Una buena noticia en turismo
Recientemente se dio a conocer que a partir de noviembre de este año podría comenzar a llegar a los puertos de Panamá, una vez por semana, el crucero Carnival Spirit, el cual tiene capacidad para más de dos mil 400 pasajeros y mil tripulantes. De convertirse en realidad esta aspiración sería otro paso más, real y concreto, en la dirección apropiada para el desarrollo de la industria sin chimeneas.
Al menos así lo informó Michelle Paige, representante de Florida Caribbean Cruise Association (FCCA), una organización que agrupa a las catorce líneas de cruceros más importantes del mundo. Al parecer las negociaciones que mantiene FCCA con el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) están avanzadas y las partes podrían estar firmando próximamente un convenio que permitirá que los cruceros de las líneas asociadas a esta organización desembarquen en puertos panameños.
Como es de esperarse, la FCCA está pidiendo una serie de concesiones que garanticen operaciones fluidas y eficientes, tanto en materia aduanera, migratoria como comercial y de infraestructura. Pero Panamá también está exigiendo ciertas condiciones, tales como que pasajeros permanezcan como mínimo ocho horas durante el día; las excursiones sean hechas por varios operadores de turismo; los casinos de los barcos estén cerrados durante la estadía en puertos; los bienes perecederos sean suplidos por Panamá, cumpliendo con los estándares exigidos por los cruceros; y que las excursiones incluyan áreas históricas.
Los funcionarios que están negociando por estas instituciones gubernamentales están planteando aspectos relevantes, algunos de los cuales no deben ser determinantes. El tiempo de estadía se fijará en función de las actividades que pongamos a disposición de los pasajeros del crucero. El IPAT y el MICI deben invertir sus escasos recursos en mejorar el estado de los sitios de interés, haciéndolos más atractivos, y en capacitar a las empresas turísticas nacionales. El turismo, como todo negocio de servicios, depende de las personas involucradas. Son los funcionarios de migración y de aduanas, los conductores de buses, los guías, los meseros en los restaurantes y los vendedores de artesanías, entre otros, quienes harán especial la estadía de los turistas.
Con el tiempo, si logramos ofrecer servicios de primera para visitar los privilegiados destinos turísticos del país, los pasajeros de la naviera la obligarán a darle mayor importancia a la parada en nuestro país con sus evaluaciones positivas sobre lo visto en Panamá. Primero Panamá debe ser una parada selectiva y luego obligada, finalmente se podría convertir en un puerto de partida o destino como Miami o San Juan.
Al menos así lo informó Michelle Paige, representante de Florida Caribbean Cruise Association (FCCA), una organización que agrupa a las catorce líneas de cruceros más importantes del mundo. Al parecer las negociaciones que mantiene FCCA con el Instituto Panameño de Turismo (IPAT) y el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) están avanzadas y las partes podrían estar firmando próximamente un convenio que permitirá que los cruceros de las líneas asociadas a esta organización desembarquen en puertos panameños.
Como es de esperarse, la FCCA está pidiendo una serie de concesiones que garanticen operaciones fluidas y eficientes, tanto en materia aduanera, migratoria como comercial y de infraestructura. Pero Panamá también está exigiendo ciertas condiciones, tales como que pasajeros permanezcan como mínimo ocho horas durante el día; las excursiones sean hechas por varios operadores de turismo; los casinos de los barcos estén cerrados durante la estadía en puertos; los bienes perecederos sean suplidos por Panamá, cumpliendo con los estándares exigidos por los cruceros; y que las excursiones incluyan áreas históricas.
Los funcionarios que están negociando por estas instituciones gubernamentales están planteando aspectos relevantes, algunos de los cuales no deben ser determinantes. El tiempo de estadía se fijará en función de las actividades que pongamos a disposición de los pasajeros del crucero. El IPAT y el MICI deben invertir sus escasos recursos en mejorar el estado de los sitios de interés, haciéndolos más atractivos, y en capacitar a las empresas turísticas nacionales. El turismo, como todo negocio de servicios, depende de las personas involucradas. Son los funcionarios de migración y de aduanas, los conductores de buses, los guías, los meseros en los restaurantes y los vendedores de artesanías, entre otros, quienes harán especial la estadía de los turistas.
Con el tiempo, si logramos ofrecer servicios de primera para visitar los privilegiados destinos turísticos del país, los pasajeros de la naviera la obligarán a darle mayor importancia a la parada en nuestro país con sus evaluaciones positivas sobre lo visto en Panamá. Primero Panamá debe ser una parada selectiva y luego obligada, finalmente se podría convertir en un puerto de partida o destino como Miami o San Juan.