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Una carta a la presidenta


Una estudiante me ha solicitado que haga pública una carta enviada a la señora Presidenta de la República. La misma habla por sí sola: "Sirva esta misiva para enviarle un saludo y a la vez expresarle mi preocupación al ver que luego de 21 años de lucha de todo un pueblo para librarse del yugo de un régimen militar corrupto y en donde no existía la libertad de expresión, y con la esperanza de que Panamá volviera a ser libre, este pueblo se volcó a las calles ya hace 13 años con la convicción que se limpiaría la corrupción estatal y gubernamental de nuestro país. Lamentablemente, no fuimos los panameños, y mucho menos los partidos políticos, los que depusieron a ese gobierno. Veo con mucha tristeza que desde 1990 hasta el presente, los gobiernos que supuestamente iban a gobernar para el pueblo, sólo se han encargado de llenarse sus bolsillos y el de sus familias con dinero del pueblo. Pareciera que Panamá fuera una hacienda alquilada cada cinco años por dos partidos (el PRD y el Arnulfista) para extraer de la Patria todo el dinero posible.
He visto durante estos últimos 13 años cómo los panameños hemos sido subyugados y atropellados por supuestas democracias que, en realidad, no son sino más que gobiernos absolutos y despóticos que no tienen conocimiento alguno de lo que son los derechos de un ser humano. Qué tristeza siento cuando se juega con las esperanzas e ilusiones de nuestro pueblo, el cual por mucho tiempo fue avasallado y torturado por una dictadura sin escrúpulos y, da aún más tristeza que, viviendo en una supuesta democracia, ésta no ha cambiado mucho de la anterior dictadura al florecer nuevamente el nepotismo, la corrupción, la intimidación, el derroche exagerado de los dineros del contribuyente; o sea, del pueblo, la falta de trabajo y el despido masivo de personas que laboraban en instituciones estatales, con el fin de nombrar a familiares y allegados del gobierno. Dijo el tratadista inglés Thomas Paine: "Si aquellos en quienes se delega el poder actúan bien, serán respetados; sino se verán despreciados, su deber es claro y sencillo y no consta más que de dos puntos. Su deber para con Dios, que todo hombre debe sentir y con respecto a su prójimo con el cual debe actuar como quisiera para sí mismo".
Le recuerdo, señora presidenta, que durante su campaña electoral usted repitió muchas veces que: "la voz del pueblo es la voz de Dios". Entonces, creo que el Dios que usted venera no es el mismo del pueblo panameño. Nuestro Dios es un Dios de amor, de paz, de amor al prójimo y de felicidad para todo aquel que cree en él. Pero usted, sin embargo, tiene a todo un pueblo en desasosiego, en zozobra, hundidos en el desempleo, la miseria y el hambre. Usted ha sabido utilizar muy bien la astucia al tener controlado en sus manos los tres poderes del Estado.
Yo quisiera saber si alguna vez, usted escuchó el nombre de Maquiavelo o leyó alguna de sus obras, especialmente El Príncipe. Yo sí creo fervientemente, al observar la política gubernamental que usted dirige, que usted leyó esa literatura y que, además la asimiló muy bien, ya que ha utilizado todo su maquiavelismo para apoderarse de los tres poderes estatales y así satisfacer sus ambiciones y apetito político junto a todo su gabinete.
En el puesto que usted se encuentra actualmente, bien podría servir para darle un buen ejemplo a las presentes y futuras generaciones, lo mismo que a los futuros gobernantes. Sin embargo, vemos que ese no ha sido ni es su objetivo primordial. Se le olvida a usted que "los hombres prenden de los gobiernos bajo los cuales viven y toman represalia los castigos que han estado acostumbrados a contemplar. ¿Cree usted que ha estado mandando a su pueblo, que fue el que la eligió, un mensaje positivo? O nos está enviando conscientemente el mensaje de que no importa si realiza actos de corrupción con tal de poder dominar y controlar todos los órganos del Estado y los medios de comunicación para poder gobernar, sin importar llevarse a alguien por delante con tal de poder obtener un gobierno absolutista.
Para terminar, quiero decirle que el servicio a la Patria se da de corazón y por lo tanto " no se debería poner un poder extraordinario en manos de ningún individuo, tampoco se deberían asignar fondos públicos a persona alguna, por encima de lo que puedan valer sus servicios al Estado. No importa que se le llame presidente, rey, emperador, senador o por cualquier otro nombre que la inteligencia o la necedad inventen o la arrogancia tome, pues es limitado el servicio que puede hacerle al Estado..."
Creo que también es bueno recordarle algo más que aprendí de la lectura de Thomas Paine "Cuando se asignan un poder extraordinario y una remuneración extraordinaria a cualquier individuo de un gobierno, se convierte en el centro, en torno al cual se genera y se forma todo tipo de corrupción. Da a cualquiera un millón al año, y añadid a eso el poder de crear y disponer de empleos a expensas del país, y las libertades del país ya no están a salvo. Eso que se llama el esplendor del trono no es sino la corrupción del Estado. Consiste en que una partida de parásitos viva en una indolencia lujosa a costa de los tributos públicos"
(mabernal@sinfo.net)

101 años de Panamá América

 
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