default

Un profesor ejemplar


A la edad de 72años y de manera inesperada, falleció en la ciudad capital, el distinguido y apreciado profesor Genaro Quiel Santamaría, precisamente dos meses después de la celebración de un aniversario más de la fundación de la Escuela Secundaria Angel María Herrera de Penonomé, donde laboró como docente con eficiencia y consagración por 17 años, dando lo mejor de sí para bien de muchas generaciones. Con motivo del LX aniversario de este plantel se le tributó al profesor Genaro un hermoso homenaje de respeto y simpatía al designar con su nombre el salón de educación física del gimnasio.
Los restos del occiso como fundador de la Universidad Popular de Coclé, hoy Universidad del Trabajo y de la Tercera Edad, permanecieron en capilla ardiente por unos minutos en el salón de actos de la institución, donde fue objeto de un especial reconocimiento póstumo, ya que trabajó en esta institución hasta la hora de su muerte con gran dedicación y esmero.
Al ser trasladado el féretro a la Catedral San Juan Bautista de Penonomé, una enorme concurrencia lo recibió visiblemente consternada. La eucaristía estuvo presidida por el reverendo padre Saúl Gaona, acompañado por Monseñor Aurelio García Pinzón. Con mucho énfasis, en el desarrollo del Evangelio, el Sacerdote Saúl Gaona, resaltó la personalidad del profesor Genaro Quiel, manifestando que la gran concurrencia presente en la iglesia, demostraba la obra trascendental del profesor Quiel en su caminar por la vida, lo que debería servir como ejemplo edificante para las presentes y futuras generaciones.
En un pergamino difundido en la Catedral de San Juan Bautista de Penonomé por la familia escolar angelina, le rindieron un último adiós al bien recordado profesor Quiel, nombrándolo "El maestro de Juventudes". En ese significativo escrito se decía que, "Los hombres, forjadores de generaciones, merecen que se les recuerde no sólo en este momento, sino por siempre, porque dejaron huellas profundas en nuestra familia; formaron deportistas, hombres y mujeres, cuyas glorias trascienden los umbrales de este país, y que hoy nos sirven de bastión para seguir luchando por una juventud libre de vicios en la búsqueda de nuevas metas".
Al llegar a Panamá Jesús mantuvo aquel ímpetu. De hecho "aquí no conocía a la gente, así que decidí hacer lo mismo". Y es que esta práctica requiere no sólo de habilidad, sino también una combinación de aritmética, dominio y hasta carisma y este cartagenero ha sabido mezclarlos todos como su más famosa receta de cocina con un ingrediente adicional: el aplomo.
"Los semáforos duran unos 90 segundos, yo sé entonces que debo dedicarle unos 50 al show y el resto para poder hacer el recorrido (vehículo por vehículo) para ganarme algo", explica.
Para este momento de la entrevista Jesús ya había echado a su maletita donde llevaba los chacos, la tristeza de su futuro incierto, prefería revelar detalles de su destreza, que refuerza con dos horas diarias de práctica y que dijo estar dispuesto a compartir con otros panameños que quieran aprender.
"Me gusta tu demencia", "ta" pretty", "oye ta" bueno eso", son algunos de los elogios que ha logrado arrancar el acróbata al público capitalino, que en ocasiones ha optado por transitar más de una vez por esa vía sólo para verlo.
"Siempre me gustó la cocina", reitera por lo que por muchos años anduvo de restaurante en restaurante de la costa "aprendiendo de todo un poco".
De mesero pronto llegó a ser administrador, luego de ganarle el prestigio a otro local, gracias a sus recetas y su modo particular de anunciarse. "La gente llegaba y me pedía mis platos porque les explicaba todo lo que llevaban y eso gustó mucho".
Sus penas en los negocios no encontraron refugio ni siquiera en el amor. "No me fue muy bien". Y entre una y otra cosa, Jesús salió de Medellín por donde anduvo casi siete años ganando lo necesario para sobrevivir y en agosto del año pasado sus dotes como chef cedieron ante la falta de recursos y dieron paso a las acrobacias "calientes, con fuego y mucho arte".
Aunque hoy su astucia y creatividad han sido poco en un país en el que la violencia sin cuartel parece gobernar a sus anchas, Jesús no pierde las esperanzas de volver "porque esa es mi tierra y la adoro".
Y mientras se despedía aprovechó para aclarar: "El ambiente no me ha dejado prosperar pero tengo muchas ganas... eso sobra" y rápidamente nos recomendó su filete de pargo a la tosquera que va sudado en leche de coco con tomate, cebolla pimentón y vino blanco... "ah y no olvide su toquecito de pimienta"...

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América