Una condena esperada
Según manifestaba en alguna ocasión un ilustre ex director civil de la Policía, Panamá está irremediablemente "condenada" al éxito. Hace falta que muchos terminemos de enterarnos de aquello, y trabajemos para acelerar y hacer pronta realidad la llegada de esa "condena".
Pero existen grupos de panameños, algunos de ellos aupados por ideologías superadas y foráneas, que se empecinan en obstaculizar el desarrollo del país. Son los que se oponen a todo aquello que pueda significar progreso. Se la pasan viendo fantasmas donde sólo existen oportunidades de crecimiento.
Nos informan que en el supuesto de que en la ampliación del Canal únicamente se lleguen a invertir 3,500 millones de balboas, al Sindicato Único Nacional de Trabajadores de la Construcción y Similares (SUNTRACS), uno de los más fervorosos y apasionados grupos de los que se manifestaron contra el proyecto, en virtud de la negociación colectiva lograda con la CAPAC, le podría estar ingresando una suma cercana a los 14 millones de balboas, producto de la cuota sindical que le cobran a sus miembros por descuento directo.
Estamos seguros que ninguno de los líderes de ese sindicato tan combativo desdeñará esa importante realidad, que huelga decirlo, se produce a pesar de la línea que trazaron a sus afiliados.
El socialista ex presidente y estadista chileno Ricardo Lagos, hace un par de días ofreció declaraciones al diario El Universal de Caracas, en las que planteó claramente que el populismo no es una solución. La solución verdadera para salir de los problemas que agobian a nuestros pueblos en Latinoamérica, y en Panamá, es la educación, la preparación y el trabajo que produzca riqueza y que, a la vez, genere crecimiento económico capaz de superar las dificultades, de procurarnos un mejor estado de cosas y de celebrar la llegada del vaticinado éxito.