Un transporte traumatizante
Aún bajo los efectos de una fractura en la cabeza del húmero de la mano derecha, por la irresponsabilidad y el deseo de matar de muchos de los que conducen los "diablos rojos" en la ciudad capital y en otros sectores del país, hago el esfuerzo de escribir unas cuantas líneas para protestar enérgicamente por la indolencia y falta de responsabilidad de las autoridades del Tránsito, frente a un problema que está llevando luto y dolor a centenares de hogares panameños.
Así sucedió el accidente que me ha mantenido por más de cinco semanas sin poder cumplir con mis lectores como lo he venido haciendo durante 14 años por una deferencia del "Panamá América".
El 9 de noviembre pasado, luego de llevar el artículo de todos los sábados al periódico, frente al supermercado 99 de la Ave. Ricardo Alfaro, un "Diablo Rojo" acostumbrado a violar el reglamento del tránsito, se lanzó contra mí cuando atravesaba la vía, obligándome a correr con todas mis energías para salvar mi vida. La carrera terminó en una caída contra el muro de los estacionamientos del mencionado local comercial . Recibí fuertes golpes en todo el cuerpo que me mantienen casi inválido y enfrentando tratamientos médicos para recuperarme. El caso está en manos de las autoridades y esperamos que ellas sepan actuar con justicia y muy lejos de intereses políticos y personales.
El problema del transporte público continúa siendo un reto para el actual gobierno, pues a pesar de los esfuerzos que se han venido haciendo para resolverlo, nada se ha logrado en perjuicio de una comunidad que está en espera de una solución que beneficie, eficazmente, a los miles de usuarios obligados a utilizarlo. El servicio es deficiente y representa un peligro para la vida de los panameños que claman porque esta situación sea seriamente analizada y resuelta por el Tránsito, los dirigentes transportistas y la sociedad civil.
Son muchas las garantías y privilegios que recibe el transporte público de parte del Gobierno en la búsqueda de un mejor servicio, sin embargo la terrible imagen de un transporte inseguro y deficiente en un elevado porcentaje, es una pesadilla.
Conferencias y foros en torno a esto se han venido realizando y nada positivo se ha logrado.
Todo parece indicar que la posición de una mayoría de transportistas dirigentes, siempre ha sido negativa y dañina a los intereses de la comunidad, pero no se cansan de exigir privilegios que no merecen.
El número de muertes por accidentes de tránsito alcanza niveles alarmantes y traumatizantes, y tal situación demanda una vigilancia permanente en las calles y carreteras, dada la irresponsabilidad de los conductores que incumplen los reglamentos existentes.
La irresponsabilidad en el manejo ha llegado a tal extremo que gran número taxis, buses, camiones, etc., circula sin luz durante la noche, constituyendo un inminente peligro para el ciudadano que transita por las calles de la ciudad. Cualquier lugar es bueno para que los "Diablos Rojos" se estacionen y recojan pasajeros y las luces de los semáforos son utilizadas al antojo de conductores irresponsables.
¿Qué está pasando con las autoridades que no han podido detener esta ola de infracciones que casi acaban con mi vida? La misión primordial de las autoridades del Tránsito es de salvaguardar la vida de los asociados frente a la irresponsabilidad de conductores convertidos hoy en criminales en potencia por el abuso e irrespeto a las leyes que rigen la materia y van por los caminos de la patria sembrando muertes que llenan de luto y de dolor a decenas de hogares panameños.
Así sucedió el accidente que me ha mantenido por más de cinco semanas sin poder cumplir con mis lectores como lo he venido haciendo durante 14 años por una deferencia del "Panamá América".
El 9 de noviembre pasado, luego de llevar el artículo de todos los sábados al periódico, frente al supermercado 99 de la Ave. Ricardo Alfaro, un "Diablo Rojo" acostumbrado a violar el reglamento del tránsito, se lanzó contra mí cuando atravesaba la vía, obligándome a correr con todas mis energías para salvar mi vida. La carrera terminó en una caída contra el muro de los estacionamientos del mencionado local comercial . Recibí fuertes golpes en todo el cuerpo que me mantienen casi inválido y enfrentando tratamientos médicos para recuperarme. El caso está en manos de las autoridades y esperamos que ellas sepan actuar con justicia y muy lejos de intereses políticos y personales.
El problema del transporte público continúa siendo un reto para el actual gobierno, pues a pesar de los esfuerzos que se han venido haciendo para resolverlo, nada se ha logrado en perjuicio de una comunidad que está en espera de una solución que beneficie, eficazmente, a los miles de usuarios obligados a utilizarlo. El servicio es deficiente y representa un peligro para la vida de los panameños que claman porque esta situación sea seriamente analizada y resuelta por el Tránsito, los dirigentes transportistas y la sociedad civil.
Son muchas las garantías y privilegios que recibe el transporte público de parte del Gobierno en la búsqueda de un mejor servicio, sin embargo la terrible imagen de un transporte inseguro y deficiente en un elevado porcentaje, es una pesadilla.
Conferencias y foros en torno a esto se han venido realizando y nada positivo se ha logrado.
Todo parece indicar que la posición de una mayoría de transportistas dirigentes, siempre ha sido negativa y dañina a los intereses de la comunidad, pero no se cansan de exigir privilegios que no merecen.
El número de muertes por accidentes de tránsito alcanza niveles alarmantes y traumatizantes, y tal situación demanda una vigilancia permanente en las calles y carreteras, dada la irresponsabilidad de los conductores que incumplen los reglamentos existentes.
La irresponsabilidad en el manejo ha llegado a tal extremo que gran número taxis, buses, camiones, etc., circula sin luz durante la noche, constituyendo un inminente peligro para el ciudadano que transita por las calles de la ciudad. Cualquier lugar es bueno para que los "Diablos Rojos" se estacionen y recojan pasajeros y las luces de los semáforos son utilizadas al antojo de conductores irresponsables.
¿Qué está pasando con las autoridades que no han podido detener esta ola de infracciones que casi acaban con mi vida? La misión primordial de las autoridades del Tránsito es de salvaguardar la vida de los asociados frente a la irresponsabilidad de conductores convertidos hoy en criminales en potencia por el abuso e irrespeto a las leyes que rigen la materia y van por los caminos de la patria sembrando muertes que llenan de luto y de dolor a decenas de hogares panameños.