Un servicio exterior cuestionable
La labor que cumple el personal del servicio exterior es de tanta importancia para el mantenimiento de buenas relaciones internacionales de la nación con los países del mundo, que demanda una selección que asegure el profesionalismo, la capacidad, honestidad y grandes deseos de trabajar por la buena imagen de Panamá. Con muy raras excepciones, las posiciones diplomáticas son servidas por personas que no cuentan con estudios en la materia y sus nombramientos, sólo obedecen a intereses partidistas, personales y de familia.
Así las cosas, nuestras relaciones culturales, políticas y económicas con los hermanos países del mundo, han tenido momentos de quiebra y es necesario que sean fortalecidas en base a una labor diplomática que haga de cada Consulado y Embajada panameña en el exterior, un centro de promoción de nuestros recursos naturales y humanos y del conocimiento de que Panamá es una nación libre, soberana, con verdadera confianza en su destino y con las puertas abiertas para recibir el turismo internacional.
El Ministerio de Relaciones Exteriores debe interesarse en llevar adelante una acción de gobierno que contribuya a la escogencia de un personal que reúna los requisitos indispensables para servir como nuestros representantes diplomáticos en el extranjero, ya que en los últimos años, se han venido dando situaciones dañinas para la imagen del país, debido a la conducta adoptada por funcionarios diplomáticos que no han sabido cumplir a cabalidad con las responsabilidades que les impone el cargo.
En nuestra opinión, los funcionarios diplomáticos tienen que hacer una patriótica labor de divulgación y contar con credenciales de estudio y capacitación que les permita llevar adelante una política de buen entendimiento con los países hermanos, evitar la burocracia y actos deshonestos que causan desprestigio al país.
Una larga lista de personas que sirvieron en posiciones diplomáticas durante la dictadura, aparecen adeudando al fisco nacional grandes sumas de dinero en perjuicio de los intereses económicos de la nación.
Todas estas situaciones negativas pueden ser evitadas seleccionando un personal, que lejos de los intereses políticos y personales, estén en capacidad de realizar una eficiente labor en el campo de la diplomacia panameña.
Es un reto para el actual gobierno, hacer de nuestro cuerpo diplomático en el exterior un ejemplo para proyectar una nueva y positiva imagen de Panamá, en contraste con los escándalos de la venta de automóviles, tráfico de armas y rebuscas del pasado.
La Universidad de Panamá, a través de la Facultad de Diplomacia, viene formando profesionales en esta rama, desde hace muchos años, pero dolorosamente no encuentran estímulos dentro de las esferas gubernamentales para poner en práctica sus valiosos conocimientos y experiencias en beneficio de la República. Es numeroso el grupo de egresados de la Facultad de Diplomacia que encontramos a nuestro paso y nos manifiestan ser desempleados unos y otros estar sirviendo tareas muy alejadas de los estudios que han realizado en la universidad.
Sólo seleccionando por méritos al personal del servicio exterior y nombrándolo sin la influencia del partidismo político, personal y de familia, será posible contar con un cuerpo diplomático de primera línea, capaz de prestigiarnos en el extranjero y de atraer inversiones que tanto necesitamos en los actuales momentos.
Así las cosas, nuestras relaciones culturales, políticas y económicas con los hermanos países del mundo, han tenido momentos de quiebra y es necesario que sean fortalecidas en base a una labor diplomática que haga de cada Consulado y Embajada panameña en el exterior, un centro de promoción de nuestros recursos naturales y humanos y del conocimiento de que Panamá es una nación libre, soberana, con verdadera confianza en su destino y con las puertas abiertas para recibir el turismo internacional.
El Ministerio de Relaciones Exteriores debe interesarse en llevar adelante una acción de gobierno que contribuya a la escogencia de un personal que reúna los requisitos indispensables para servir como nuestros representantes diplomáticos en el extranjero, ya que en los últimos años, se han venido dando situaciones dañinas para la imagen del país, debido a la conducta adoptada por funcionarios diplomáticos que no han sabido cumplir a cabalidad con las responsabilidades que les impone el cargo.
En nuestra opinión, los funcionarios diplomáticos tienen que hacer una patriótica labor de divulgación y contar con credenciales de estudio y capacitación que les permita llevar adelante una política de buen entendimiento con los países hermanos, evitar la burocracia y actos deshonestos que causan desprestigio al país.
Una larga lista de personas que sirvieron en posiciones diplomáticas durante la dictadura, aparecen adeudando al fisco nacional grandes sumas de dinero en perjuicio de los intereses económicos de la nación.
Todas estas situaciones negativas pueden ser evitadas seleccionando un personal, que lejos de los intereses políticos y personales, estén en capacidad de realizar una eficiente labor en el campo de la diplomacia panameña.
Es un reto para el actual gobierno, hacer de nuestro cuerpo diplomático en el exterior un ejemplo para proyectar una nueva y positiva imagen de Panamá, en contraste con los escándalos de la venta de automóviles, tráfico de armas y rebuscas del pasado.
La Universidad de Panamá, a través de la Facultad de Diplomacia, viene formando profesionales en esta rama, desde hace muchos años, pero dolorosamente no encuentran estímulos dentro de las esferas gubernamentales para poner en práctica sus valiosos conocimientos y experiencias en beneficio de la República. Es numeroso el grupo de egresados de la Facultad de Diplomacia que encontramos a nuestro paso y nos manifiestan ser desempleados unos y otros estar sirviendo tareas muy alejadas de los estudios que han realizado en la universidad.
Sólo seleccionando por méritos al personal del servicio exterior y nombrándolo sin la influencia del partidismo político, personal y de familia, será posible contar con un cuerpo diplomático de primera línea, capaz de prestigiarnos en el extranjero y de atraer inversiones que tanto necesitamos en los actuales momentos.