Una alternativa diferente
Muchas son las razones por las cuales los panameños debemos considerar la construcción del proyecto de ampliación del Canal de Panamá .
Los expertos nacionales y extranjeros las han expuesto con claridad meridiana.
Sin embargo, todavía hay muchas dudas que hacen que la última encuesta publicada por un diario local, muestre que el grupo de los indecisos haya aumentado.
Panamá, país privilegiado, ungido y protegido por la mano de Dios, en dónde más podría haber la disyuntiva de si aceptamos o no la oferta de expandir nuestras expectativas de futuro, de aumentar nuestras aspiraciones de inversiones extranjeras, de mejorar nuestra economía, de reducir la pobreza, de vivir en mejores condiciones de salud, en fin, de seguir siendo un país tercermundista o pasar a ser una nación de primer mundo.
El gobierno, por un lado, hace todos los esfuerzos para lograr convencer a nosotros, los panameños, de que con un gobierno P.R.D. podemos estar seguros de que la construcción del ensanche, se logrará eficientemente y no habrá desviación de fondos hacia ningún lado.
La oposición, por el otro lado, hace ingentes esfuerzos para creerle al "tigre" que de repente se volvió vegetariano.
La empresa privada contribuye con la causa del Sí brindando información técnica sobre los beneficios que traería a la economía del país la construcción del ensanche.
Los grupos independientes tratan de explicar que los políticos debemos dejar de ser excluyentes cuando se trata de los intereses nacionales.
Mientras tanto, el panameño común se pregunta reiterativamente, bueno, y después de todo, ¿qué me toca a mí de tantos millones de los que oigo hablar?
Permítanme que con mucho respeto, les planteé lo que a mi juicio pueda disipar todas las dudas que hay y brinde, de una vez y por todas, la oportunidad de que los panameños en general podamos ponernos de acuerdo por el bien de la Nación y de todos los que convivimos en este bello territorio.
Si es tanto el beneficio económico, como en efecto lo es, que traerá el ensanche de la vía acuática, conjuntamente con todos los demás beneficios que vendrán por añadidura, "Por qué no invertir la parte que se haga necesaria para que la atención médica en Panamá y todo lo referente a salud sea gratuito".
Por supuesto, que se hace necesario de que expertos economistas, actuarios y técnicos en la materia hagan los análisis que haya que hacerse, para lograr una propuesta mesuradamente concebida.
Esto haría, inmediatamente, que todos los que habitamos en este lado del mundo, veamos con esperanza y alegría la nueva concepción de la propuesta del ensanche del Canal de Panamá.
El Sí a Panamá sería rotundo.
La conflagración estalló de forma inmediata cuando un guardacosta español, León Fandiño, al interceptar en costas del caribe el buque contrabandista de Jenkins, cortó su oreja y mandó a enviarla al rey inglés.
El parlamento inglés, escandalizado, envió una armada al mando del almirante Vernon que de camino a Cartagena arrasó con una mal defendida fortificación de Portobelo.
Los expertos nacionales y extranjeros las han expuesto con claridad meridiana.
Sin embargo, todavía hay muchas dudas que hacen que la última encuesta publicada por un diario local, muestre que el grupo de los indecisos haya aumentado.
Panamá, país privilegiado, ungido y protegido por la mano de Dios, en dónde más podría haber la disyuntiva de si aceptamos o no la oferta de expandir nuestras expectativas de futuro, de aumentar nuestras aspiraciones de inversiones extranjeras, de mejorar nuestra economía, de reducir la pobreza, de vivir en mejores condiciones de salud, en fin, de seguir siendo un país tercermundista o pasar a ser una nación de primer mundo.
El gobierno, por un lado, hace todos los esfuerzos para lograr convencer a nosotros, los panameños, de que con un gobierno P.R.D. podemos estar seguros de que la construcción del ensanche, se logrará eficientemente y no habrá desviación de fondos hacia ningún lado.
La oposición, por el otro lado, hace ingentes esfuerzos para creerle al "tigre" que de repente se volvió vegetariano.
La empresa privada contribuye con la causa del Sí brindando información técnica sobre los beneficios que traería a la economía del país la construcción del ensanche.
Los grupos independientes tratan de explicar que los políticos debemos dejar de ser excluyentes cuando se trata de los intereses nacionales.
Mientras tanto, el panameño común se pregunta reiterativamente, bueno, y después de todo, ¿qué me toca a mí de tantos millones de los que oigo hablar?
Permítanme que con mucho respeto, les planteé lo que a mi juicio pueda disipar todas las dudas que hay y brinde, de una vez y por todas, la oportunidad de que los panameños en general podamos ponernos de acuerdo por el bien de la Nación y de todos los que convivimos en este bello territorio.
Si es tanto el beneficio económico, como en efecto lo es, que traerá el ensanche de la vía acuática, conjuntamente con todos los demás beneficios que vendrán por añadidura, "Por qué no invertir la parte que se haga necesaria para que la atención médica en Panamá y todo lo referente a salud sea gratuito".
Por supuesto, que se hace necesario de que expertos economistas, actuarios y técnicos en la materia hagan los análisis que haya que hacerse, para lograr una propuesta mesuradamente concebida.
Esto haría, inmediatamente, que todos los que habitamos en este lado del mundo, veamos con esperanza y alegría la nueva concepción de la propuesta del ensanche del Canal de Panamá.
El Sí a Panamá sería rotundo.
La conflagración estalló de forma inmediata cuando un guardacosta español, León Fandiño, al interceptar en costas del caribe el buque contrabandista de Jenkins, cortó su oreja y mandó a enviarla al rey inglés.
El parlamento inglés, escandalizado, envió una armada al mando del almirante Vernon que de camino a Cartagena arrasó con una mal defendida fortificación de Portobelo.