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Un mensaje memorable


El 24 de febrero, en horas de la noche, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, pronunció un discurso sumamente aleccionador. Creo que si nuestros políticos hubiesen puesto atención al mismo, habrían sacado más provecho que brincar en cuanta actividad participaban en los estertores del martes de carnaval.

El discurso ante las Cámaras Conjuntas del Congreso, fue una clase magistral de Administración Política. Primero que nada, él reconoce con singular franqueza, que la crisis económica y financiera que agobia a su nación es sumamente grave y la solución deberá involucrar a todo el pueblo norteamericano. A diferencia de nuestros políticos, no culpa "al gobierno anterior", y sostiene que es producto de un proceso acumulativo en el que ambos partidos dejaron de hacer lo que debían hacer.

El pueblo deberá hacer grandes ahorros y dejar de ser tan consumista, y el Estado deberá apoyar a las empresas generadoras de empleos y a los bancos a reactivar la economía, pero bajo estrictos controles. No se apuntalará a los bancos para que los altos ejecutivos se suban salarios, adornen sus despachos con cortinajes caros o hagan viajes innecesarios. Fue tajante al señalar "esos días pasaron".

Criticó fuertemente que los bancos en su único interés por reflejar cifras infladas ante sus accionistas, hayan promovido el ofrecimiento de préstamos hipotecarios a numerosas familias que no tenían capacidad de pago y que hoy están al borde de perder todo el esfuerzo realizado.

Las empresas automovilísticas del país que inventó el auto deberán ponerse a tono con las exigencias de los tiempos modernos en cuanto a costos competitivos y con modelos más amigables con el medio ambiente.

Se deberá ampliar los beneficios de desempleo y realizar una reforma profunda en los sistemas de salud y educación. Sobre este último aspecto, señaló que el profesional o técnico norteamericano ha perdido competitividad y hay que recuperar el espacio perdido. Agregó que en el corto tiempo que tiene en el Ejecutivo, su equipo ha identificado gastos millonarios que serán eliminados, entre éstos, los derivados de la guerra de Irak. En este aspecto soy reiterativo en afirmar que Estados Unidos promovió una guerra innecesaria e ilegal y ahora le quiere pasar la papa caliente de la pacificación al régimen impuesto por ellos. Refiriéndose a la cárcel del Guantánamo, indicó que los beneficios y comodidades que aún disfruta el pueblo norteamericano no deberían descansar sobre el sacrificio de valores fundamentales de la democracia. Ordenó el cierre de dicha cárcel y proceder a lo conducente con los que allí están, para categóricamente afirmar "Estados Unidos no tortura".

Al finalizar me queda la extraña sensación por ver a un político nuestro hacer gala de la valentía y coraje de Obama y llamar las cosas por su nombre, señalando pautas para corregir entuertos. Dios salve a nuestro país.

101 años de Panamá América

 
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