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Un verdadero rector


La planeación es básica para todo proceso administrativo; sin ella no habrá nada que organizar, ejecutar ni controlar. Planificar el funcionamiento de un sistema de educación superior, llámese universidad, es algo muy riesgoso y complejo. Sin embargo, por ser una empresa cultural y humana que produce muchos y variados bienes, amerita que se le ponga la mayor de las atenciones. Y resulta que, la Universidad de Panamá (UP), aquélla que fue fundada en 1935 por el Dr. Octavio Méndez Pereira, durante la administración del presidente Harmodio Arias, se apresta a la elección de su nuevo rector para el período 2003 - 2006.
Importa mucho la escogencia de este nuevo rector; igualmente el hecho de que la UP haya sido justamente catalogada como institución de alta cultura, pero que adolece, casualmente, de esa actitud por llevar hacia senderos que le faciliten el verdadero ámbito académico para la cual fue creada. Entonces, ¿qué tipo de rector necesita la UP? La Universidad, al igual que el resto de las instituciones, cambia y evoluciona con la sociedad; vertiginosamente adquiere cambios políticos, sociales, legales, tecnológicos y sobre todo de mucha flexibilidad y adaptación a esas necesidades cambiantes.
La propuesta del Lic. José Chen Barría como candidato a la Rectoría de la Universidad de Panamá, luego de analizarla, nos parece atinada, en su contenido. No por el discurso, sino porque se adapta al verdadero sistema que facilita el conocimiento, la adaptación y la aplicación de un sistema de gestión cónsona al campo de una institución educativa; porque aporta experiencia, seriedad, conocimiento comprobado para desarrollar y aplicar, en lo académico como en lo administrativo y de investigación, toda una dirección de hechos, no de nombre, porque de ello se ha estado viviendo en las últimas décadas, mancillando visión, misión y la propia identidad para la cual fue creada la UP.
La UP necesita, urgentemente, de un cambio; ya que su estabilidad financiera y su futuro del saber y del saber hacer son inciertos. Cuando la familia universitaria, estudiantes, administrativos y docentes, se apresten ir a las urnas el próximo 23 de mayo, por favor, acudan a conciencia y elijan por el real cambio y el futuro universitario; no por razones de intereses, ni compromisos, ni excusas para continuar con más de lo mismo, que la ha mantenido en el contexto del desgreño administrativo, de la antipedagogía y antimagisterio, la poca y casi nula investigación y extensión.
Pensando con visión de futuro, se debe llevar a la casa de Octavio Méndez Pereira a un rector que aporte conocimientos suficientes en administración, docencia, investigación y extensión, para alcanzar los más altos niveles de calidad, con equidad y vocación. La UP requiere de una guía, de un rector con orientación y estructura de servicio educativo, no de un orientador enciclopédico carente de contenido; requiere de un rector que administre la cosa pública y del conocimiento, convencido en que la estabilidad financiera no soporta un día más con esas amañadas estructuras de poder que la han convertido en institución de fines politiqueros.
El desafío al cual se involucra el candidato José Chen Barría para la rectoría de la UP es muy grande. Es un reto que todo ser humano serio, que tenga que ver con la enseñanza universitaria, sabe que es de carácter prioritario; puesto que se refiere a la persona humana, al compromiso administrativo, a la solución de complejas y arcaicas estructuras que necesitan prosperar y que no se pueden posponer.
Felicitamos la sabia decisión de José Chen Barría, quien cree en el futuro de la UP, y porque sabe que ésta necesita de un bienestar económico, cultural y social que le dé a las presentes y futuras generaciones de estudiantes, la oportunidad para alcanzar mejores niveles de aprendizaje dentro de una educación completamente nueva y revitalizada. Nuestras sociedades están en proceso de transformación, y como candidato a rector de la Universidad, él viene demostrando en su constante peregrinar, que la responsabilidad educativa urge de un proceso de transformación, de que dirijamos en conjunto y positivamente, a llevar mayores esfuerzos de nuestro pensar y actuar para proceder y desempeñarnos correctamente no sólo en la esfera técnica, sino también en la esfera del bienestar económico, social y cultural. De ahí que este candidato abogue, en su plan de trabajo, por una Universidad comprometida con soluciones que sus problemas demandan, encararlos y de manera crítica, darle la mejor de las alternativas.
José Chen Barría asume el reto por convicción en su gestión por llegar a la rectoría, de forma técnica, moral, intelectual y física, con un papel como agente de cambio y asume responsabilidades que le corresponde para dirigir una nueva universidad sin mañas, libre de miseria y del atraso cultural que la mantiene.
Hagamos conciencia y el 23 de mayo, convencidos con el triunfo hacia mejores días; llévese a la Colina, a quien tenga los méritos para desarrollar y ejecutar el verdadero proceso educativo, desde la determinación por establecer estrategias que le hagan posible una verdadera acción educativa a la Universidad de Panamá, hasta el interés por lograr una verdadera transformación integral.

101 años de Panamá América

 
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