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Un mundo en crisis nos rodea


"Mal de muchos, consuelo de tontos". Sin embargo, si la situación económica de Panamá es justificadamente preocupante, el mundo entero está hoy envuelto en muy grandes y diversas dificultades. En todos los puntos del globo terrestre hay crisis de una índole o de otra con distintos efectos. Si repasamos los distintos continentes, nos encontramos con un panorama desanimado. En Europa tenemos los gravísimos problemas causados al principio por las "vacas locas" y, posteriormente, por la fiebre aftosa. Todavía no se han podido sentir los efectos económicos de esas epidemias, pero dentro de muy poco tiempo serán devastadores para la economía de esos países y se reflejarán también en otras latitudes.
En América la situación no es mejor. Estados Unidos, al norte, está al borde de una depresión. Hay ya señales de que la economía, a pesar de que el desempleo se mantiene aún en niveles muy bajos, está muy afectada. Los índices económicos del Dow Jones son muy claros y obligaría a la toma de medidas drásticas en los próximos meses. Al sur del Río Grande la cosa no es mejor. México, a pesar de la popularidad de su nuevo Presidente, se enfrenta a un problema político interno con la posición intransigente del subcomandante Marcos y sus miles de seguidores en su lucha justificada, pero con tácticas tal vez equivocada, por mejorar las condiciones de vida de tantos indios marginados.
En Centroamérica la situación es igual. Los movimientos sísmicos que se han dado, principalmente en El Salvador y Guatemala, han afectado muy duramente la economía de esas naciones. Si miramos más al sur, tenemos que Colombia continúa con la sangrienta lucha de las fuerzas irregulares y el gobierno, que mantienen a ese país en una lamentable y permanente crisis que afecta su desarrollo, a pesar de contar con tantos y variados recursos. La droga producida en Colombia sigue envenenando a la población del mundo, especialmente a la juventud norteamericana. Venezuela en pugnas internas por la clara intención del mandatario Chávez de ir establecimiento, progresivamente, un sistema político que a final de cuentas llevará al país, si tienes éxitos en sus propósitos, a divorciarse totalmente del sistema democrático. Ecuador y Perú están, principalmente por razones políticas, en difícil situación que los lleva también a resentir sus frágiles economías; sus sistemas democráticos pueden peligrar. En Chile los efectos de Pinochet y las pugnas entre sus seguidores y quienes se han opuesto siempre a él, están deteriorando la imagen de un país que había desarrollado su economía y sus instituciones a niveles muy altos y envidiables. Argentina, por su lado, se encuentra también con los problemas resultantes de las epidemias que afectan su ganadería, que es una de sus principales riquezas y por inestabilidad política del régimen. Brasil es tal vez el único país del continente que se encuentra en una situación económica estable, con un futuro innegable de gran desarrollo.
En Asia la situación no es distinta. Hay crisis económica y política en Japón y de esta naturaleza también en muchos de los países del área continental.
¿Qué va a pasar? Es difícil predecirlo, pero lo que está sucediendo tendrá un gran revuelto cuyos efectos sentiremos principalmente cada uno de nuestros países pequeños. No podemos augurar que esto será para bien. ¿Cómo afectarán estos problemas económicos generalizados las nuevas políticas de apertura de mercado? Nadie lo sabe. ¿Qué medidas se tomarán? Tampoco se pueden definir. Lo cierto es que ahora mismo esos capitales que controlan las economías los países desarrollados, de lo que ellos llaman los "siete grandes", estarán hoy día revisando sus estrategias y medidas a tomar a objeto de asegurar para esos países beneficios económicos y mantener su prosperidad.
Los países chicos, y Panamá por supuesto entre ellos, deben tener a sus hombres dedicados a las ciencias económicas muy atentos a los cambios que sin duda se darán en el mundo industrializado, para ver cómo salimos de estos enredos lo menos perjudicados. Siempre los "grandes" se arreglan, aunque con sus soluciones perjudiquen aún más a los "chicos". Estamos mal, pero si nos sirve en algo de consuelo, no tanto como lo están otros países.

101 años de Panamá América

 
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