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Un reencuentro con la esperanza


En julio de 2002, el Diálogo por la Transformación Integral de la Educación Nacional culminó exitosamente con acuerdos significativos en diversas áreas. El documento que recoge los consensos alcanzados por las distintas mesas temáticas del Diálogo, se denomina "Una cita con la esperanza" y de allí, el título de este artículo.
En septiembre de ese mismo año, asumí el compromiso de ser presidente de la Comisión de Educación, Cultura y Deportes de la Asamblea Legislativa, correspondiéndole a la misma la enorme responsabilidad de concretar aquellos acuerdos del Diálogo que requerían de la aprobación de una Ley. Pero más importante aún, tal como manifesté en el discurso de instalación de la Comisión, la Asamblea Legislativa tenía la responsabilidad de dar seguimiento al cumplimiento de los consensos del Diálogo en ejercicio de sus facultades constitucionales de fiscalización. Por ello, señalaba en ese entonces, que la Comisión de Educación impulsaría un reencuentro de los participantes del Diálogo en el 2003, al cumplirse un año de concluido el mismo para evaluar en ese momento dónde estábamos y qué quedaba por hacer.
En la tarea de convocar nuevamente al Diálogo, contamos desde el inicio con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y del Ministerio de Educación.
Valga destacar que este encuentro constituye la primera vez en nuestro país que se realiza un ejercicio conjunto del Gobierno, los partidos políticos y la sociedad civil para dar seguimiento al estado de ejecución de los acuerdos alcanzados en un esfuerzo de Diálogo Nacional. Lo resalto porque el Taller de Seguimiento realizado el pasado 8 de agosto con la participación entusiasta de todos los actores que fueron fundamentales en el Diálogo, constituye un ejercicio de rendición de cuentas y de transparencia que debe ser valorado en toda su justa y positiva dimensión.
Los que allí estuvieron, tuvieron la oportunidad de escuchar los informes de avances de los más altos directivos del Ministerio de Educación en sus respectivas áreas de competencia.
Para todos, fue reconfortante saber que el difícil esfuerzo de conciliación de casi once meses, no ha caído en un saco roto ni en oídos sordos, sino que ha sido guía de las acciones del Ministerio en este último año. Y que, contrario a los presagios pesimistas y críticas destructivas de los profetas del desastre, sí se ha avanzado positivamente en la dirección correcta, pese a que, sin lugar a dudas, queda mucho por hacer todavía.
En un año desde la culminación del Diálogo, se han aprobado las leyes 49 y 50 de 2002 (sobre Seguro Educativo y Descentralización, respectivamente); la ley sobre enseñanza obligatoria del idioma inglés; se han emitido los decretos reglamentarios que desarrollan estas normas; se ha puesto a funcionar la Dirección Nacional de Evaluación Educativa; se ha avanzado en cambios curriculares que permitan diversificar la oferta educativa en Panamá y se está desarrollado un sistema de capacitación permanente para los docentes panameños, entre otras cosas.
¿Que queda mucho por hacer? Sí. ¿Qué hay acciones ya tomadas que deben evaluarse y quizá modificarse? Sí, también es correcto, tal como sucede, por ejemplo, con el tema de la nueva distribución del Seguro Educativo y la necesidad de fondos adicionales para los centros educativos de Premedia y Media, que ahora reciben menos que antes, mientras que las Básicas (de Preescolar a Sexto Grado) reciben algo que antes no recibían.
Otra conclusión importante del Taller de Seguimiento del Diálogo fue la de tratar de comprometer, por escrito, a los cuatro candidatos presidenciales en dar continuidad al proceso de transformación educativa propuesto por los participantes en el Diálogo.
En el campo educativo, para realizar cambios trascendentes, se requiere de políticas continuadas y coherentes. Ojalá que ese Compromiso por la Educación lo podamos concretar con compromisos específicos, por ejemplo establecer como una meta del próximo Gobierno bajar en un tanto por ciento los altos niveles de analfabetismo en las áreas indígenas.
No participé en el proceso inicial de la formación de consensos en el Diálogo, pero ha sido un gran honor para mí participar en este mecanismo posterior de seguimiento.
Para todos y todas los que participaron de ese gran esfuerzo nacional, mis respetos y mi renovado compromiso de contribuir en hacer realidad la esperanza de una mejor educación para todos los panameños y panameñas.

101 años de Panamá América

 
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