Una cuestión de imagen
Tengo que admitir que se están dando cambios en el país. A unos les gustan, otros lo celebran y no dudo que también hay los que toman distancia para analizar con frialdad cada acontecimiento. Cualquiera que sea la actitud, hay indicios que en diferentes sectores se están generando expectativas basadas en hechos reales que lógicamente nos llenan de mucha esperanza.
Quiero tomar como ejemplo lo que está sucediendo por los predios de la Asamblea Nacional. Su nuevo presidente, el panameñista José Luis Varela, se ha comprometido, y en eso está dando muestras de buena intención, a cambiarle el rostro a un organismo que por mucho tiempo ha llevado una tremenda carga de desprestigio.
Lógico es que a muchos nos asalten dudas hasta donde el resto de sus colegas están dispuestos a ceder, aunque algunos nos están dando sorpresas interesantes. Por ejemplo, quien tenía el record de mayor inasistencia, Cheyo Gálvez, tiene una semana de no faltar a las sesiones del pleno e incluso, está participando en las discusiones.
Es fácil observar que otros diputados no han puesto la mejor cara y están expresando su disconformidad por las medidas que se están anunciando. Es entendible que es difícil aceptar que privilegios que han existido desde siempre se estén perdiendo, aunque no es un secreto que todo esto estaba siendo largamente esperado por el pueblo panameño.
Popi Varela está predicando con el ejemplo. Lo primero que hizo fue descontarse los excedentes salariales que ponían al presidente del parlamento a ganar más que el propio presidente de la República. Igual hizo con los otros miembros de la directiva.
La tarea no es fácil. Muchos se fajan en una candidatura para llegar a la Asamblea Nacional para lograr estos beneficios. Entonces, les parecerá injusto que ahora precisamente se pierdan lo que pudiera ser mal interpretado como “un derecho adquirido”.
Hay que darle tiempo al tiempo. Solo así nos daremos cuenta si de verdad los diputados están dispuestos a darnos una sorpresa y mejor aún, encaminados a recuperar un prestigio que hace mucho se perdió. Y no se trata únicamente de privilegios económicos, también está el tema de la asistencia.
En este aspecto, no se debe deducir los días no trabajados a los que faltaron a la Asamblea y que por su culpa no hubo el quórum reglamentario. La medida debe ser aún más enérgica. Debe aplicarse a los que no asistieron y punto.
Reitero que existe expectativa. Los ciudadanos estamos observando si esto es en serio y si lo dicho y prometido por el señor José Luis Varela podrá convertirse en una realidad. Dependerá no solo de sus buenas intenciones, sino de lo que determine la mayoría de sus colegas.
Al resto de los panameños, los que siempre hemos lamentado que este organismo no esté integrado por ciudadanos comprometidos con el verdadero papel que les corresponde, que no es otro que aportar su cuota de integridad e inteligencia, solo nos queda mantener la esperanza. Ojalá que no nos estén tomando el tiempo una vez más.