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Un toque noticioso diferente


Sin ánimo de autocrítica, los medios de comunicación solemos enfatizar en lo negativo del país y sociedad, porque es lo que más interesa al público. Lo hemos dicho, somos espejo fiel de quien nos lee, ve o escucha. Cuando nos alejamos de esa realidad, pagamos un precio caro, en términos de aislamiento y otras consecuencias.
¿Hay algo malo en eso? No, si somos veraces, objetivos y bien intencionados en la crítica, enfoque u opinión. Pero aceptémoslo, todo cambia y la manera como hacemos nuestro trabajo y el contenido de lo que publicamos no es igual hoy que antes. ¿Es mejor o peor? La respuesta se presta a polémica pero, en esta ocasión, nos interesa destacar que es distinta, porque se adapta a la sociedad y su tiempo.
En Inglaterra, sin embargo, amén de los medios sensacionalistas que tienen derecho a su espacio y lo usan a plenitud, se ha impuesto una modalidad noticiosa que capta el interés de la mayoría. Nos atrevemos a llamarle periodismo de propuesta, que no se agota en el drama o la crítica social, ni en la mera narración de lo que está o ha ocurrido de mal.
El periodismo de propuesta británico de hoy enfatiza, y nunca deja de lado, la exposición de alguna idea para que el gobierno, las empresas o los ciudadanos, sea individualmente o en conjunto, mejoren o ejecuten algo en beneficio de la ciudad o la colectividad. Por ejemplo, si alguna escuela está congestionada, el medio lo dice pero, a la vez, entrevista a algún experto que propone alguna fórmula para ampliarla, a través de -digamos- una donación que el mismo medio ubica. Del mismo modo, si hay algún punto de especial congestionamiento vehicular, el medio hace lo mismo, pero esta vez proponiendo su ensanche y traslado de paradas, hablando de costos.
De ese modo, dejamos de ser meros mensajeros de la crítica o de lo que está mal, sin dejar de publicarlo, para servir además de canales de promoción de cosas positivas y de superación social e individual. De más está decir que, con ese enfoque está ganando atención y generando los réditos correspondientes, no sólo para los medios sino para la colectividad. Y si bien los panameños no somos ingleses, haríamos bien en tomar en cuenta esa experiencia.

101 años de Panamá América

 
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