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Un poquito de análisis de crédito


Después de la estafa de Estrellar, a mediados del año 2000, por 24 millones de balboas a 400 clientes, han seguido verdaderos derrumbes financieros que dan lugar a un escudriñamiento complejo. Ese es mi objetivo. Veamos:
El Grupo Adelag, Fotokina y Sears tienen varios denominadores comunes: la quiebra, bancos acreedores similares en cinco casos (La Prensa, 6.14.02) y los mismos auditores en dos. Ampliando este informe vemos tanto al Grupo Adelag como a Fotokina usando a once bancos acreedores. Es sorprendente que instituciones sólidas como el Banco General, Banistmo, Citibank y el Banco Continental hayan figurado en el rejuego de insolvencia de 120 millones de Adelag y 50 millones de dólares de Fotokina.
El grupo Adelag lo conforman ocho sociedades anónimas y a Fotokina seis. Los auditores de Fotokina fueron Deloitte & Touche en los últimos tres años, pero rompieron relaciones con su cliente en enero de 2002, debido a que ese grupo le oculto información. Estos auditores no terminaron ningún tipo de auditoría en el 2001.
Investigaciones hechas por acreedores de Fotokina revelaron que sus problemas de insolvencia se debieron a malas prácticas administrativas de arrastre y que las pérdidas fueron ocultadas mediante trucos contables. (La Prensa, 6.20.02). Por otro lado, los auditores de Adelag callaron como Arthur Anderson en el famoso caso de la quiebra de Enron Corp. en EE.UU.
A esos grupos le sigue el Banco Disa que fue intervenido por la Super Interdencia Bancaria. Los principales accionistas de este banco son los dueños de la Cervecería del Barú y de la Coca Cola en Panamá. Se caracterizó por sus constantes cambios de gerentes administrativos que al final de cuentas no pudieron salvar una institución con relativamente buena referencia por muchos años.
Toda esta maraña nos indica claramente que los accionistas se comportaron con deshonestidad, que los auditores o le hicieron el juego o sencillamente eran neófitos con las cifras, que los analistas de crédito no tenían la suficiente experiencia para rastrear la posición crediticia con luces largas y que los bancos en su afán de aumentar su cartera perdieron de vista detalles tan elementales como los que siguen:
  1. La regla de oro: Analizar e investigar.

  2. Todo oficial de crédito deberá haber ejercido el cargo por un tiempo prudencial, tener mucha experiencia en análisis de esa línea y mucho conocimiento teórico.

  3. Es imprescindible la consideración de un análisis histórico de tres años del balance de situación, estado de ganancias y pérdidas, generación de caja, reconciliación del patrimonio y activo fijo y evolución de los índices financieros y comparación con el sector económico.

  4. Estudio de los grupos económicos mediante la consolidación de los balances de empresas interrelacionadas.

  5. Verificación exhaustiva de las cuentas por pagar y las cuentas por recibir, y las reservas de estas últimas y si a la misma se le ha cargado alguna cuenta mala.

  6. La comunicación entre los bancos acreedores es de suma importancia. Así se comprueba que los informes financieros están mostrando cifras reales.

  7. Conocimiento permanente de las actividades del cliente a través de visitas periódicas a las empresas, verificación del inventario y condiciones de producción, comercialización y laborales.

  8. Todo analista de crédito debe clasificar una cuenta con las primeras señales inequívocas de que la misma va cuesta abajo.
    Los índices de relación son explícitos en este sentido. Ej. días de inventario, capital de trabajo, inversión vs. ganancias, días de ctas. por cobrar etc.

  9. Todo analista de crédito debe fiscalizar los préstamos a los accionistas y a los ejecutivos de las empresas como también los jugosos sueldos que devengan sin escrúpulo de ahogar los activos de la empresa.

  10. El reconocimiento de créditos problemas, oportunamente es de suma importancia.


Un despliegue de tres años casi siempre reflejan las líneas hacia arriba o hacia debajo de la empresa, a menos que haya deshonestidad en el rejuego de las cifras.
Hasta aquí mi aporte.

101 años de Panamá América

 
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