Un suicidio y más enigmas
El suicidio sorpresivo del ex - subprocurador de México Mario Ruiz Massieu multiplica los enigmas sobre el trasfondo político del asesinato de su hermano José Francisco, sobre su enriquecimiento derivado supuestamente del tráfico de drogas y, algo peor, desparrama dudas terribles acerca de las luchas de poder dentro del PRI, en vísperas de elecciones polarizadas por la unión de los partidos de oposición.
Desde el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio, México se conmociona con la fuerza de sus grandes sismos al destaparse una vez más los sombríos entretelones de un engranaje político gangrenado por sórdidas luchas de poder, el narcotráfico y la corrupción estatal. Hasta la fecha de hoy las investigaciones se han circunscrito a la presunta autoría intelectual de Raul Salinas de Gortari, hermano del ex - presidente, en el crimen del que fuera secretario general del PRI José Francisco Ruiz Massieu.
Pero muchos mexicanos se resisten a aceptar que Salinas ordenara el asesinato úicamente por móviles pasionales, eliminándose posible móviles políticos. El hermano de la víctima fue nombrado para que investigara, supuestamente, sin injerencia política las raíces del asesinato, pero Mario Ruiz renunció con estridencia publicitaria y escribió un libro narrando cómo políticos oficialistas le impidieron investigar a fondo y formulando acusaciones personales que no acreditó con pruebas convincentes, pero excluyó de los cargos a Raúl Salinas, su ex - cuñado, acusado después por el hecho de sangre.
Su detención en Estados Unidos bajo cargos de lavado de dinero, producto aparentemente del narcotráfico, enturbió su bagaje de denuncias. Ruiz nunca pudo explicar el origen de más de 9 millones de dólares en sus cuentas corrientes en Estados Unidos. Y ha muerto sin que se esclareciera si el dinero alguien se lo entregó para que no siguiera hablando sobre el crimen de su hermano o si provino de favores pagados por los carteles de drogas. Desdichadamente para la investigación criminal, su carta de despedida es sólo la reiteración de viejas acusaciones sin pruebas, sumiendo en la oscuridad la aclaración de quién le dio los 9 millones de dólares y a cambio de qué.
La sociedad política mexicana, sobre todo los partidos de oposición, realiza esfuerzos apreciables para limpiar el sistema, desconectarlo de la corrupción en el manejo del dinero público y de la influencia perniciosa del narcotráfico. El suicidio de Ruiz Massieu es una muestra de lo que acontece cuando los funcionarios se apartan de la ley y eligen el camino tenebroso de la ilicitud.
Desde el asesinato del candidato presidencial del PRI Luis Donaldo Colosio, México se conmociona con la fuerza de sus grandes sismos al destaparse una vez más los sombríos entretelones de un engranaje político gangrenado por sórdidas luchas de poder, el narcotráfico y la corrupción estatal. Hasta la fecha de hoy las investigaciones se han circunscrito a la presunta autoría intelectual de Raul Salinas de Gortari, hermano del ex - presidente, en el crimen del que fuera secretario general del PRI José Francisco Ruiz Massieu.
Pero muchos mexicanos se resisten a aceptar que Salinas ordenara el asesinato úicamente por móviles pasionales, eliminándose posible móviles políticos. El hermano de la víctima fue nombrado para que investigara, supuestamente, sin injerencia política las raíces del asesinato, pero Mario Ruiz renunció con estridencia publicitaria y escribió un libro narrando cómo políticos oficialistas le impidieron investigar a fondo y formulando acusaciones personales que no acreditó con pruebas convincentes, pero excluyó de los cargos a Raúl Salinas, su ex - cuñado, acusado después por el hecho de sangre.
Su detención en Estados Unidos bajo cargos de lavado de dinero, producto aparentemente del narcotráfico, enturbió su bagaje de denuncias. Ruiz nunca pudo explicar el origen de más de 9 millones de dólares en sus cuentas corrientes en Estados Unidos. Y ha muerto sin que se esclareciera si el dinero alguien se lo entregó para que no siguiera hablando sobre el crimen de su hermano o si provino de favores pagados por los carteles de drogas. Desdichadamente para la investigación criminal, su carta de despedida es sólo la reiteración de viejas acusaciones sin pruebas, sumiendo en la oscuridad la aclaración de quién le dio los 9 millones de dólares y a cambio de qué.
La sociedad política mexicana, sobre todo los partidos de oposición, realiza esfuerzos apreciables para limpiar el sistema, desconectarlo de la corrupción en el manejo del dinero público y de la influencia perniciosa del narcotráfico. El suicidio de Ruiz Massieu es una muestra de lo que acontece cuando los funcionarios se apartan de la ley y eligen el camino tenebroso de la ilicitud.