Un poco de todo
Un reciente artículo de opinión, publicado por este diario, da cuenta de la relación entre la práctica de la religión, la estabilidad familiar, el progreso, el trabajo y la baja criminalidad en los Estados Unidos (EE.UU). No hay de qué sorprenderse; el monoteísmo, como una de las cartas de presentación de Occidente, es una de sus piedras fundamentales, y uno de los fundamentos éticos y morales últimos sobre los que nos seguimos sustentando y encontrando significado. Muy distinto a la falsa pretensión, muy de moda hoy día, de que la religión -cualquiera de que se trate- tiene que ser parte de una plataforma política del Estado, para poder ser eficaz. Conque respetemos el sagrado derecho de cada cual a la libertad religiosa, es más que suficiente.
Las elecciones norteamericanas, van a forzar al país a tomar decisiones determinantes en su campaña militar iraquí. No necesariamente las decisiones que más vayan a fortalecer la estabilidad y la seguridad globales, -Irak debió seguir como modelo de reconstrucción a Afganistán- pero, tal vez, las únicas que se puedan tomar, bajo las circunstancias políticas que se avecinan. La seguridad de las fuentes de energía, -petróleo y gas natural-, no es sólo un interés económico de la gran potencia, sino también un interés geopolítico del mundo entero. Aún, en la antesala de la producción en masa de etanol y otras fuentes sustitutivas del oro negro.
El Presidente de la República, por su parte, hace muy bien en reforzar los acuerdos comerciales con los Estados Unidos de América y con Brasil, en materia de producción de etanol y otros bio-combustibles. Los dos talones de Aquiles más importantes de la economía -los precios de la gasolina y de la electricidad-, encuentran así, medidas para contrarrestarlos a mediano y largo plazo. Otro tanto, para el Ministro de Comercio e Industrias, en relación con la conclusión de un acuerdo formal para el establecimiento de una refinería en Puerto Armuelles, cuya inversión, incluso supera la que se proyecta para la ampliación del Canal de Panamá. Y, por supuesto, para el equipo gubernamental por lo que debe ser, en cualquier momento, la ratificación del Tratado de Libre Comercio con los EE.UU.
Los temas sociales que siguen aquejando a los panameños son, preferentemente, el tema del transporte y el tema de la salud. O los intereses del Estado y de los usuarios se imponen a los intereses particulares, en ambos casos, o esta administración legará a la próxima la solución de estos importantísimos problemas que enfrenta el país. El desarrollo urbano de la zona metropolitana parece encontrar cauce en las instituciones municipales y nacionales. Debe atenderse a un sano balance entre el progreso, la necesidad por conservar piezas, espacios y corredores arquitectónicos invaluables, dentro del marco del absoluto respeto que merece la propiedad privada.
Finalmente, el enfoque del desarrollo social que promueva la responsabilidad personal y colectiva de la población, que lleva adelante el Ministerio de Desarrollo Social, es el único que nos permitirá consolidar el salto social hacia el primer mundo.
El paternalismo y la espera de que el Estado lo solucione todo deben ser desarraigados de la actitud mental del panameño. Para ello necesitamos, por lo menos, una generación de aplicación de políticas públicas coherentes, durante varias administraciones, y la incorporación de esta nueva actitud a nuestro proceso de enseñanza - aprendizaje.
Cuando se detecta a un cazador ilegal, la Policía Ecológica se encarga del caso, de donde luego se remite a la fiscalía correspondiente para identificar el delito y aplicar las sanciones.
A la fecha (2007) se tiene reporte de seis casos, tres por cacería de animales y otros tres por arrojar basura en sitios indebidos. En el 2006 se presentaron 12 reportes.
Las sanciones van desde B/. 200 hasta cuatro años de cárcel, según Marcos Salabarría, jefe de Áreas Protegidas de la Regional de ANAM en Panamá.
El olor a tierra húmeda se hizo presente a lo largo de nuestro recorrido por el parque, claro está, con el sonido de los monos aulladores de fondo, así como de la cascada.
Esta zona está compuesta por varios senderos como lo El Charco, Camino de Plantación, Camino de Oleoducto y Camino de Cruces.
En estos senderos hay desde hormigeros, ñeques, armadillos, iguanas y hasta saínos y venados.
La diversidad de su flora deja a los visitantes tanto nacionales como extranjeros, asombrados por las diferentes tonalidades de verde.
Igualmente el enorme tamaño de los árboles, sus más de 1,300 plantas y su fauna compuesta por alrededor de más de 600 especies, entre mamíferos, aves, reptiles y anfibios, es otro de sus atractivos.
El parque está cerca de Lago Gatún y el Chagres, donde se práctica la pesca deportiva y se puede pasear en lancha para apreciar su belleza natural.
También tiene a poca distancia las esclusas de Miraflores y Pedro Miguel, donde se observa el paso de barcos por el Canal.
Sin duda la experiencia de pasar unas horas en el Parque Nacional Soberanía cautiva a todos los que lo visitan, especialmente japoneses, norteamericanos, italianos, franceses, alemanes.
Al respecto, el ingeniero Oriano Bosques, encargado del programa de Uso Público, dijo que las visitas suman unas 6 mil al año.
El Parque Soberanía es un área protegida que cuenta con 105 especies de mamíferos, 402 especies de aves, 55 de anfibios, 79 especies de reptiles y 36 especies de peces, lo que lo hace de incalculable valor natural.
Panamá contiene la mayor proporción de parques y reservas de América Central, con un 16% de sus 78 mil kilómetros cuadrados de superficie.
Las elecciones norteamericanas, van a forzar al país a tomar decisiones determinantes en su campaña militar iraquí. No necesariamente las decisiones que más vayan a fortalecer la estabilidad y la seguridad globales, -Irak debió seguir como modelo de reconstrucción a Afganistán- pero, tal vez, las únicas que se puedan tomar, bajo las circunstancias políticas que se avecinan. La seguridad de las fuentes de energía, -petróleo y gas natural-, no es sólo un interés económico de la gran potencia, sino también un interés geopolítico del mundo entero. Aún, en la antesala de la producción en masa de etanol y otras fuentes sustitutivas del oro negro.
El Presidente de la República, por su parte, hace muy bien en reforzar los acuerdos comerciales con los Estados Unidos de América y con Brasil, en materia de producción de etanol y otros bio-combustibles. Los dos talones de Aquiles más importantes de la economía -los precios de la gasolina y de la electricidad-, encuentran así, medidas para contrarrestarlos a mediano y largo plazo. Otro tanto, para el Ministro de Comercio e Industrias, en relación con la conclusión de un acuerdo formal para el establecimiento de una refinería en Puerto Armuelles, cuya inversión, incluso supera la que se proyecta para la ampliación del Canal de Panamá. Y, por supuesto, para el equipo gubernamental por lo que debe ser, en cualquier momento, la ratificación del Tratado de Libre Comercio con los EE.UU.
Los temas sociales que siguen aquejando a los panameños son, preferentemente, el tema del transporte y el tema de la salud. O los intereses del Estado y de los usuarios se imponen a los intereses particulares, en ambos casos, o esta administración legará a la próxima la solución de estos importantísimos problemas que enfrenta el país. El desarrollo urbano de la zona metropolitana parece encontrar cauce en las instituciones municipales y nacionales. Debe atenderse a un sano balance entre el progreso, la necesidad por conservar piezas, espacios y corredores arquitectónicos invaluables, dentro del marco del absoluto respeto que merece la propiedad privada.
Finalmente, el enfoque del desarrollo social que promueva la responsabilidad personal y colectiva de la población, que lleva adelante el Ministerio de Desarrollo Social, es el único que nos permitirá consolidar el salto social hacia el primer mundo.
El paternalismo y la espera de que el Estado lo solucione todo deben ser desarraigados de la actitud mental del panameño. Para ello necesitamos, por lo menos, una generación de aplicación de políticas públicas coherentes, durante varias administraciones, y la incorporación de esta nueva actitud a nuestro proceso de enseñanza - aprendizaje.
Cuando se detecta a un cazador ilegal, la Policía Ecológica se encarga del caso, de donde luego se remite a la fiscalía correspondiente para identificar el delito y aplicar las sanciones.
A la fecha (2007) se tiene reporte de seis casos, tres por cacería de animales y otros tres por arrojar basura en sitios indebidos. En el 2006 se presentaron 12 reportes.
Las sanciones van desde B/. 200 hasta cuatro años de cárcel, según Marcos Salabarría, jefe de Áreas Protegidas de la Regional de ANAM en Panamá.
El olor a tierra húmeda se hizo presente a lo largo de nuestro recorrido por el parque, claro está, con el sonido de los monos aulladores de fondo, así como de la cascada.
Esta zona está compuesta por varios senderos como lo El Charco, Camino de Plantación, Camino de Oleoducto y Camino de Cruces.
En estos senderos hay desde hormigeros, ñeques, armadillos, iguanas y hasta saínos y venados.
La diversidad de su flora deja a los visitantes tanto nacionales como extranjeros, asombrados por las diferentes tonalidades de verde.
Igualmente el enorme tamaño de los árboles, sus más de 1,300 plantas y su fauna compuesta por alrededor de más de 600 especies, entre mamíferos, aves, reptiles y anfibios, es otro de sus atractivos.
El parque está cerca de Lago Gatún y el Chagres, donde se práctica la pesca deportiva y se puede pasear en lancha para apreciar su belleza natural.
También tiene a poca distancia las esclusas de Miraflores y Pedro Miguel, donde se observa el paso de barcos por el Canal.
Sin duda la experiencia de pasar unas horas en el Parque Nacional Soberanía cautiva a todos los que lo visitan, especialmente japoneses, norteamericanos, italianos, franceses, alemanes.
Al respecto, el ingeniero Oriano Bosques, encargado del programa de Uso Público, dijo que las visitas suman unas 6 mil al año.
El Parque Soberanía es un área protegida que cuenta con 105 especies de mamíferos, 402 especies de aves, 55 de anfibios, 79 especies de reptiles y 36 especies de peces, lo que lo hace de incalculable valor natural.
Panamá contiene la mayor proporción de parques y reservas de América Central, con un 16% de sus 78 mil kilómetros cuadrados de superficie.