Un rubro que el pueblo pelea
La voz del pueblo es la voz de Dios, “vox populi, vox dei”. La usamos para referirnos de que hay situaciones o mejor dicho intereses que corresponden al clamor del pueblo, y no de unos cuantos. La sociedad se ha mostrado siempre reacia en el tema de la exploración y explotación minera, de igual forma al negocio de los recursos hídricos entre otros.
En esa búsqueda de aceptación, el empresario hará todo lo posible por conquistar la opinión pública, favoreciendo una gama de propuestas que ayuden al desarrollo y progreso de las comunidades donde se desarrollará dicho proyecto. Se han dado cuenta que el negocio no solo es con el Estado, sino también con las comunidades, y ahora tendrán que escuchar a otros sectores interesados, unos más abiertos que otros.
Escuché una propuesta de un empresario, hace muchos años en el distrito de Las Palmas en la provincia de Veraguas, y casi que me convence por sus argumentaciones favorables.
El asunto puede estar mal interpretado respecto a las minerías por lo vivido en áreas que ya han sido explotadas, desde luego queda el sinsabor para los trabajadores como para los lugareños, que en su momento esperaban lo mejor o al menos lo prometido, si es que prometieron. También está la situación de alerta mundial ante el cambio climático, donde diversas organizaciones han elevado su voz por la conservación del ecosistema.
Otros quieren conservar lo que la madre tierra nos ha regalado, ya que los primeros conquistadores se llevaron lo que pudieron en su momento, “lo que quedó, no va para ningún lado”, es decir, el resabio de una memoria histórica, que no permite conquistar una propuesta que se vende al público hoy. Están los que llevados de los que otros dicen, apuestan por el no, y los que se venden por unas cuantas moneditas. Como fuere el caso, lo cierto es que necesitamos que el gobierno sea consciente que la población detesta este tipo de negocio, que los lugareños no sienten confianza en las promesas. Se trata de un diálogo, de una garantía por parte del Estado, empresa, comunidad y entes fiscalizadores, donde no existan las componendas a favor de unos y daños hacia otros. Lo que si tenemos claro es que este es un rubro que el pueblo pelea. “Caveat emptor”. Cuídese del comprador.