Un nuevo Derecho Penal
Los tiempos y las circunstancias cambian. Eso impone que nosotros también cambiemos.
El grado de degeneración social a que hemos llegado, la impudicia y la corrupción rampante así como los crímenes que a diario se cometen, requieren una revolución en nuestro derecho penal. Es hora ya de que no dejemos impresionarnos por expertos sociólogos, ni psicólogos, ni moralistas que combatan e impidan la severidad de las penas aplicables a los protagonistas de delitos graves y estremecedores, que mucho lo merecen.
Hemos dicho anteriormente, y lo repetimos ahora, que en los delitos cometidos por dos o más personas en lo que se denomina asociación para delinquir, tenemos, en aras de la justicia, que revolucionar nuestro sistema penal.
Cuando dos o más personas se concierten para cometer un robo y durante su ejecución una de ellas mata, a todos debería juzgárseles y condenárseles por homicidas.
Para casos como el ocurrido el jueves 18 de este mes cuando los malhechores que asaltaron una dependencia del IDAAN en Chilibre y que despiadadamente asesinaron a una indefensa ciudadana mientras pedía que no le dispararan, todos los asaltantes merecen ser juzgados por homicidas. Y mejor aún, ser condenados sin juicio previo alguno y sin distinción de edades. Eso es lo que hay que hacer ya por una sociedad que a diario se estremece con espanto y se siente desamparada.