Un servidor de la Patria
En camino al “Costway” con mi hijo, pasando frente a la estatua en memoria y conmemoración del Dr. Arias, mi abuelo, lo primero que se me viene a la mente es la frase en grande que dice: “Servidor de la Patria”. Esta estatua inmediatamente me trae el recuerdo de mi padre, Gerardo Arias, fallecido el 15 de agosto de este año, la misma fecha que esta majestuosa pieza de arte fue develada en nombre de su padre. Y es que me trae recuerdos agradables y tristes porque el 15 de agosto, día en que murió mi padre y también el Dr. Arias, mi padre le escribe un e-mail a su compadre y hermano de cariño, el Ing. Eudoro Jaén comentándole que no había sido invitado a esta develación ni a ningún evento oficial en honor a su padre. Como decía mi tío Eudoro, no sé si fue mera coincidencia o un acto de alta probabilidad, lo cierto es que fue así, tres horas después de recibir mi tío Eudoro el e-mail, mi padre había muerto de un infarto masivo en Boquete.
Mi padre, recuerdo, al pasar por esta estatua siempre se preguntaba el porqué se había levantado en Balboa y no en una plaza de la ciudad capital. El Dr. Arias, como otros estadistas panameños nunca mantuvieron relaciones cordiales y fluidas con el gobierno de Estados Unidos. En la agenda de gobiernos panameñistas liderados por Arnulfo Arias, nunca fue agenda medular en su política exterior el Canal de Panamá. Más bien, la entrega del Canal se dio después de un cúmulo de eventos a través de los años que fueron erosionando el tratado de perpetuidad firmado por el francés Bunau Varilla y John Hay, que consecuentemente fueron audazmente explotados por el General Torrijos y endosados por el Presidente más dócil y bonachón del siglo XX en Estados Unidos. No es coincidencia que Jimmy Carter este año recibiera el premio Nobel de la Paz por un sin número de razones, en especial, el llevar la paz (al menos temporalmente), al Medio Oriente con la firma del Tratado de Camp David en 1978.
Las luchas del Dr. Arias se dieron en la capital y también en el campo. Los arnulfistas que tomaron la decisión de levantar esta estatua en la antigua Zona del Canal no fueron capaces de proyectar las obras y legados que nos dejó el Dr. Arias, en “Servidor de la Patria”. Una anécdota de mi padre, recordaba lo frío que era el Dr. Arias con los norteamericanos en la franja canalera. Un General de cuatro estrellas (Jefe Conjunto del Comando Sur de EU), lo fue a visitar a la Presidencia y le hizo esperar más de dos horas en el Palacio de las Garzas. El General, como la autoridad militar máxima de EU, diplomáticamente le pidió permiso para unas maniobras militares dentro del territorio panameño, cosa que no hacían usualmente los militares norteamericanos -pedir permiso-, y el permiso fue negado. Esto ocurrió en los primeros días de unos de sus cortos gobiernos panameñistas y a los meses Arnulfo Arias había sido separado del poder. Esto me confirma la frase acuñada y escrita por mi padre en sus vivencias: El patriotismo a veces sólo sirve para perpetrar un dudoso legado cultural.
Por un lado me siento tranquilo de que ni mi padre ni ninguno de sus hijos, participamos de esta administración arnulfista. La percepción que tiene el pueblo de este gobierno es paupérrima. Las inscripciones del Partido Arnulfista han disminuido drásticamente y las del PRD han ido en franco crecimiento. Qué le ha pasado a la doctrina panameñista y a sus seguidores, por qué no ha resonado el populismo con el que se identificaba la misma. Ha sido un mal mensaje o malos mensajeros. Indudablemente que la Sra. Mireya tiene hegemonía dentro del Partido Arnulfista y las decisiones dentro de nuestro colectivo impactarán las elecciones del 2003. Los actos de corrupción, las raquíticas iniciativas político-económicas, la percepción de ineptitud de un gabinete que prácticamente ninguno de sus miembros es de las filas arnulfistas tradicionales. Tenemos que preguntarnos a cuatro años de gobierno arnulfista qué le deja éste de legado al pueblo panameño como “Servidores de la Patria”.
Sra. Mireya, dele a nuestro partido una vez más la oportunidad para llegar a reivindicarse con los panameños. El bagaje negativo que tendrá que cargar el próximo candidato por el arnulfismo no creo que sea un activo ni ventaja competitiva para nuestro candidato. Hoy nos desayunamos con la noticia de que se eliminarán las primarias como requisito para escoger candidatos presidenciales. Esto no es nada más que una movida política para alejar a Alberto Vallarino del Partido Arnulfista. Dejemos a los candidatos a primarias presentar al pueblo panameño sus planes de trabajo como panameños que somos y no como arnulfistas. Todavía nos queda salvar la obra social más grande de la República, creada por un verdadero servidor de la patria, el Dr. Arnulfo Arias: la CSS. Sigamos promoviendo el turismo y el tráfico marítimo en los puertos y el Canal (únicos indicadores que marcan positivo en lo macroeconómico), mejoremos nuestro transporte público, finalicemos la carretera hasta la frontera con Costa Rica, enderecemos la educación secundaria y avanzada, identifiquémonos con un solo bloque económico y no...de Centro a Sur América cuando nos conviene. Hay que hacer muchas cosas que no se harán en lo que queda de este gobierno. Servir a la patria es dejar legados y obras que traen recuerdo de un bien común para todos y no unos pocos privilegiados que sirvieron a la patria enriqueciéndose de las arcas nacionales.
Melgar explicó que todo aquel veterano o retirado de guerra que quiera hacer uso de sus beneficios médicos a través de las clínicas, deberá acudir a una de ellas y presentar su carnet.
Ya en la clínica, el Departamento de Mercadeo se encargará de verificar que tanto su carnet como su estatus de soldado retirado, veterano o mayor de 65 estén al día.
Una vez organizado este proceso, pasa a consulta médica, donde será atendido por los doctores Melgar, Badiola o Franco.
Dependiendo de lo que arrojen los resultados de su evaluación clínica, se le refiere a un especialista.
En la clínica, aunque no se les puede brindar servicio a los familiares de los veteranos, sí se incluye la atención de los familiares de los retirados, así como a las viudas de combatientes.
Precisamente con las viudas es que se pierde el contacto porque la gran mayoría no sabe que cuenta con los mismos beneficios que tiene un veterano de guerra.
Aquellos veteranos, retirados o viudas de ex combatientes en Panamá que deseen obtener mayor información sobre los servicios a los que tienen derecho, pueden llamar a los teléfonos de la clínica: 265-4145 ó 265-3433.
Mi padre, recuerdo, al pasar por esta estatua siempre se preguntaba el porqué se había levantado en Balboa y no en una plaza de la ciudad capital. El Dr. Arias, como otros estadistas panameños nunca mantuvieron relaciones cordiales y fluidas con el gobierno de Estados Unidos. En la agenda de gobiernos panameñistas liderados por Arnulfo Arias, nunca fue agenda medular en su política exterior el Canal de Panamá. Más bien, la entrega del Canal se dio después de un cúmulo de eventos a través de los años que fueron erosionando el tratado de perpetuidad firmado por el francés Bunau Varilla y John Hay, que consecuentemente fueron audazmente explotados por el General Torrijos y endosados por el Presidente más dócil y bonachón del siglo XX en Estados Unidos. No es coincidencia que Jimmy Carter este año recibiera el premio Nobel de la Paz por un sin número de razones, en especial, el llevar la paz (al menos temporalmente), al Medio Oriente con la firma del Tratado de Camp David en 1978.
Las luchas del Dr. Arias se dieron en la capital y también en el campo. Los arnulfistas que tomaron la decisión de levantar esta estatua en la antigua Zona del Canal no fueron capaces de proyectar las obras y legados que nos dejó el Dr. Arias, en “Servidor de la Patria”. Una anécdota de mi padre, recordaba lo frío que era el Dr. Arias con los norteamericanos en la franja canalera. Un General de cuatro estrellas (Jefe Conjunto del Comando Sur de EU), lo fue a visitar a la Presidencia y le hizo esperar más de dos horas en el Palacio de las Garzas. El General, como la autoridad militar máxima de EU, diplomáticamente le pidió permiso para unas maniobras militares dentro del territorio panameño, cosa que no hacían usualmente los militares norteamericanos -pedir permiso-, y el permiso fue negado. Esto ocurrió en los primeros días de unos de sus cortos gobiernos panameñistas y a los meses Arnulfo Arias había sido separado del poder. Esto me confirma la frase acuñada y escrita por mi padre en sus vivencias: El patriotismo a veces sólo sirve para perpetrar un dudoso legado cultural.
Por un lado me siento tranquilo de que ni mi padre ni ninguno de sus hijos, participamos de esta administración arnulfista. La percepción que tiene el pueblo de este gobierno es paupérrima. Las inscripciones del Partido Arnulfista han disminuido drásticamente y las del PRD han ido en franco crecimiento. Qué le ha pasado a la doctrina panameñista y a sus seguidores, por qué no ha resonado el populismo con el que se identificaba la misma. Ha sido un mal mensaje o malos mensajeros. Indudablemente que la Sra. Mireya tiene hegemonía dentro del Partido Arnulfista y las decisiones dentro de nuestro colectivo impactarán las elecciones del 2003. Los actos de corrupción, las raquíticas iniciativas político-económicas, la percepción de ineptitud de un gabinete que prácticamente ninguno de sus miembros es de las filas arnulfistas tradicionales. Tenemos que preguntarnos a cuatro años de gobierno arnulfista qué le deja éste de legado al pueblo panameño como “Servidores de la Patria”.
Sra. Mireya, dele a nuestro partido una vez más la oportunidad para llegar a reivindicarse con los panameños. El bagaje negativo que tendrá que cargar el próximo candidato por el arnulfismo no creo que sea un activo ni ventaja competitiva para nuestro candidato. Hoy nos desayunamos con la noticia de que se eliminarán las primarias como requisito para escoger candidatos presidenciales. Esto no es nada más que una movida política para alejar a Alberto Vallarino del Partido Arnulfista. Dejemos a los candidatos a primarias presentar al pueblo panameño sus planes de trabajo como panameños que somos y no como arnulfistas. Todavía nos queda salvar la obra social más grande de la República, creada por un verdadero servidor de la patria, el Dr. Arnulfo Arias: la CSS. Sigamos promoviendo el turismo y el tráfico marítimo en los puertos y el Canal (únicos indicadores que marcan positivo en lo macroeconómico), mejoremos nuestro transporte público, finalicemos la carretera hasta la frontera con Costa Rica, enderecemos la educación secundaria y avanzada, identifiquémonos con un solo bloque económico y no...de Centro a Sur América cuando nos conviene. Hay que hacer muchas cosas que no se harán en lo que queda de este gobierno. Servir a la patria es dejar legados y obras que traen recuerdo de un bien común para todos y no unos pocos privilegiados que sirvieron a la patria enriqueciéndose de las arcas nacionales.
Melgar explicó que todo aquel veterano o retirado de guerra que quiera hacer uso de sus beneficios médicos a través de las clínicas, deberá acudir a una de ellas y presentar su carnet.
Ya en la clínica, el Departamento de Mercadeo se encargará de verificar que tanto su carnet como su estatus de soldado retirado, veterano o mayor de 65 estén al día.
Una vez organizado este proceso, pasa a consulta médica, donde será atendido por los doctores Melgar, Badiola o Franco.
Dependiendo de lo que arrojen los resultados de su evaluación clínica, se le refiere a un especialista.
En la clínica, aunque no se les puede brindar servicio a los familiares de los veteranos, sí se incluye la atención de los familiares de los retirados, así como a las viudas de combatientes.
Precisamente con las viudas es que se pierde el contacto porque la gran mayoría no sabe que cuenta con los mismos beneficios que tiene un veterano de guerra.
Aquellos veteranos, retirados o viudas de ex combatientes en Panamá que deseen obtener mayor información sobre los servicios a los que tienen derecho, pueden llamar a los teléfonos de la clínica: 265-4145 ó 265-3433.