Un transporte especial muy cuestionado
El próximo lunes se inicia el año escolar en todos los colegios públicos y privados del país y algunos padres y madres de familia que pueden, sufragar un transporte especial, buscan aternativas para que sus hijos viajen lo más seguro posible a los centros educativos.
Una de las alternativas son los "busitos colegiales", los cuales recogen a los estudiantes en sus casas para llevarlos al colegio y luego los esperan a la salida para regresarlos.
Los precios por los servicios de este transporte especial varían de acuerdo con la distancia que tengan que recorrer y con la categoría del colegio. Los precios oscilan entre 25 y 60 balboas mensuales.
Pero como todo servicio público, éste también tiene sus reglas. El transporte colegial está reglamentado por el decreto N.° 160 del 7 de junio de 1993.
El decreto establece en el artículo 27, que para la actividad del transporte colegial de educandos, todos los vehículos deben ser de color amarillo con letras de molde de 8 pulgadas que diga "colegial" en los cuatro costados.
Los colegiales no deben tener vidrios ahumados y en ningún caso aparatos de música, sirenas o medios acústicos especiales, para lo cual la Dirección Ejecutiva de Transporte Terrestre de Pasajeros, con el axulio de la Policía Nacional, está facultada para velar por el cumplimiento de las disposiciones establecidas.
También el artículo 28 señala que la actividad del transporte colegial se entenderá como el servicio que se prestará de manera exlusiva para estudiantes uniformados diurnos. Estos transportes no podrán transportar a particulares, ni recoger pasajeros en las paradas de las rutas establecidas.
Además, establece que en el caso de estudiantes nocturnos de escuela secundaria, este servicio podrá prestarse previa autorización del Ente Regulador y los usuarios de este servico deberán portar su carné que los identifique como estudiantes.
Pero como las reglas no existirían si los ciudadanos fueran siempre responsables, las disposiciones antes señaladas se quebrantan con frecuencia.
Los conductores dicen que por exigencia de sus usuarios, ellos tienen que instalar equipos de música en los vehiculos, ya que la competencia en el medio es fuerte y si no lo ponen ellos, lo pone el otro.
Sin embargo, los padres de familia se quejan por las malas prácticas de los conductores y la ineficiencia de las autoridades reponsables de aplicar las sanciones correspondientes.
De acuerdo con las estadísticas de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), en el país existen hasta el 2000, 4 mil 895 buses colegiales, los cuales en su mayoría se encuentran en la ciudad capital, que cuenta con 3 mil 506 vehículos que se dedican exclusivamente a transportar estudiantes diariamente durante el período lectivo.
Las cifras antes señaladas aumentarán para este año, ya que se han expedido nuevos permisos, porque hay más usuarios.
Para la estudiante Semíramis Alvarado González, quien cursará el cuarto año de secundaria, un bus colegial tiene que ser moderno. Eso implica un buen equipo de sonido, aire acondicionado, buen decorado, vidrios ahumados y que el conductor sea preferiblemente joven, ya que "los señores mayores son aburridos y se la pasan regañando".
Algunos colegios brindan transporte a sus estudiantes, pero esto, según Semíramis, "no es divertido. En los otros buses tienes oportunidad de conocer más gente y ampliar tu círculo de amistades", porque hay estudiantes de diferentes escuelas y que viven también en lugares distintos y eso hace más entretenido e interesante los momentos que se pasan dentro del vehículo.
Tras algunos conflictos de acoso e incluso abuso sexual en buses colegiales, algunos han propuesto que la solución sería separar a los varones de las chicas y que sean conductoras mujeres para chicas y hombres para varones.
No obstante, esta alternativa no es del agrado de los jóvenes estudiantes, porque piensan que volverían al siglo pasado donde los hombres y las mujeres no podían estar juntos porque actuaban por instinto.
Sin embargo, para las madres y los padres de familia, las autoridades correspondientes tienen que hacer algo para que los conductores de este transporte cumplan con los reglamentos que exige la ATTT.
Aunque "el Tránsito dice una cosa y los conductores hacen siempre lo que les da la gana", señala la señora Elvira Santamaría, quien contrató un bus el año pasado para sus hijos y el conductor decidió un día llevárselos a Amador sin su permiso, por lo que decidió cambiarlos para otro.
Ella cuenta que al conseguir un colegial para sus hijos "uno no puede saber si la persona es reponsable o no, o qué manías tiene; eso debe ser vigilado por el Tránsito a la hora de expedir los permisos".
Por su parte, el Sindicato de Transporte Colegial (SINTRACO), que agrupa actualmente alrededor de 600 agremiados, trata de que los conductores cumplan con las disposiciones legales y en ese marco le exigen 25 años de edad mínima y la licencia profesional.
Además, SINTRACO, dirigido actualmente por Pedro Ayala, tiene a su cargo la expedición de contratos para los conductores, que los distribuyen entre los usuarios que contratan sus servicios.
El sindicato distribuye los contratos donde se detallan las responsabilidades del conductor y el usuario, pero el espacio del precio está en blanco, porque lo determina el dueño del vehículo.
Al contratar un bus para sus hijos, trate usted de hacerlo con la mayor responsabilidad y asegúrese de que el vehículo y el conductor cumplen con las disposiciones de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre.
Una de las alternativas son los "busitos colegiales", los cuales recogen a los estudiantes en sus casas para llevarlos al colegio y luego los esperan a la salida para regresarlos.
Los precios por los servicios de este transporte especial varían de acuerdo con la distancia que tengan que recorrer y con la categoría del colegio. Los precios oscilan entre 25 y 60 balboas mensuales.
Pero como todo servicio público, éste también tiene sus reglas. El transporte colegial está reglamentado por el decreto N.° 160 del 7 de junio de 1993.
El decreto establece en el artículo 27, que para la actividad del transporte colegial de educandos, todos los vehículos deben ser de color amarillo con letras de molde de 8 pulgadas que diga "colegial" en los cuatro costados.
Los colegiales no deben tener vidrios ahumados y en ningún caso aparatos de música, sirenas o medios acústicos especiales, para lo cual la Dirección Ejecutiva de Transporte Terrestre de Pasajeros, con el axulio de la Policía Nacional, está facultada para velar por el cumplimiento de las disposiciones establecidas.
También el artículo 28 señala que la actividad del transporte colegial se entenderá como el servicio que se prestará de manera exlusiva para estudiantes uniformados diurnos. Estos transportes no podrán transportar a particulares, ni recoger pasajeros en las paradas de las rutas establecidas.
Además, establece que en el caso de estudiantes nocturnos de escuela secundaria, este servicio podrá prestarse previa autorización del Ente Regulador y los usuarios de este servico deberán portar su carné que los identifique como estudiantes.
Pero como las reglas no existirían si los ciudadanos fueran siempre responsables, las disposiciones antes señaladas se quebrantan con frecuencia.
Los conductores dicen que por exigencia de sus usuarios, ellos tienen que instalar equipos de música en los vehiculos, ya que la competencia en el medio es fuerte y si no lo ponen ellos, lo pone el otro.
Sin embargo, los padres de familia se quejan por las malas prácticas de los conductores y la ineficiencia de las autoridades reponsables de aplicar las sanciones correspondientes.
De acuerdo con las estadísticas de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre (ATTT), en el país existen hasta el 2000, 4 mil 895 buses colegiales, los cuales en su mayoría se encuentran en la ciudad capital, que cuenta con 3 mil 506 vehículos que se dedican exclusivamente a transportar estudiantes diariamente durante el período lectivo.
Las cifras antes señaladas aumentarán para este año, ya que se han expedido nuevos permisos, porque hay más usuarios.
Para la estudiante Semíramis Alvarado González, quien cursará el cuarto año de secundaria, un bus colegial tiene que ser moderno. Eso implica un buen equipo de sonido, aire acondicionado, buen decorado, vidrios ahumados y que el conductor sea preferiblemente joven, ya que "los señores mayores son aburridos y se la pasan regañando".
Algunos colegios brindan transporte a sus estudiantes, pero esto, según Semíramis, "no es divertido. En los otros buses tienes oportunidad de conocer más gente y ampliar tu círculo de amistades", porque hay estudiantes de diferentes escuelas y que viven también en lugares distintos y eso hace más entretenido e interesante los momentos que se pasan dentro del vehículo.
Tras algunos conflictos de acoso e incluso abuso sexual en buses colegiales, algunos han propuesto que la solución sería separar a los varones de las chicas y que sean conductoras mujeres para chicas y hombres para varones.
No obstante, esta alternativa no es del agrado de los jóvenes estudiantes, porque piensan que volverían al siglo pasado donde los hombres y las mujeres no podían estar juntos porque actuaban por instinto.
Sin embargo, para las madres y los padres de familia, las autoridades correspondientes tienen que hacer algo para que los conductores de este transporte cumplan con los reglamentos que exige la ATTT.
Aunque "el Tránsito dice una cosa y los conductores hacen siempre lo que les da la gana", señala la señora Elvira Santamaría, quien contrató un bus el año pasado para sus hijos y el conductor decidió un día llevárselos a Amador sin su permiso, por lo que decidió cambiarlos para otro.
Ella cuenta que al conseguir un colegial para sus hijos "uno no puede saber si la persona es reponsable o no, o qué manías tiene; eso debe ser vigilado por el Tránsito a la hora de expedir los permisos".
Por su parte, el Sindicato de Transporte Colegial (SINTRACO), que agrupa actualmente alrededor de 600 agremiados, trata de que los conductores cumplan con las disposiciones legales y en ese marco le exigen 25 años de edad mínima y la licencia profesional.
Además, SINTRACO, dirigido actualmente por Pedro Ayala, tiene a su cargo la expedición de contratos para los conductores, que los distribuyen entre los usuarios que contratan sus servicios.
El sindicato distribuye los contratos donde se detallan las responsabilidades del conductor y el usuario, pero el espacio del precio está en blanco, porque lo determina el dueño del vehículo.
Al contratar un bus para sus hijos, trate usted de hacerlo con la mayor responsabilidad y asegúrese de que el vehículo y el conductor cumplen con las disposiciones de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre.