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Un país corrupto


El fiscal de la Asociación de Padres de Familia del Instituto Nacional, ha pedido la destitución de varios directivos, por supuestos malos manejos de fondos que suelen recolectarse trabajosamente por medio de rifas, ferias, fiestas, días familiares y otras actividades. La idea es apoyar obras de mejoramiento de la biblioteca, comedores, laboratorios y demás.
Pero no sólo es el "Nido de Aguilas", otrora centro germinal del nacionalismo panameño y de los ideales más puros de la juventud panameña. Cada año se acumulan denuncias de decenas de escuelas y colegios que son presa de irregularidades similares, que a veces tienen por protagonistas hasta a los propios directores del centro de estudios.
Frente a la realidad de lo que ocurre en las escuelas, uno no puede evitar concluir que si eso acontece con las asociaciones de padres de familia, que se supone deben velar por sus hijos y dependientes, y con directores de escuela, ¿qué se puede esperar de los menores alumnos frente a semejante ejemplo?
Lo acaecido con la Universidad Autónoma de Chiriquí es igual, pero cualitativamente peor. Directivos y profesores del centro, involucrados en malos manejos de fondos, fueron virtualmente perdonados, delante de los ojos de sus miles de estudiantes. La Contraloría General convino en que permanecieran en el cargo para que reembolsaran los dineros mal dispuestos. Borrón y cuenta nueva. Y mientras tanto, cundía una total indiferencia de las autoridades del Ministerio Público y de la Dirección de Responsabilidad Patrimonial.
En el sector privado no es distinto. Aunque hay severas sanciones a quienes importen carne de países con aftosa, un accidente sufrido por un camión de transporte de una conocida distribuidora de ese producto, reveló que contenía un cuantioso cargamento de carne de origen prohibido, introducido con documentos que falseaban su lugar de despacho. Evidentemente, el fraude no habría ocurrido sin la colaboración de gente dentro de Aduanas.
Por otra parte, la Policía Nacional está haciendo un gran esfuerzo para combatir el crimen; pero algunas de sus unidades están siendo investigadas por supuesto secuestro de un empresario colombiano; y en otro caso, en un doble asesinato en Gorgona. Estos lamentables hechos y otros aislados, nos hace pensar que si no se pone mano fuerte, podíamos perder la institución, como ocurre en México, donde los ciudadanos temen más a los agentes que a los maleantes.
Hace poco, en estrecha votación, la Junta Directiva del Banco Nacional aprobó un préstamo a Tenería Tauro, que es administrada por un allegado de la Presidenta Moscoso. Recibió más de un millón de dólares pese a numerosos cuestionamientos y reservas públicas. Poco después, la empresa cae en insolvencia, poniendo en peligro la recuperación de los fondos.
Fuera de eso hay numerosas denuncias de corrupción oficial, ninguna o pocas investigadas o en estado de serlo. Lo común es, por el contrario, encausar a los denunciantes, como para que nadie ose otra vez, denunciar, a nadie. Bajo ese sistema, lo que nos aguarda como país es el enseñoramiento de la corrupción a todos los niveles, sin excepción. Y eso significa atraso, subdesarrollo y pobreza.


101 años de Panamá América

 
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