default

Un tiro en el propio pie


A medida que se acerca el día del referendo sobre la ampliación del Canal arrecia la campaña de oposición, a favor del "no", aprovechando el natural desgaste y efecto de saturación del programa de divulgación a cargo de la Autoridad del Canal.
El hecho es que, en el escenario de una contienda propagandística, arrastrada hacia el terreno político, que el Gobierno quería evitar a toda costa, la cuestión tiende a polarizarse entre dos extremos. Por un lado, sus críticos unidos a los resentidos, frustrados y perdedores del sistema y, por el otro, no el Gobierno, que goza de alguna aceptación, sino la ACP, que simboliza para los primeros una isla de privilegiados o - como dicen - un país aparte, en un mar de pobreza.
Hasta ahora, todas las encuestas favorecen a los del "sí" en proporción de dos a uno; pero la diferencia se ha venido acortando. Para colmo, el Tribunal Electoral no permite que el Gobierno haga una campaña abierta a favor del proyecto, por más que no se trata de elecciones partidistas sino de un tema de interés nacional que es su deber promover y sustentar, porque para eso se le eligió y son las reglas de la democracia.
De Gaulle, el gran caudillo francés, se hundió con su referéndum sobre una reforma constitucional para instaurar la descentralización a favor de los municipios. Él tuvo al menos el coraje de jugarse por lo que creía más conveniente para su nación. Cuando vio que su proyecto naufragaba en las encuestas, apostó toda la bolsa. Puso todo su prestigio sobre la mesa y amenazó con dimitir si se rechazaba su propuesta. Ganó el "no"; y renunció al día siguiente. Décadas después, Francia aprobó la reforma que no fue entendida en aquel momento, ni siquiera de boca de un hombre que en sus memorias se presentaba más grande que su pueblo; y tal vez lo era. Alguien citó entonces a Herodoto: "La ingratitud es característica de los pueblos fuertes".
Confiamos en que ese no sea el caso de los panameños, colocados por el destino en una coyuntura histórica tan delicada y crucial como la que tuvieron que enfrentar nuestros próceres en 1903. Esta es la hora de la verdad, en la que todo se pierde o todo se gana. Y una vez más, el mundo no va a esperar por nosotros. O lo hacemos nosotros, o alguien lo hará por otro lado. Votar "no" es pegarse un tiro en el propio pie. Francia tuvo tiempo para rectificar; nosotros, Dios sabe. La oportunidad es hoy, no hay mañana.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América