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Una ciudad sin avenidas


Antanas Mockus Sivikas, ex alcalde de Bogotá, con apenas unas horas en suelo panameño donde dictaría una conferencia a jóvenes emprendedores, se percató de que la falta de calles y avenidas es una de las crudas realidades de nuestra anárquica ciudad. A medida que aumenta sin control el parque automotriz, la urbe se va haciendo chica, complicada, insufrible. Mockus no lo podía creer.
El pintoresco ex funcionario colombiano fue el padre de la criatura que allá dio por llamarse Transmilenio, y que acá todavía no tiene nombre, pero que no será otra cosa que un sistema de buses articulados para trasegar a cientos de miles de panameños entre los municipios de Panamá y San Miguelito.
Mockus no dijo si la idea que para Bogotá fue buena en algún momento, para Panamá servirá. Se limitó a mirar la cantidad y amplitud de las calles actuales, y dudó que nada funcione si no se hace algo al respecto. Con las vías que tenemos ningún sistema podría funcionar. La manera insensata como se introducen al país decenas de miles de autos de todo tipo cada año; el número cada vez mayor de mega edificios que están en construcción y en planos; la población capitalina que crece de manera geométrica; la industria y el comercio en todo su apogeo, lo que requiere movimiento constante de mercadería y materia prima; todos estos son factores que hacen imposible la planificación de cualquier sistema de transporte masivo, si antes no resolvemos el acertijo: ¿cuántas calles y avenidas nuevas se harán para soportar tanta carga?
A excepción de los dos corredores y la ampliación de vías ya existentes, la ciudad de Panamá no ha construido arterias nuevas y públicas desde hace más de 30 años. Como contrapunto, la demografía en las ciudades de Panamá y San Miguelito explotó, llegando a cifras estruendosas que llegan al millón y medio de personas, es decir, más del 70% de la población urbana del país. En los años 70, no llegábamos ni al 50% de semejante masa humana. Esto nos indica que la capital panameña está al borde del marasmo si no se ejecuta, y pronto, una política de desarrollo que contemple nuevas vías para tanto cacharro.
Por algún lado está engavetado el plan que debía ejecutarse una vez estuvieran listos los corredores Norte y Sur. ¿Qué se ha hecho? ¿Por qué no se hicieron las vías públicas que requería la ciudad? ¿Tendremos que mudar a gente como Mockus a suelo patrio para que hagan lo que acá nadie se atreve ni quiere hacer?

101 años de Panamá América

 
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