Una alcaldía para todos
He aprendido que "quien no se atreve a soñar un mundo mejor, nunca estará en condiciones de gobernar, quien no tiene ambiciones, quien no cree que todo es posible de realizar, es imposible que gobierne con eficacia para los ciudadanos", y que "con la mezquindad y el egoísmo no se construye ningún proceso de cambio".
Como siempre he creído que un Panamá diferente es posible, quiero tener la oportunidad de mejorar la calidad de vida de las personas a través de la labor que, desde la Alcaldía capitalina, podremos desarrollar con las comunidades que conforman el Municipio bajo la dirección de un equipo de trabajo de conciudadanos profesionales con voluntad de rectificación.
Creo que los habitantes del distrito capitalino desean más que nunca, que la Alcaldía no sea un monopolio de partido político alguno y que sea una Alcaldía de y para todos, un municipio con auténtica voluntad política y sensibilidad social, que quiera trabajar por y con la comunidad, sin sectarismo alguno, para hacer de la capital una ciudad sana y alegre, una ciudad más humana y con personalidad propia. De ahí la necesidad de un alcalde independiente, de un alcalde que en la alcaldía sea un alcalde para todos.
Creo que entre los retos básicos están la educación, la salud, la seguridad ciudadana, el transporte y la política urbanística y ambiental.
El Municipio tiene que volver a jugar el papel que le corresponde en la educación y la salud de sus habitantes. La primera autoridad policial del Distrito es el Alcalde y debe actuar en consecuencia.
Desde el punto de vista del urbanismo, necesitamos una capital mucho más ordenada, mejor planificada, donde no se potencie el desarrollismo desmedido que nos agobia y asfixia.
La capital ha perdido perfil, tiene lo que los urbanistas llaman "un perfil difuso". Panamá necesita orden y planificación en su definición, y necesita la organización del espacio público compartido, donde los ciudadanos tengan derecho a la seguridad, al ejercicio de su libertad, a la movilidad y satisfacción de las necesidades básicas que la Constitución nos garantiza, como el acceso a la vivienda, de forma razonable, tanto a la gente joven como a los adultos mayores, atendiendo así a una de las mayores fracturas sociales que podemos ver en esta ciudad. Panamá, necesita también tener elementos y símbolos de referencia del siglo XXI.
Todos por experiencia personal o por referencia, conocemos las referencias de modernidad de otras grandes ciudades, en las que el ciudadano es parte activa y no mero receptor o consumidor de espectáculos. Esto nos da ideas para el futuro.
Hago un llamado a todos mis conciudadanos para hacernos cargo de la ciudad, para atender y resolver los problemas, para que tengamos una Alcaldía para todos.