Un nacionalismo demagogo sin reflexión
En Panamá, ciertos panameños se están dando a la tarea de estar viendo brujas en el ambiente y por ello, vociferan una campaña de un nacionalismo demagogo sin reflexionar, como si quisieran a la Patria mejor que los demás panameños. Algunos denuncian que los norteamericanos pretenden quedarse en Panamá después del 31 de diciembre próximo, con el consentimiento del nuevo gobierno. Hasta donde hemos podido apreciar el gobierno de Estados Unidos ha venido cumpliendo al pie de la letra todas las cláusulas de los Tratados Torrijos-Carter y cumplirá con la entrega del Canal a nuestro país.
No vemos por el momento la amenaza y el peligro de no cumplir con ese acuerdo bilateral donde el mundo es testigo y garante. Lo que viene pasando en Panamá, es que existen ciertos elementos que no es que son más patriotas y nacionalistas que los demás panameños, sino que son elementos radicales que al no compartir con ellos por diferencias ideológicas, personales, actúan con despecho y demagogia ante la faz del país. Si el gobierno de Estados Unidos hace entrega formal del Canal el 31 de diciembre próximo con respecto a los tratados, de allí en adelante nuestra soberanía será total en todo el territorio nacional. Si posterior a esa fecha nacen acuerdos bilaterales de mutuo interés para ambos países sería algo que no comprometería la soberanía y la dignidad de la Patria.
El mundo es testigo de nuestro destino con los Estados Unidos, si ellos han de cumplir con respeto nuestros intereses, no sería ningún pecado patriótico mantener nuestras relaciones igual que los demás países del mundo, donde sacaríamos mejor provecho siendo amigos y aliados que enemigos. Nuestras relaciones deben seguir estrechas y con armonías de manera que los intereses de cada nación sean protegidas mutuamente. Nosotros los panameños no podemos ser más patriotas que otros países, inclusive potencias, donde los Estados Unidos mantienen intereses, siempre y cuando respeten la soberanía y la dignidad de cada país y su población. Por lo tanto, considero que pregonar con cierta alevocía de que se vayan los gringos de Panamá, no es más que un nacionalismo demagogo, egoísta, vengativo, ideológico y personal, sin la menor reflexión patriótica, sobretodo, si llevamos en cuenta que mientras los que piden que se vayan los gringos nos han saturado de chinos y otras nacionalidades, entonces, ¿dónde está el cacareado nacionalismo?. Por ello digo que en esta situación, la última palabra la tiene el pueblo panameño mediante un referendum nacional, y no lo que digan unos cuantos panameños.
No vemos por el momento la amenaza y el peligro de no cumplir con ese acuerdo bilateral donde el mundo es testigo y garante. Lo que viene pasando en Panamá, es que existen ciertos elementos que no es que son más patriotas y nacionalistas que los demás panameños, sino que son elementos radicales que al no compartir con ellos por diferencias ideológicas, personales, actúan con despecho y demagogia ante la faz del país. Si el gobierno de Estados Unidos hace entrega formal del Canal el 31 de diciembre próximo con respecto a los tratados, de allí en adelante nuestra soberanía será total en todo el territorio nacional. Si posterior a esa fecha nacen acuerdos bilaterales de mutuo interés para ambos países sería algo que no comprometería la soberanía y la dignidad de la Patria.
El mundo es testigo de nuestro destino con los Estados Unidos, si ellos han de cumplir con respeto nuestros intereses, no sería ningún pecado patriótico mantener nuestras relaciones igual que los demás países del mundo, donde sacaríamos mejor provecho siendo amigos y aliados que enemigos. Nuestras relaciones deben seguir estrechas y con armonías de manera que los intereses de cada nación sean protegidas mutuamente. Nosotros los panameños no podemos ser más patriotas que otros países, inclusive potencias, donde los Estados Unidos mantienen intereses, siempre y cuando respeten la soberanía y la dignidad de cada país y su población. Por lo tanto, considero que pregonar con cierta alevocía de que se vayan los gringos de Panamá, no es más que un nacionalismo demagogo, egoísta, vengativo, ideológico y personal, sin la menor reflexión patriótica, sobretodo, si llevamos en cuenta que mientras los que piden que se vayan los gringos nos han saturado de chinos y otras nacionalidades, entonces, ¿dónde está el cacareado nacionalismo?. Por ello digo que en esta situación, la última palabra la tiene el pueblo panameño mediante un referendum nacional, y no lo que digan unos cuantos panameños.