A un mes de la Canonización
Hace un mes, bajo un torrencial aguacero, una notable multitud de creyentes aglutinados en la Piazza devotamente escuchó de los labios del Pontífice Juan Pablo II las solemnes palabras con las que declaraba santos a los beatos mártires de la Evangelización Cristiana en la Gran China. En dos artículos anteriores hemos difundido información que coadyuve a propios y a extraños a conocer de qué se trata, aún cuando siempre nos quedaremos cortos.
Concluía la semana pasada con parte de desenvolvimiento histórico de la fe por esas regiones caracterizándose, a mi manera de ver, por una dialéctica de acogidas benevolentes, que luego se transforman en persecución. Decretos permisivos de la práctica religiosa cristiana y luego otros draconianos decretos prohibiendo y persiguiendo las expresiones de fe cristiana.
Se tiene noticia que desde el Siglo V se anunció el Evangelio en China. En el Siglo XIII, Juan de Montecorvino, en el Siglo XVI aparece la figura de Matteo Ricci. El emperador K"ang Hsi colaboró mucho y favorablemente hasta que, desafortunadamente, la cuestión de los "ritos chinos" irritó sobremanera al Emperador y preparó la persecución fuertemente influenciada por el vecino Japón. Persecución violenta y cruel, abierta o velada, solapada que en diferentes oleadas desde el Siglo XVII hasta la mitad del XIX azotó a la cristiandad, matando misioneros y fieles laicos.
En 1648, el beato Francisco Fernández de Capillas, reconocido por la Santa Sede como Promártir de China, fue asesinado por los invasores tártaros.
En los 1700 (siglo XVIII) el Emperador Yung Cheng y su hijo Kien Lung exterminó a 5 sacerdotes dominicos (Orden de Predicadores) Pedro Sanz, Francisco Serrano, Joaquín Royo, Juan Alcober, Francisco Díaz.
En los 1800, cuando algunos emperadores habían autorizado la religión católica, el emperador Kia-Kin publicó decretos interdiciendo el catolicismo. Decretos que iban dirigidos contra aquellos que, entre los chinos, hicieran estudios para recibir las órdenes sagradas y contra los sacerdotes que propagaran la fe católica, exonerando a los que apostaran.
Notable es la cifra de laicos catequistas que hacia el año 1823 fueron estrangulados como Pedro Wu, catequista y José Zhang-Dapeng también laico catequista. El obispo Juan Gabriel Taurin Dufresse, de las (MEP) Misioneros Exteriores de París, otro sacerdote diocesano Agostino Zhao Rong, Giovanni Da Triora, franciscano, José Yuan, sacerdote diocesano chino, Francisco Regis Clet, C.M., Paulino, Tadeo Liu diocesano chino, Pedro Liu, catequista, Joaquín Ho, catequista chino, Augusto Chapdelaine, M.EP, Lorenzao Bai Xiaoman, laico chino, Ines Cao Guiying, viuda misionera.
El 28 de enero de 1858, los Mártires de Mao Kao, catequistas insobornables, Jerónimo Lu Ting Mei, Lorenzo Wang Bing, Agueda Lin Zao. En julio de 1861 dos seminaristas y dos laicos, los Mártires de Qingyanzhen: José Zhang Wenlan, Pablo Chen Chanpin, seminaristas, Luo Tingyiung y Marta Wang-Luo Mande, laicos. En el 18 de febrero de 1862, los mártires de Guizhou, Juan Pedro Neel, MEP, Martin Wu, Juan Zhang Tianshen y Juan Chen Xianheng, catequistas laicos y Lucia Yi Zhenmel, catequista.
En 1840, el Comisario Imperial de Guangdong, queriendo con razón suprimir el comercio del opio, que estaba en manos de los ingleses, había hecho arrojar al mar más de veinte mil cajas de esta droga. Hecho que sirvió de pretexto para una guerra inmediata con la victoria de los ingleses.
Terminada la guerra, la China debió firmar en 1842, el primer tratado internacional de los tiempos modernos, al que siguieron muy pronto otro con América y con Francia. Aprovechando esta ocasión, Francia sustituyó a Portugal como potencia protectora de las misiones y como consecuencia se promulgó un doble directo: uno en 1844 por el cual se permitía a los chinos seguir la religión católica, otro del 1846, por el cual se suprimían las antiguas penas contra los católicos.
Transcurrió un siglo de expansión de las misiones cristianas hasta que sobrevino la desgracia de la insurrección de la Asociación de la justicia y de la armonía "conocida comúnmente como de los Boxers" y ocurrió al principio del siglo XX y causó derramamiento de sangre de muchos cristianos que han sido beatificados y canonizados el 1 de octubre de 2000.
Concluía la semana pasada con parte de desenvolvimiento histórico de la fe por esas regiones caracterizándose, a mi manera de ver, por una dialéctica de acogidas benevolentes, que luego se transforman en persecución. Decretos permisivos de la práctica religiosa cristiana y luego otros draconianos decretos prohibiendo y persiguiendo las expresiones de fe cristiana.
Se tiene noticia que desde el Siglo V se anunció el Evangelio en China. En el Siglo XIII, Juan de Montecorvino, en el Siglo XVI aparece la figura de Matteo Ricci. El emperador K"ang Hsi colaboró mucho y favorablemente hasta que, desafortunadamente, la cuestión de los "ritos chinos" irritó sobremanera al Emperador y preparó la persecución fuertemente influenciada por el vecino Japón. Persecución violenta y cruel, abierta o velada, solapada que en diferentes oleadas desde el Siglo XVII hasta la mitad del XIX azotó a la cristiandad, matando misioneros y fieles laicos.
En 1648, el beato Francisco Fernández de Capillas, reconocido por la Santa Sede como Promártir de China, fue asesinado por los invasores tártaros.
En los 1700 (siglo XVIII) el Emperador Yung Cheng y su hijo Kien Lung exterminó a 5 sacerdotes dominicos (Orden de Predicadores) Pedro Sanz, Francisco Serrano, Joaquín Royo, Juan Alcober, Francisco Díaz.
En los 1800, cuando algunos emperadores habían autorizado la religión católica, el emperador Kia-Kin publicó decretos interdiciendo el catolicismo. Decretos que iban dirigidos contra aquellos que, entre los chinos, hicieran estudios para recibir las órdenes sagradas y contra los sacerdotes que propagaran la fe católica, exonerando a los que apostaran.
Notable es la cifra de laicos catequistas que hacia el año 1823 fueron estrangulados como Pedro Wu, catequista y José Zhang-Dapeng también laico catequista. El obispo Juan Gabriel Taurin Dufresse, de las (MEP) Misioneros Exteriores de París, otro sacerdote diocesano Agostino Zhao Rong, Giovanni Da Triora, franciscano, José Yuan, sacerdote diocesano chino, Francisco Regis Clet, C.M., Paulino, Tadeo Liu diocesano chino, Pedro Liu, catequista, Joaquín Ho, catequista chino, Augusto Chapdelaine, M.EP, Lorenzao Bai Xiaoman, laico chino, Ines Cao Guiying, viuda misionera.
El 28 de enero de 1858, los Mártires de Mao Kao, catequistas insobornables, Jerónimo Lu Ting Mei, Lorenzo Wang Bing, Agueda Lin Zao. En julio de 1861 dos seminaristas y dos laicos, los Mártires de Qingyanzhen: José Zhang Wenlan, Pablo Chen Chanpin, seminaristas, Luo Tingyiung y Marta Wang-Luo Mande, laicos. En el 18 de febrero de 1862, los mártires de Guizhou, Juan Pedro Neel, MEP, Martin Wu, Juan Zhang Tianshen y Juan Chen Xianheng, catequistas laicos y Lucia Yi Zhenmel, catequista.
En 1840, el Comisario Imperial de Guangdong, queriendo con razón suprimir el comercio del opio, que estaba en manos de los ingleses, había hecho arrojar al mar más de veinte mil cajas de esta droga. Hecho que sirvió de pretexto para una guerra inmediata con la victoria de los ingleses.
Terminada la guerra, la China debió firmar en 1842, el primer tratado internacional de los tiempos modernos, al que siguieron muy pronto otro con América y con Francia. Aprovechando esta ocasión, Francia sustituyó a Portugal como potencia protectora de las misiones y como consecuencia se promulgó un doble directo: uno en 1844 por el cual se permitía a los chinos seguir la religión católica, otro del 1846, por el cual se suprimían las antiguas penas contra los católicos.
Transcurrió un siglo de expansión de las misiones cristianas hasta que sobrevino la desgracia de la insurrección de la Asociación de la justicia y de la armonía "conocida comúnmente como de los Boxers" y ocurrió al principio del siglo XX y causó derramamiento de sangre de muchos cristianos que han sido beatificados y canonizados el 1 de octubre de 2000.