 años de Panamá América

 
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