Un regalo diferente
Es cierto que en estas fiestas el mundo comercial parece agitarse más; las calles están atestadas de autos y compradores compulsivos. Las organizaciones no escapan a esta vorágine de compras y el frenesí para vender más que la competencia o en comparación a otros años, se convierte en una meta inmediata. Algunos directivos desarrollan iniciativas para esparcir el espíritu navideño entre sus empleados y clientes, e implementan intercambios de regalos, amigos secretos, fiestas, obsequios para proveedores y clientes. A pesar que la intención es buena y se rompe la rutina, en la mayoría de los casos, estas acciones tienden a ser repetitivas, monótonas y hasta conflictivas. Pero se puede hacer algo diferente y más gratificante. Así es, los directivos de empresas podemos enviar un mensaje positivo y directo a nuestros colaboradores y clientes: “Nos importa nuestra comunidad, trabajadores y clientes”. Esto se logra cuando nuestros colaboradores realizan un proyecto de caridad para sus comunidades.
McCormick and Company, en Maryland, abre sus puertas un sábado al año y lo denomina "Día de Caridad". Cada trabajador que desee, dona su día laboral para una obra benéfica de la comunidad que elija. Así la empresa dobla el día trabajado y lo dona. Los días de caridad llegan a reunir más de medio millón de dólares anual para la comunidad. De esta forma, los colaboradores están motivados en realizar proyectos valiosos para el bienestar de sus comunidades.
Debemos aprovechar estas fiestas navideñas no sólo para exigirles productividad a los colaboradores, sino para que perciban a la empresa con responsabilidad social y motivarlos para que canalicen, coordinen y distribuyan un regalo diferente hacia su comunidad. Hay infinidad de necesidades, desde un parque infantil hasta comedores sociales. Con esto, los empleados estarán en el año planeando cómo ayudar a la empresa a generar más. Al final, todos ganamos, porque haciendo el bien no hay forma de perder.