Un millón de turistas
Para el 2002 se estimó el número de turistas ingresados al territorio nacional en más de 800 mil que dejaron unos B/.675 millones de ingresos. Para este año, las autoridades del ramo han fijado una meta ambiciosa de 1 millón de turistas, lo cual a primera vista parece exagerado para la infraestructura que contamos, por más que esté mejorando a paso acelerado.
Llama la atención que para el año pasado, Costa Rica no alcanzó la meta del millón de visitantes y mucho menos los B/1,000 millones a que aspiraban en ingresos. A simple vista, estaríamos pisándoles los pies y eso no es cierto. Panamá ha crecido en el rubro, pero está lejos aún de nuestra vecina. Nos resta mucho por hacer, aceptémoslo para que no pequemos de triunfalismo. Tomemos, pues, nota en que tenemos que mejorar los métodos de cuenta de turistas, con la misma actitud que el gobierno entero revisa las suyas para ponerlas más a tono con la realidad.
Es posible que el crecimiento explosivo del turismo de cruceros haya influido con igual efecto en nuestras cifras. Eso está bien, pero debemos tener presente que ese es un visitante de poco gasto y breve plazo. Por lo general no pasa de 12 horas de simple paseo en bus, breves visitas y la toma de algún refresco o compra de artesanías. Pero no ocupa hoteles, ni va al interior, ni gasta en restaurantes, tiendas y discotecas. Debemos aspirar entonces a que ese turista de crucero busque otras vías para disfrutar de nuestro potencial playero y de la variedad de nuestro bosque tropical húmedo, entre otros.
Así las cosas, un millón de turistas puede sonar exagerado y tal vez lo sea, pero resulta encomiable fijarla como meta de mediano plazo, digamos 5 años. Sólo con una visión realista de futuro podemos crecer. Y en turismo, lo estamos haciendo bien, lo cual debemos reconocer a nuestras autoridades del rubro de hoy y de ayer, a partir de 1990. Pero hemos de estar claros en que es un esfuerzo conjunto, de autoridades, inversionistas privados grandes y pequeños, y del pueblo, sin cuyo concurso todo sería vano.
El millón de turistas puede dejarnos B/.900 millones en ingresos, muy por encima de los B/.700 millones que produce el Canal y más que todas nuestras exportaciones, que el año pasado alcanzaron B/.756 millones, transformándose así en nuestra principal generadora de riqueza. Vamos pues por buen camino, con calma y buena letra, llegaremos a la meta.
Pero la realidad es que nadie de estos hipotéticos candidatos independientes hubiera recibido el espaldarazo de un partido reconocido. Y también dudo mucho que hubiera podido inscribir un nuevo partido, totalmente, independiente, dentro del período de tiempo que especifican nuestros procedimientos electorales.
En fin, seguiré analizando sin tembladera aunque no olvido que en 1999 gané la batalla, pero perdí la guerra presidencial. Pero bueno, como siempre le digo a mis nietos: se gana y se pierde. Lástima que el perdidoso fue el país.
Llama la atención que para el año pasado, Costa Rica no alcanzó la meta del millón de visitantes y mucho menos los B/1,000 millones a que aspiraban en ingresos. A simple vista, estaríamos pisándoles los pies y eso no es cierto. Panamá ha crecido en el rubro, pero está lejos aún de nuestra vecina. Nos resta mucho por hacer, aceptémoslo para que no pequemos de triunfalismo. Tomemos, pues, nota en que tenemos que mejorar los métodos de cuenta de turistas, con la misma actitud que el gobierno entero revisa las suyas para ponerlas más a tono con la realidad.
Es posible que el crecimiento explosivo del turismo de cruceros haya influido con igual efecto en nuestras cifras. Eso está bien, pero debemos tener presente que ese es un visitante de poco gasto y breve plazo. Por lo general no pasa de 12 horas de simple paseo en bus, breves visitas y la toma de algún refresco o compra de artesanías. Pero no ocupa hoteles, ni va al interior, ni gasta en restaurantes, tiendas y discotecas. Debemos aspirar entonces a que ese turista de crucero busque otras vías para disfrutar de nuestro potencial playero y de la variedad de nuestro bosque tropical húmedo, entre otros.
Así las cosas, un millón de turistas puede sonar exagerado y tal vez lo sea, pero resulta encomiable fijarla como meta de mediano plazo, digamos 5 años. Sólo con una visión realista de futuro podemos crecer. Y en turismo, lo estamos haciendo bien, lo cual debemos reconocer a nuestras autoridades del rubro de hoy y de ayer, a partir de 1990. Pero hemos de estar claros en que es un esfuerzo conjunto, de autoridades, inversionistas privados grandes y pequeños, y del pueblo, sin cuyo concurso todo sería vano.
El millón de turistas puede dejarnos B/.900 millones en ingresos, muy por encima de los B/.700 millones que produce el Canal y más que todas nuestras exportaciones, que el año pasado alcanzaron B/.756 millones, transformándose así en nuestra principal generadora de riqueza. Vamos pues por buen camino, con calma y buena letra, llegaremos a la meta.
Pero la realidad es que nadie de estos hipotéticos candidatos independientes hubiera recibido el espaldarazo de un partido reconocido. Y también dudo mucho que hubiera podido inscribir un nuevo partido, totalmente, independiente, dentro del período de tiempo que especifican nuestros procedimientos electorales.
En fin, seguiré analizando sin tembladera aunque no olvido que en 1999 gané la batalla, pero perdí la guerra presidencial. Pero bueno, como siempre le digo a mis nietos: se gana y se pierde. Lástima que el perdidoso fue el país.