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Un pacto por la educación


En lo que se refiere a políticas sociales, es importante para el éxito de las mismas, que éstas tengan legitimidad ante la sociedad y que sean objeto de un esfuerzo continuado a través de largos períodos de tiempo. Específicamente, en materia de educación, en Panamá no había tal legitimidad y por lo tanto, tampoco ha habido continuidad en la ejecución de las políticas de reforma educativa. Sin embargo, estamos ahora ante una coyuntura especial, que no debe ser desaprovechada. Los acuerdos logrados en el Diálogo para la Transformación Integral de la Educación Nacional sirven de base legítima para construir una política educativa que pueda ser respetada y ejecutada por los distintos gobiernos que se sucedan en el futuro.
Creo firmemente que no podemos quedarnos cruzados de brazos en estos momentos. La culminación del Diálogo no fue el final del proceso de transformación de nuestra educación, sino tan solo el principio. Ahora hay que concretar los acuerdos alcanzados y mantener los espacios de consulta y participación ciudadana, e incluso habría que considerar ampliarlos. No es que no se hayan dado algunos pasos ya en esa dirección; por ejemplo, ya se aprobaron por la Asamblea las leyes de reasignación de los fondos del Seguro Educativo, de la descentralización y de la enseñanza obligatoria del idioma inglés. Pero quedan muchos pasos más que dar, tanto en lo que respecta al actual Gobierno como a los venideros.
¿Qué cosas pueden hacerse en los meses venideros? Considero que, aunque se trata de un tema que despierta polémica y afecta muchas sensibilidades, debemos abordar la discusión de una Ley de Carrera Docente, que dé estabilidad a los docentes, que establezca un sistema de méritos y de mejoras salariales en función de desempeño. Otro tema al que debemos prestar atención, es la puesta en práctica de un Sistema Nacional de Evaluación, para lo cual hemos pedido apoyo al PREAL (Programa para la Promoción de la Reforma Educativa en América Latina y el Caribe) para que en la Asamblea podamos evaluar si ello debe hacerse a través de una ley, precisamente para garantizar continuidad y que no quede a total merced de la voluntad del ministro o ministra de turno. Entiendo que ya el Ministerio pondrá en funcionamiento, a partir de este mes de enero, una Dirección Nacional de Evaluación Educativa, lo cual es una medida positiva, pero habrá que seguir con mucho detenimiento la labor que desarrollará esta Dirección y sobre todo, que tenga los recursos y la autonomía necesarias para realizar su labor en forma eficiente.
Hemos propuesto públicamente que, en junio del próximo año, al cumplirse un año de la culminación oficial del Diálogo, vuelvan a ser convocados los mismos sectores que participaron de éste y otros adicionales, a efectos de revisar los avances en la ejecución de los acuerdos logrados y determinar las medidas que queden todavía pendientes de concretar. Ese debe ser un primer paso para estructurar un documento compromiso que bien pudiera ser suscrito por los distintos candidatos presidenciales que se presenten al torneo electoral que se desarrollará en el 2004. Pero no hablo de fijar compromisos vagos o meras declaraciones de principios, sino de establecer compromisos concretos y verificables. Por ejemplo, establecer que para el 2009 tendremos el 100% de cobertura a nivel de educación básica o que disminuiremos en tanto por ciento el analfabetismo en las áreas indígenas. En otras palabras, promesas que podamos medir objetivamente su cumplimiento o incumplimiento por parte de la alianza política que resulte triunfadora en los comicios de mayo del 2004.
222...debemos abordar la discusión de una Ley de Carrera Docente, que dé estabilidad a los docentes, que establezca un sistema de méritos y de mejoras salariales en función de desempeño.
No me parece que sea algo imposible de lograr. De hecho, ya tenemos una experiencia previa, en cuanto a los pactos que fueron suscritos por los distintos candidatos presidenciales durante las elecciones pasadas. Pero, debo resaltar que, a diferencia de éstos, me parece importante que se establezcan metas y términos lo más específicos posibles y además, comprometerse con aceptar que una comisión con amplia participación ciudadana realice una "auditoría de desempeño" desde la sociedad civil a la administración que esté de turno en cuanto a la ejecución de los objetivos trazados.
Todos los que estamos interesados en el futuro de la educación nacional, que somos muchos, tenemos pleno derecho a soñar despiertos. La coyuntura no puede ser más apropiada para un esfuerzo nacional de concertación en torno a la transformación de nuestro sistema educativo. No sólo se trata del punto de partida que significa el Diálogo y los acuerdos logrados en el marco de éste, se trata además que, a todo lo largo del próximo año, estaremos celebrando el Centenario de la República y honestamente, no puedo imaginar un marco mejor para imbuirnos de patriotismo y pensar seriamente en los próximos cien años de nuestro hermoso país.
Esa figura existe en otros países signatarios del convenio. Esas autoridades centrales piden apoyo entre países para que investiguen a las personas que quieren adoptar y luego de culminado el proceso, se les da un seguimiento de tres años para verificar que el menor está en buenas manos.
Casi todos los meses se solicita y se realiza el seguimiento, que incluye evaluación social, en el hogar y en la escuela; fotos, informes médicos, entre otros requisitos. Lo mismo solicita el ministerio como autoridad central de Panamá a otros países.
Esto es así porque el artículo 315 de la Ley 18 especifica que todos los niños, o adolescentes panameños, adoptados por ciudadanos de otros países, siguen bajo la dirección y asistencia del Estado panameño hasta haber alcanzado la mayoría de edad".
Desde su creación, hace un año, la Dirección de Adopciones ha recibido 77 solicitudes de adopción, incluidas las de niños regalados o las de cónyuges que quieren adoptar los hijos de su pareja.
Además, se han recibido 48 solicitudes de adopciones internacionales. La dirección ha tramitado unas 20 solicitudes de inhabilitación de los padres biológicos y se han dado en adopción unos 7 niños, mientras que hay 30 en vías de ser adoptados.
Han sido devueltos a sus familias de origen más de 40 niños. Cada trámite de adopción dura entre nueve meses y un año. "No somos un país donde hay gran cantidad de niños para dar en adopción", como en Colombia , informó la fuente.
Angel Javier estaba anotado como "niño desconocido" en la maternidad María Cantera de Remón del Hospital Santo Tomás. Fue encontrado en una cajeta, frente a un local de Calle J, en la capital, un 14 de noviembre. Fue dado de alta el 21. Estaba recién nacido, aún con el cordón umbilical colgando en su pequeño cuerpecito moreno. De la maternidad llamaron a Carmen Donna Aven, quien le hizo una camisita. "Yo me imaginé al niño morenito y dije: Este niño se va a llamar Angel y desde ese momento me dediqué a buscarle una familia", sostiene emocionada.
Un día se encontró con una enfermera en San Miguelito que le dijo que la conocía porque la vio en televisión. La funcionaria le habló de Angel. Allí terminó la conversación, al menos por el momento.
Un día recibió la llamada de una profesora que conocía a aquella enfermera y dijo estar interesada en Angel. El pequeño pasó las fiestas navideñas en el hogar de la profesora. Ella se encariñó tanto con él, que lo solicitó en adopción.
"Si hay un niño que yo no me arrepentiré nunca de haberlo colocado en esa familia es Angel", señaló la funcionaria. "Angelito no tiene siquiera una sola señal de que se haya arañado. Está gordo y hermoso y grande para la edad que tiene. Eso demuestra cuanto lo cuidan y lo quieren".
Ella le "bautizó" con el nombre de Angel Gabriel y habla de él como una madre orgullosa lo hace de su hijo. Si se le pregunta quién es su mamá, inmediatamente mira a la profesora que le ha dado amor maternal, a quien la entrevistada le pidió que no le cambiara el nombre. Angelito ya tiene un año y se apresta a pasar otra Navidad con su nueva familia.
Silvino no ha tenido la misma suerte. Sus cicatrices de las fracturas de cráneo y brazos sólo le hablan de desamor. Ojalá en esta Navidad pueda encontrar una madre y un padre que le enseñen que también hay latidos en el corazón que hablan de amor, de comprensión, de hermandad, de ternura y de solidaridad humana.

101 años de Panamá América

 
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