Una ampliación que dure
Otro de los interrogantes que tendremos que dilucidar los panameños, es sobre la duración de la ampliación, punto que atañe al riesgo de obsolescencia a través del tiempo. Porque nada es para siempre; y lo que se debe procurar es que una gran inversión dé por resultado un Canal que se mantenga actual por mayor tiempo posible.
En buena medida, los norteamericanos nos dieron un buen ejemplo, con una vía interoceánica que, habiendo sido inaugurada en 1914, se mantiene aún robusta y vigente 91 años más tarde. Pero no nos llamemos a engaños, las mismas dimensiones del Canal y el papel importante que ha jugado durante todos esos años ha sido tal, limitó el "crecimiento" de los buques, que eran fabricados tomando en cuenta las medidas de la vía, para permitirles atravesarlo, hasta llegar a un máximo, el Panamax, que debe su nombre a nuestro Canal.
Pero en las últimas dos décadas, la tendencia se ha invertido; y ahora es la vía la que debe adecuarse al tamaño de los buques para no quedar en desuso. Ciertamente, si lo mantenemos en tan buenas condiciones como ahora, el Canal puede operar por el resto del siglo y no caerá totalmente en desuso. Pero su participación porcentual del total del tránsito marítimo que capta seguirá disminuyendo, tal cual ocurre ahora.
Aunque los buques que ahora no caben por el Canal, los Post-Panamax, no son muchos, la tendencia es a aumentar el número por su capacidad de carga y lo que ahorran en términos de costo por volumen. Pero los expertos estiman que siempre habrá buques Panamax cubriendo al menos las rutas menores dentro del continente, atracando en puertos no tan profundos, donde los Post-Panamax no pueden hacerlo. Será, sin embargo, un tránsito disminuido, mermado y decadente; y nuestro Canal corre el riesgo de quedar marginado de las rutas más ricas. De eso trata la ampliación, de mantener nuestra vía flamante y vigente, a todo vapor por el resto del siglo.
En buena medida, los norteamericanos nos dieron un buen ejemplo, con una vía interoceánica que, habiendo sido inaugurada en 1914, se mantiene aún robusta y vigente 91 años más tarde. Pero no nos llamemos a engaños, las mismas dimensiones del Canal y el papel importante que ha jugado durante todos esos años ha sido tal, limitó el "crecimiento" de los buques, que eran fabricados tomando en cuenta las medidas de la vía, para permitirles atravesarlo, hasta llegar a un máximo, el Panamax, que debe su nombre a nuestro Canal.
Pero en las últimas dos décadas, la tendencia se ha invertido; y ahora es la vía la que debe adecuarse al tamaño de los buques para no quedar en desuso. Ciertamente, si lo mantenemos en tan buenas condiciones como ahora, el Canal puede operar por el resto del siglo y no caerá totalmente en desuso. Pero su participación porcentual del total del tránsito marítimo que capta seguirá disminuyendo, tal cual ocurre ahora.
Aunque los buques que ahora no caben por el Canal, los Post-Panamax, no son muchos, la tendencia es a aumentar el número por su capacidad de carga y lo que ahorran en términos de costo por volumen. Pero los expertos estiman que siempre habrá buques Panamax cubriendo al menos las rutas menores dentro del continente, atracando en puertos no tan profundos, donde los Post-Panamax no pueden hacerlo. Será, sin embargo, un tránsito disminuido, mermado y decadente; y nuestro Canal corre el riesgo de quedar marginado de las rutas más ricas. De eso trata la ampliación, de mantener nuestra vía flamante y vigente, a todo vapor por el resto del siglo.