Un observatorio astronómico panameño
Desde que Galileo proyectó nuestros conocimientos de los astros a través de un telescopio, ha sido este innovador instrumento el impulsador, colaborador y comprobador de importantes teorías científicas a todo lo largo del mundo. Ni siquiera, la teoría de la relatividad de Einstein dejó de ser la excepción para que un telescopio corroborara la certeza de sus cálculos.
Nuestro país, Panamá, puede ser uno de los pioneros en la región Centroamericana, en ser el precursor del estudio astronómico con un observatorio. Muchos panameños tenemos ese sentimiento. Recién en la edición No. 483, de la Revista Lotería, el profesor panameño Leomar Acosta Ballesteros hizo una excelente redacción, exponiendo como proyecto las justificaciones de crear un observatorio nacional en Panamá e incluso hizo un cálculo inicial de lo que cuesta hacer esta inversión, que es muchísimo menor que lo que se gasta en construir un edificio en la Costa del Este o Paitilla. También La Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía, ha realizado estudios y planos de la utilidad de este complejo científico. Igualmente, la Universidad Tecnológica, gracias a una donación francesa, está interesada en instalar uno. Hay confluencia de intereses de que Panamá alcance ese ideal.
De mi parte, desearía aportar unos puntos adicionales de cómo ayudaría este instrumento para el progreso de nuestro país. En primera instancia desarrollaría la ingeniería, daría un nuevo impulso en el área de la construcción que implicaría un novedoso campo para el diseño y edificación. No crearía más empleo, crearía unos Nuevos Empleos, lo que aportaría un abanico neófito de contrataciones. Desarrollaría las matemáticas, con la integración de la trigonometría esférica al campo pragmático, la física con el estudio y la comprobación de las principales leyes desde la visual de nuestra geografía, la química con la corroboración de los elementos que componen el universo, entraríamos en el estudio de las micro-partículas, con el estudio de los rayos cósmicos, la estadística con el cálculo de fenómenos como las lluvias de estrellas o el seguimiento de asteroides cercanos a la Tierra. También el observatorio pudiese ser de gran ayuda para la comprobación de nuestra latitud (con la ayuda de la estrella polar) y nuestra longitud (utilizando los satélites del planeta Júpiter).
Incluso, políticamente es viable, qué político no quisiera tener su nombre grabado como el primero en impulsar el primer observatorio centroamericano o el primero en promover el crecimiento científico de nuestro país. Recordemos que los viajes a la Luna fueron más políticos que científicos.
También desarrollaría el turismo, ya que construir un observatorio en la capital, por su cercanía al canal, las áreas verdes que provocan nubosidad y la contaminación lumínica sería perjudicial. Su mejor ubicación sería dentro del área del arco seco del país donde la nubosidad y las lluvias serían mínimas y los cielos más despejados. Esto promocionaría otro interés turístico y un punto de desarrollo social para esta región.
Por estas y muchas razones, estando en el Año Internacional de la Astronomía, propongo que se de luz verde a un proyecto de esta magnitud para el beneficio de todos los panameños.
(*El autor es miembro de la Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía.)