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Una buena decisión


A pesar del antagonismo de la alcaldesa Mayín Correa con la Democracia Cristiana, que la compartimos también un grupo de panameñistas, es digna de alabar la posición asumida por la señora Correa y su decisión de aceptar la candidatura a la primera vicepresidencia, acompañando al ingeniero Alberto Vallarino, la mejor opción para las elecciones del presente año.
Es conveniente recordar que en política no es de extrañar las alianzas que se den y me remito al año 1968, cuando el más grande líder de todos los tiempos del país, el Dr. Arnulfo Arias M., hizo arreglos a través del otrora grandioso Partido Panameñista, para que el Partido Coalición Patriótica Nacional, que había sido la fuerza política de la Guardia Nacional, le apoyara en la campaña política de ese año y compartiera por once días el efímero gobierno a partir del primero de octubre de ese año.
Tenemos que mirar el futuro de la Nación y como expresó la Alcaldesa capitalina, el candidato que reúne todas las condiciones para conducir las riendas del país, a partir del presente año es sin lugar a dudas el ingeniero Alberto Vallarino y al ser acompañado por ella en las próximas elecciones, estoy seguro que las opciones en su favor aumentarán enormemente.
Martín Torrijos: Es un joven preparado académicamente, con la herencia política de su progenitor, que aunque la mayoría que le conoció sabe que el país se atrasó democráticamente durante su gestión, y la economía se fue por el suelo, tenía a su haber la aceptación popular de un número plural de sus seguidores, especialmente los indígenas, por los que se preocupó enormemente y trató de incorporarlos a la civilización. Fue magnánimo con dineros que manejaba libremente, que repartía a la gente pobre y a sus allegados. Aprobó leyes que golpearon la economía, como el Código de Trabajo y la ley de Vivienda, pero que procuraban ayuda a los trabajadores y a los menos pudientes. Implantó el sistema de Representantes de Corregimientos, que a pesar de que fue duramente criticado por los que lo adversábamos, hoy subsiste, aún después del retorno de la democracia en el país y se ha demostrado que es la manera más directa de la relación pueblo-gobierno. La forma trágica como desapareció, que según sus familiares fue un accidente provocado, le ayudó a consolidar su liderazgo. Además firmó los tratados canaleros. Por lo demás, Martín Torrijos es un desconocido, que fue Vice Ministro de Gobierno y Justicia y su gestión pasó sin penas ni glorias. Siendo joven, tiene ventajas que no se deben desestimar, recordando el alto porcentaje de juventud que votará en las elecciones venideras.
Mireya Moscoso: La conocí siendo la secretaria del Dr. Arnulfo Arias y posteriormente como su esposa. En las reuniones políticas que efectuábamos jamás participó, hasta 1984. Desconozco su grado educativo. Vino a figurar en la política, después de la desaparición física de su esposo. En 1989 no quiso aceptar la postulación a la Presidencia de la República y todos sabemos que hubiese sido ella y no Endara quien ocupara ese alto cargo. Hay que recordar que el pueblo votó contra la dictadura, no a favor de los candidatos triunfadores. Inscribió con el apoyo de los panameñistas el Partido Arnulfista, el cual preside. Es triste recordar que los panameñistas conformábamos el partido político más grande en el país y perdimos gran parte de la membresía, por habernos olvidado, marginado y perseguido a partir de 1989. El Partido Arnulfista sirvió de colchón político al presidente Endara y se le debió quitar el respaldo, porque los puestos públicos los ocuparon en su mayoría los partidos aliados y no se hicieron los cambios tan necesarios en las transiciones de gobierno, para dar cabida a los nuestros. ¿Qué hizo la presidenta de nuestro partido para enmendar esa línea mal trazada? Nada que yo recuerde. Hoy día el Partido Arnulfista está dividido y es difícil que la juventud a que hago referencia en este escrito apoye la línea de la señora Moscoso, quien ya fue perdedora en 1994.
Alberto Vallarino: Es en mi concepto el mejor candidato para ocupar el solio presidencial. Aunque no se ha desenvuelto en puestos públicos que conozca, es un empresario exitoso, de mucho prestigio, con estudios avanzados y con la relación que se necesita para esta posición. Conocí a Alberto muy joven, a través de su tío, mi entrañable amigo Luis Felipe Clement, puntal de nuestro Partido Panameñista Auténtico, luchador, exiliado y hombre de armas tomar. Su participación en el desenvolvimiento político nuestro fue limitada, por su juventud y por haber desaparecido prematuramente, lamentable porque era uno de nuestros presidenciables. Siempre estuvo con nosotros en la lucha clandestina contra la dictadura.
Es de gran connotación que muchos arnulfistas de toda la vida se han inscrito en la Democracia Cristiana, para respaldar la candidatura de Vallarino, renunciando a nuestro partido, prueba de la confianza que se le tiene. Considero que gran parte de la juventud lo apoyará. Hay que recordar que fustigó duramente la actual administración, para efecto del referéndum y con toda seguridad fue determinante en el triunfo del NO.
Al pueblo le corresponderá la decisión final y ojalá que sea la más sensata, para el bien de la Patria.

101 años de Panamá América

 
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