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¿Un nuevo liderazgo cuántico, tipo Chopra?


Si cualquiera de nosotros, sin ánimos preconcebidos o cálculos malsanos, habla con Mireya Moscoso, la mujer, el ser humano luchador, la madre de un niño; y si los mismos que hablamos con ella, nos acercamos a Martín Torrijos, el hombre, el esposo y padre, el joven emergente; si, luego, vamos directo donde Alberto Vallarino, la persona, el empresario pujante, esposo y padre, ¿creemos que tendríamos motivos para pedir a Dios que los condene por algo malvado o terrible contra nosotros o contra el país?. Estoy seguro que no. Igualmente, estoy seguro que no tenemos contra ellos, en el fondo de nuestros corazones, rencores u odios, aunque las emociones nos lleven a no aceptarlos como líderes afines a nuestras ideas, según sea el color político de cada cual.
"Con la voz quebrada y lágrimas en sus ojos, el general Hugo Banzer, visiblemente agitado, derrotado por su cáncer terminal de pulmón y con metástasis en el hígado, dijo: ". El cable desde Bolivia nos recalcaba estas frases, profundamente emotivas, de ese férreo general y dictador de ayer, al renunciar, obligado, a su cargo. ¿Las hubiese dicho acaso un año antes, cuando no sospechaba que dentro de su cuerpo había un batallón de enemigos implacables, los radicales libres, que lo carcomían por dentro? Estamos seguros que no. Hoy, viendo cerca el rostro de la muerte física, ese hombre, y cualquiera de nosotros en su posición, se tambalea al ver que, en efecto, "todas las cosas, absolutamente todas, son vana ilusión. Hay quien se agota trabajando y pone en ello todo su talento, su ciencia y su habilidad, y tiene que dejárselo todo a otro que no lo trabajó. ¿Qué provecho saca el hombre de todos sus trabajos y afanes bajo el sol?
La sentencia del libro del Eclesiastés (1,2;2,21) parecen recoger esas frases dolorosas y sentidas de Hugo Bánzer, y de todos nosotros en el momento en que tengamos que abandonar estas tierras para ir al encuentro de las patrias inmortales, que decimos que creemos. Estos pensamientos me llevan a preguntar: ¿Es posible un nuevo liderazgo, con más responsabilidades espirituales? En un par de meses ese hombre de la India, científico de la Universidad de Nueva Dheli, contratado por su genialidad en Estados Unidos, profesor de la Universidad de Boston, escritor de millones de copias vendidas, Deepack Chopra nos visitará, con su filosofía de que derribemos patas arriba nuestros apegos personales, políticos, económicos, sociales, y sin renunciar al disfrute de los bienes y riquezas que podamos obtener limpiamente, nos demos cuenta, precisamente, que somos más que un simple partido de políticos que buscamos derribar a otro grupo de políticos adversos; o, unos hombres de empresas, que trabajamos 18 horas al día, para dejarle una herencia a hijos o extraños que pueden dilapidar todo lo que nos costó décadas de esfuerzos diarios.
El mensaje de Chopra representa un intento supremo de abrirnos, en esta época de materialismo escéptico, de adoración al becerro de oro, de infortunio y desdicha emocional y afectiva, a la construcción de un nuevo mundo. Pero, no del mundo del cemento o la tecnología simplista: al propio mundo nuestro, a nuestras personas y caracteres, al dominio y conquista de ese YO tan egoísta como desdichado. Si Jesús se nos ha vuelto algo aburrido, probablemente porque como es de esta tierra nadie es Profeta en ella, entonces llega un Chopra, moderno, actualizado, de la tierra de donde se fabrican los dólares, esos que nos vuelven locos porque no tenemos vacunas espirituales, y nos dice: "Dios ha conseguido realizar la sorprendente proeza de ser adorado, pero invisible al mismo tiempo. Aunque no parece posible ofrecer un solo hecho sobre el Todopoderoso que pudiera sostenerse ante un tribunal, una gran mayoría de personas cree en Dios, para ser más exactos un 96 por ciento según algunas encuestas. Esta fuente invisible de todo lo que existe no es un espacio vacío sino que es el mismo útero de la creación. Algo que organiza y que crea esta energía. Convierte el caos de sopa cuántica en estrellas, galaxias, selvas tropicales, seres humanos y nuestros propios pensamientos, emociones, memorias y deseos..." ("Conocer a Dios", Edit. Plaza & James).
El mismo Chopra, que ha visto los rostros más encumbrados llegar y salir de ellas llenos de dolor, nos viene ahora a proponer, en vivo, a los panameños, una reflexión más profunda, un sentimiento hondo un poco antes de estarnos muriendo. ¿Para qué esperar tanto frente a una nación donde vemos a diario tantos rostros adoloridos, rencorosos, vengativos, agresivos, producto de sus propias tragedias personales?... La cita del 2 de octubre en ATLAPA con Deepack Chopra debiera reunir en esa sala a los ministros con su Presidenta, que es la de todos; al cuerpo de legisladores, a los directores de entidades, a la clase médica, empresarios, dirigentes obreros, gremios, y a todo el que pueda hacer el esfuerzo de esa inversión. Inversión que, al utilizarse en escuchar a Chopra, "es un conocimiento que puede cambiar nuestras vidas", como lo ha dicho de Chopra el eminente médico Dr. Bernie S. Siegel.
Puede ser que Deepack no sea la solución de Panamá, pero estamos seguros de que sí es una voz que va a iluminarnos. Al fin y al cabo, ¡cuánta falta nos hace!...

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