¿Una cuestión de imagen?
Uno de los asesores del Ejecutivo señaló en una radioemisora que el país va viento en popa en todos los renglones, y que lo único en lo que hay déficit es en la seguridad ciudadana. Sin embargo, dicho vocero oficioso nunca aceptó que los problemas de criminalidad sean un hecho cierto, sino más bien producto de la manipulación negativa que del tema hacen los medios de comunicación social.
A juicio del personero, el gobierno no ha logrado "convencer" a los medios de comunicación para que manejen de manera menos dañosa las informaciones que publican en las primeras planas de los diarios, y en grandes titulares en los medios electrónicos, en torno a crímenes y la reacción oficial. Al final de su intervención radial, agregó que lo mismo que con el tema de la criminalidad, ocurre con la corrupción: todo es cuestión de percepción, pero nada prueba que esté empeorando.
Por las palabras del precitado asesor, hemos de entender que el Ejecutivo se siente conforme con lo que ha hecho para combatir el hampa y a los corruptos. Y también se siente incomprendido, pues son los periódicos, las televisoras y las radioemisoras quienes están creando el "espejismo" de un país acosado por los maleantes y los inmorales.
Una de las fórmulas de las que habló el consultor público para contrarrestar esta "mala imagen", además de concertar con los medios de comunicación una mejor manera de reportar los hechos criminales, es la del control de las estadísticas de delitos, pues hoy surgen de varias instituciones diferentes, que se contradicen cada vez, y evitan un único discurso oficial. En un futuro cercano, según promete el vocero, las cifras de asaltos, violaciones, robos y asesinatos, por mencionar sólo algunos crímenes comunes, las manejará una única entidad que, estamos seguros, velará por decirnos que todo anda bien, y que las cosas van mejorando, pues hay menos delincuencia en las calles.
A juicio del personero, el gobierno no ha logrado "convencer" a los medios de comunicación para que manejen de manera menos dañosa las informaciones que publican en las primeras planas de los diarios, y en grandes titulares en los medios electrónicos, en torno a crímenes y la reacción oficial. Al final de su intervención radial, agregó que lo mismo que con el tema de la criminalidad, ocurre con la corrupción: todo es cuestión de percepción, pero nada prueba que esté empeorando.
Por las palabras del precitado asesor, hemos de entender que el Ejecutivo se siente conforme con lo que ha hecho para combatir el hampa y a los corruptos. Y también se siente incomprendido, pues son los periódicos, las televisoras y las radioemisoras quienes están creando el "espejismo" de un país acosado por los maleantes y los inmorales.
Una de las fórmulas de las que habló el consultor público para contrarrestar esta "mala imagen", además de concertar con los medios de comunicación una mejor manera de reportar los hechos criminales, es la del control de las estadísticas de delitos, pues hoy surgen de varias instituciones diferentes, que se contradicen cada vez, y evitan un único discurso oficial. En un futuro cercano, según promete el vocero, las cifras de asaltos, violaciones, robos y asesinatos, por mencionar sólo algunos crímenes comunes, las manejará una única entidad que, estamos seguros, velará por decirnos que todo anda bien, y que las cosas van mejorando, pues hay menos delincuencia en las calles.