¿Una constituyente?
Desde hace algún tiempo se viene hablando, con gran insistencia, en diversos círculos políticos y cívicos, sobre la necesidad de convocar a una Asamblea Constituyente que le dé un cambio radical y profundo a nuestro sistema político vigente.
Existe una preocupación creciente, muy justificada, sobre lo que muchos llaman la "sociedad enferma". Se ha perdido todo el respeto a la institucionalidad. La corrupción y, sobre todo la impunidad, han hecho que muchos panameños pierdan la fe en la justicia (desde los magistrados a la Corte Suprema de Justicia y a jueces, fiscales, etc.), y también, por supuesto, en la Asamblea Nacional. Nuestra actual Constitución y muchas de las leyes han servido como escudo para que muchos delincuentes gocen de inmunidad y se sientan, muy despreocupados y sin ningún sonrojo deambulando por las calles y avenidas de la ciudad.
La justicia, lamentablemente, está en entredicho. Varios magistrados y jueces deben sus nombramientos a consideraciones muy distintas de sus credenciales. Los ejemplos siempre se dan de arriba hacia abajo y no al revés. El origen de las críticas a nuestro sistema judicial tiene sus fundamentos en la forma en que son escogidos los magistrados que conforman la Corte Suprema de Justicia. Los diputados, por otra parte, mientras exista el actual sistema electoral, independientemente de su ética moral -son muy pocos los que la tienen- seguirán siendo más representantes de corregimiento, buscando con apetito insaciable las partidas circuitales (o como se llamen estos privilegios), más que legisladores de toda la nación. El Tribunal Electoral, para efectuar las reformas integrales que le den su independencia económica y, por ejemplo, también pueda establecerse, entre otras cosas, la segunda vuelta electoral, requiere cambios constitucionales, no legales.
Hablando del tema con algunos dirigentes de oposición, éstos mostraron su preocupación por la posibilidad de que una convocatoria a la misma sea aprovechada para incluir en ella la reelección presidencial. Yo les contradije al expresarles que el panameño en este punto había sido muy claro: Está totalmente en desacuerdo con la misma. Se podría aprovechar, les manifesté, inclusive, la circunstancia para impedir en la reforma la reelección de muchos de los cargos de elección popular.
Si la nueva Constitución se aprueba pronto (en los próximos 10 ó 12 meses) podrían entrar en vigencia los cambios antes de las elecciones generales del 2009; de lo contrario, aunque en el próximo quinquenio se elija una constituyente paralela a una Asamblea Legislativa sus efectos, pienso, no se darían hasta el 2014.
Si las autoridades del gobierno coinciden en que muchos de los problemas que afectan hoy a nuestra sociedad radican en la actual Constitución, pueden nombrar, al igual que se hizo en 1945, a algunos juristas especialistas en temas constitucionales para que vayan preparando un documento o anteproyecto. Eso hicieron en 1945 los doctores Chiari, Alfaro y Moscote. Ese anteproyecto preparado por ellos fue la base que sirvió para la discusión que en ese entonces se dieron. Hubo, recuerdo, constituyentes nacionales y otros provinciales. Fueron las primeras elecciones, puras que se dieron en Panamá. El mérito, aunque nunca se le reconoció, fue para el expresidente Ricardo Adolfo De la Guardia, quien la convocó. La Constitución de 1945, hasta que fue derogada años más tarde, fue considerada como ejemplar en América Latina.
Mendoza, quien desde hace un año cuida la finca en donde vive, se siente angustiado porque aún desconoce por qué asesinaron a su pequeña hija con un golpe en la cabeza, propinado con una piedra.
Lo que pide a las autoridades es que agilicen las investigaciones para dar con el paradero de los responsables de este hecho que ha dejado a sus otros tres hijos y a su esposa sumidos en una profunda depresión.
Pero, el asesinato de Elisbeth no es el único.
A los pocos días de este hecho otra niña fue atacada por dos delincuentes.
Andrés Barragán, padre de esta última niña de 13 años, manifestó que por suerte él le ha enseñado a sus hijos a defenderse.
La pequeña contó con la ayuda de una de su mascota, un perro "labrador", que mordió en la pierna a uno de los sujetos que estaban enmascarados.
Tanto Elisbeth que fue asesinada, como está última niña tenían mucho parecido recalcó Barragán.
Los números en los que se puede reportar el delito son Nuevo Tocumen: 295-4652; 295-5412; 511-7813. En Cerro Azul 292-2108; 292-3169; 297-0156.
La PN recomienda que, antes de salir de casa, se verifique que no queden herramientas sueltas fuera de la residencia, se revisen puertas y ventanas, deje las luces de los patios encendidas.
Una sola subestación de policía y la poca disponibilidad de recursos para la movilización es la razón de que los residentes de Cerro Azul estén en zozobra.
No se tienen los vehículos adecuados para desplazarse por los caminos de tierra y las lomas que rodean a la comunidad.
De acuerdo con algunos agentes policiales, quienes prefirieron reserva, ellos tienen que realizar los operativos a pie, pues no hay vehículos y la motocicleta que tienen no es apropiada para transitar por estos sitios.
"Necesitamos vehículos tipo four wheels en esta área".
En Cerro Azul, actualmente los operativos se han intensificado, pero todo se debe a los últimos casos reportados.
En estas rondas policiales participan además de los agentes de la Policía Nacional, los linces y otros agentes de seguridad ciudadana, quienes pese a los inconvenientes, intentan brindar seguridad en esta alejada comunidad del distrito capital.
Los moradores consultados por Panamá América coincidieron con los agentes en que, aunque ellos quieran hacer el trabajo, no cuentan con los suficientes recursos para ello, lo que resulta preocupante.
En un paraje solitario fue encontrada Elisbeth.
¿Cree que hace falta más vigilancia policial en esta comunidad?
Dionisio Díaz: "En estos momentos estoy atemorizado por los delitos que se han cometido en esta comunidad que antes era tranquila. Yo tengo 30 años de vivir aquí y nunca habían ocurrido crímenes de este tipo".
Candelari a Sánchez: "Ahorita la seguridad está bien, pero antes se observaban pocos policías en el área. Pienso que los operativos se han incrementado debido a que recientemente encontraron muerta a una niña".
Gian Morales: "Tengo tres hermanas y considero que debe haber más agentes policiales en Cerro Azul. Ahora mis papás no envían a mis hermanas a la tienda, yo tengo que hacer las compras".
Oscar Navarro: "En esta comunidad necesitamos más vigilancia policial. Considero que los agentes necesitan más vehículos para poder hacer sus operativos".
Alfonso Arrocha: "Vivo en el sector de las Nubes; y en esta área no hay vigilancia policial. Considero que en la escuela Juan E. Jiménez también se deben intensificar los opertivos, pues aquí hay muchos niños y niñas que asisten a esta institución".
Existe una preocupación creciente, muy justificada, sobre lo que muchos llaman la "sociedad enferma". Se ha perdido todo el respeto a la institucionalidad. La corrupción y, sobre todo la impunidad, han hecho que muchos panameños pierdan la fe en la justicia (desde los magistrados a la Corte Suprema de Justicia y a jueces, fiscales, etc.), y también, por supuesto, en la Asamblea Nacional. Nuestra actual Constitución y muchas de las leyes han servido como escudo para que muchos delincuentes gocen de inmunidad y se sientan, muy despreocupados y sin ningún sonrojo deambulando por las calles y avenidas de la ciudad.
La justicia, lamentablemente, está en entredicho. Varios magistrados y jueces deben sus nombramientos a consideraciones muy distintas de sus credenciales. Los ejemplos siempre se dan de arriba hacia abajo y no al revés. El origen de las críticas a nuestro sistema judicial tiene sus fundamentos en la forma en que son escogidos los magistrados que conforman la Corte Suprema de Justicia. Los diputados, por otra parte, mientras exista el actual sistema electoral, independientemente de su ética moral -son muy pocos los que la tienen- seguirán siendo más representantes de corregimiento, buscando con apetito insaciable las partidas circuitales (o como se llamen estos privilegios), más que legisladores de toda la nación. El Tribunal Electoral, para efectuar las reformas integrales que le den su independencia económica y, por ejemplo, también pueda establecerse, entre otras cosas, la segunda vuelta electoral, requiere cambios constitucionales, no legales.
Hablando del tema con algunos dirigentes de oposición, éstos mostraron su preocupación por la posibilidad de que una convocatoria a la misma sea aprovechada para incluir en ella la reelección presidencial. Yo les contradije al expresarles que el panameño en este punto había sido muy claro: Está totalmente en desacuerdo con la misma. Se podría aprovechar, les manifesté, inclusive, la circunstancia para impedir en la reforma la reelección de muchos de los cargos de elección popular.
Si la nueva Constitución se aprueba pronto (en los próximos 10 ó 12 meses) podrían entrar en vigencia los cambios antes de las elecciones generales del 2009; de lo contrario, aunque en el próximo quinquenio se elija una constituyente paralela a una Asamblea Legislativa sus efectos, pienso, no se darían hasta el 2014.
Si las autoridades del gobierno coinciden en que muchos de los problemas que afectan hoy a nuestra sociedad radican en la actual Constitución, pueden nombrar, al igual que se hizo en 1945, a algunos juristas especialistas en temas constitucionales para que vayan preparando un documento o anteproyecto. Eso hicieron en 1945 los doctores Chiari, Alfaro y Moscote. Ese anteproyecto preparado por ellos fue la base que sirvió para la discusión que en ese entonces se dieron. Hubo, recuerdo, constituyentes nacionales y otros provinciales. Fueron las primeras elecciones, puras que se dieron en Panamá. El mérito, aunque nunca se le reconoció, fue para el expresidente Ricardo Adolfo De la Guardia, quien la convocó. La Constitución de 1945, hasta que fue derogada años más tarde, fue considerada como ejemplar en América Latina.
Mendoza, quien desde hace un año cuida la finca en donde vive, se siente angustiado porque aún desconoce por qué asesinaron a su pequeña hija con un golpe en la cabeza, propinado con una piedra.
Lo que pide a las autoridades es que agilicen las investigaciones para dar con el paradero de los responsables de este hecho que ha dejado a sus otros tres hijos y a su esposa sumidos en una profunda depresión.
Pero, el asesinato de Elisbeth no es el único.
A los pocos días de este hecho otra niña fue atacada por dos delincuentes.
Andrés Barragán, padre de esta última niña de 13 años, manifestó que por suerte él le ha enseñado a sus hijos a defenderse.
La pequeña contó con la ayuda de una de su mascota, un perro "labrador", que mordió en la pierna a uno de los sujetos que estaban enmascarados.
Tanto Elisbeth que fue asesinada, como está última niña tenían mucho parecido recalcó Barragán.
Los números en los que se puede reportar el delito son Nuevo Tocumen: 295-4652; 295-5412; 511-7813. En Cerro Azul 292-2108; 292-3169; 297-0156.
La PN recomienda que, antes de salir de casa, se verifique que no queden herramientas sueltas fuera de la residencia, se revisen puertas y ventanas, deje las luces de los patios encendidas.
Una sola subestación de policía y la poca disponibilidad de recursos para la movilización es la razón de que los residentes de Cerro Azul estén en zozobra.
No se tienen los vehículos adecuados para desplazarse por los caminos de tierra y las lomas que rodean a la comunidad.
De acuerdo con algunos agentes policiales, quienes prefirieron reserva, ellos tienen que realizar los operativos a pie, pues no hay vehículos y la motocicleta que tienen no es apropiada para transitar por estos sitios.
"Necesitamos vehículos tipo four wheels en esta área".
En Cerro Azul, actualmente los operativos se han intensificado, pero todo se debe a los últimos casos reportados.
En estas rondas policiales participan además de los agentes de la Policía Nacional, los linces y otros agentes de seguridad ciudadana, quienes pese a los inconvenientes, intentan brindar seguridad en esta alejada comunidad del distrito capital.
Los moradores consultados por Panamá América coincidieron con los agentes en que, aunque ellos quieran hacer el trabajo, no cuentan con los suficientes recursos para ello, lo que resulta preocupante.
En un paraje solitario fue encontrada Elisbeth.
¿Cree que hace falta más vigilancia policial en esta comunidad?
Dionisio Díaz: "En estos momentos estoy atemorizado por los delitos que se han cometido en esta comunidad que antes era tranquila. Yo tengo 30 años de vivir aquí y nunca habían ocurrido crímenes de este tipo".
Candelari a Sánchez: "Ahorita la seguridad está bien, pero antes se observaban pocos policías en el área. Pienso que los operativos se han incrementado debido a que recientemente encontraron muerta a una niña".
Gian Morales: "Tengo tres hermanas y considero que debe haber más agentes policiales en Cerro Azul. Ahora mis papás no envían a mis hermanas a la tienda, yo tengo que hacer las compras".
Oscar Navarro: "En esta comunidad necesitamos más vigilancia policial. Considero que los agentes necesitan más vehículos para poder hacer sus operativos".
Alfonso Arrocha: "Vivo en el sector de las Nubes; y en esta área no hay vigilancia policial. Considero que en la escuela Juan E. Jiménez también se deben intensificar los opertivos, pues aquí hay muchos niños y niñas que asisten a esta institución".