Una cultura marítima impostergable
Como decía en el trabajo periodístico anterior, el logro más anhelado de la historia istmeña en el Siglo XX, la integración del Canal a la plena soberanía y jurisdicción panameña, no está mereciendo una atención suficiente y sostenida de la mayoría de los ciudadanos, en especial, a las nuevas realidades de fines de siglo. El equipo de trabajo del Instituto del Canal y Estudios Internacionales, actualmente dirigido por el Dr. Octavio Tapia L., ha venido realizando múltiples y documentales investigaciones sobre diversos aspectos relacionados con el Canal: económicos, históricos, sociológicos, asuntos marítimos, de medio ambiente e internacionales. Sin demeritar el resto de los demás interesantes tópicos tratados, el reciente seminario sobre el Canal (12-16 de febrero), incluyó felizmente entre sus temas, el de la Educación Nacional y su relación con nuestra gran vía acuática.
La pregunta sobre tan inevitable materia me la he planteado, a saber: ¿qué ha estado llegando a nuestros estudiantes, por la vía de la educación primaria, secundaria y universitaria, en cuanto a información y concienciación sobre los asuntos canaleros y marítimos de Panamá? Nuestro país está rodeado por dos majestuosos océanos, cuenta con centenares de kilómetros de costas; con una importante actividad pesquera y gran riqueza ictiológica, y sobre todo, es dueño de un Canal generador de grandes ingresos y de una red de actividades que nos colocan entre las naciones claves en el rubro marítimo, con grandes puertos entre los más eficientes de América y con una posición cimera en cuanto al abanderamiento de naves. Por lo demás, el tema no se ciñe sólo al área aledaña al Canal. En el resto del país existen diversos puertos, de variada envergadura, (Aguadulce, Vacamonte, Puerto Armuelles, Pedregal, Bocas del Toro y otros) que también aportan a la economía nacional.
Todo ello no ha sido suficiente como para que nuestra sociedad haya generado una gran cultura marítima, que realce el valor de todo lo antes mencionado; el hacerlo se traduciría, sin duda, en un factor determinante de nuestro desarrollo, y a la postre, en mayor felicidad para los istmeños, que es lo que realmente necesita.
No es suficiente que nuestro Himno y nuestro Escudo Nacional hagan alusión al tema; que muchos de nuestros eximios poetas y músicos hayan cantado a nuestros mares, islas y hermosas playas. Es necesario que la cultura marítima, permée nuestra educación, en todos sus niveles; que elevemos nuestra autoestima valorativa -que bastante se necesita- tomando conciencia desde muy pequeños de la belleza y de la particular configuración de nuestra geografía; que orientemos a buena parte de nuestra juventud hacia estudios vinculados a esas materias, sin menoscabo de los otros elementos de nuestra cultura; sin descuidar otros aspectos fundantes de nuestra tradición, como país profundo interiorano; para ello, tal vez sea necesario realizar sustantivos cambios curriculares, con la inclusión, sea de materias, sea de contenidos, que tengan en cuenta las particularidades ribereñas de nuestro territorio. Ello ayudará a facilitar el surgimiento de una auténtica cultura marítima.
No se trata de realzar solamente el tema del Canal, el que hasta hoy más ha llamado la atención de los panameños, por razones históricas comprensibles. Recuerdo aquel lema de años atrás que rezaba: "Panamá es algo más que un Canal". Hoy se trata de suscitar el interés por el mundo marítimo, en todos los campos, que incluye al Canal. Ello se aplica, no sólo a la educación, sino también a las comunicaciones sociales, actividades turísticas, y a la publicidad que nuestras embajadas y consulados deben hacer en el exterior. Hace algunos años se han creado en universidades oficiales y en algunas privadas, carreras o maestrías, vinculadas al mundo marítimo. Tal vez llegue pronto el momento en que a propuesta de la Universidad de Panamá, el Estado cuente con una gran institución académica especializada en las Ciencias del Mar y los Asuntos del Canal de Panamá. La misma podría incorporar los diversos cursos y carreras -técnicas, licenciaturas post-grados y maestrías- sobre las diferentes facetas de tan fascinante temática: científica, administrativa, histórica-humanística, económica, ecológica, de navegación, derecho y relaciones internacionales. Ello tendría en cuenta todo lo conocido y experimentado hasta hoy -y en Panamá tenemos mucho que decir al respecto- así como los progresos y proyecciones futuras de las diferentes ciencias y tecnologías en la materia. Si iniciativas académicas similares ya existen en otras latitudes, por qué no pensar en grande y realizarlas en Panamá, país marítimo y comercial por excelencia; dueño por siglos de una historia rica en experiencias y aportaciones de todo tipo al mundo marítimo.
Hoy por hoy, el Instituto del Canal y Estudios Internacionales, bien pudiera constituirse en el núcleo germinal de proyectos como los antes mencionados. En la actualidad, además de su programa investigativo y de sus funciones de extensión, el mismo ofrece una maestría en "Estudios sobre la Región Interoceánica y el Canal de Panamá", y cursos en Derecho relacionados con el Canal. Hay en perspectivas otras maestrías, así como cursos especiales de diversos niveles, en la dirección del desarrollo nacional y de sus recursos marítimos.
El Instituto ha sido pionero en Panamá en el camino hacia una cultura vinculada al Canal y sus relaciones internacionales. Mas necesita un sustancial apoyo de todos para que pueda ampliar sus proyecciones en beneficio de la educación nacional.
La pregunta sobre tan inevitable materia me la he planteado, a saber: ¿qué ha estado llegando a nuestros estudiantes, por la vía de la educación primaria, secundaria y universitaria, en cuanto a información y concienciación sobre los asuntos canaleros y marítimos de Panamá? Nuestro país está rodeado por dos majestuosos océanos, cuenta con centenares de kilómetros de costas; con una importante actividad pesquera y gran riqueza ictiológica, y sobre todo, es dueño de un Canal generador de grandes ingresos y de una red de actividades que nos colocan entre las naciones claves en el rubro marítimo, con grandes puertos entre los más eficientes de América y con una posición cimera en cuanto al abanderamiento de naves. Por lo demás, el tema no se ciñe sólo al área aledaña al Canal. En el resto del país existen diversos puertos, de variada envergadura, (Aguadulce, Vacamonte, Puerto Armuelles, Pedregal, Bocas del Toro y otros) que también aportan a la economía nacional.
Todo ello no ha sido suficiente como para que nuestra sociedad haya generado una gran cultura marítima, que realce el valor de todo lo antes mencionado; el hacerlo se traduciría, sin duda, en un factor determinante de nuestro desarrollo, y a la postre, en mayor felicidad para los istmeños, que es lo que realmente necesita.
No es suficiente que nuestro Himno y nuestro Escudo Nacional hagan alusión al tema; que muchos de nuestros eximios poetas y músicos hayan cantado a nuestros mares, islas y hermosas playas. Es necesario que la cultura marítima, permée nuestra educación, en todos sus niveles; que elevemos nuestra autoestima valorativa -que bastante se necesita- tomando conciencia desde muy pequeños de la belleza y de la particular configuración de nuestra geografía; que orientemos a buena parte de nuestra juventud hacia estudios vinculados a esas materias, sin menoscabo de los otros elementos de nuestra cultura; sin descuidar otros aspectos fundantes de nuestra tradición, como país profundo interiorano; para ello, tal vez sea necesario realizar sustantivos cambios curriculares, con la inclusión, sea de materias, sea de contenidos, que tengan en cuenta las particularidades ribereñas de nuestro territorio. Ello ayudará a facilitar el surgimiento de una auténtica cultura marítima.
No se trata de realzar solamente el tema del Canal, el que hasta hoy más ha llamado la atención de los panameños, por razones históricas comprensibles. Recuerdo aquel lema de años atrás que rezaba: "Panamá es algo más que un Canal". Hoy se trata de suscitar el interés por el mundo marítimo, en todos los campos, que incluye al Canal. Ello se aplica, no sólo a la educación, sino también a las comunicaciones sociales, actividades turísticas, y a la publicidad que nuestras embajadas y consulados deben hacer en el exterior. Hace algunos años se han creado en universidades oficiales y en algunas privadas, carreras o maestrías, vinculadas al mundo marítimo. Tal vez llegue pronto el momento en que a propuesta de la Universidad de Panamá, el Estado cuente con una gran institución académica especializada en las Ciencias del Mar y los Asuntos del Canal de Panamá. La misma podría incorporar los diversos cursos y carreras -técnicas, licenciaturas post-grados y maestrías- sobre las diferentes facetas de tan fascinante temática: científica, administrativa, histórica-humanística, económica, ecológica, de navegación, derecho y relaciones internacionales. Ello tendría en cuenta todo lo conocido y experimentado hasta hoy -y en Panamá tenemos mucho que decir al respecto- así como los progresos y proyecciones futuras de las diferentes ciencias y tecnologías en la materia. Si iniciativas académicas similares ya existen en otras latitudes, por qué no pensar en grande y realizarlas en Panamá, país marítimo y comercial por excelencia; dueño por siglos de una historia rica en experiencias y aportaciones de todo tipo al mundo marítimo.
Hoy por hoy, el Instituto del Canal y Estudios Internacionales, bien pudiera constituirse en el núcleo germinal de proyectos como los antes mencionados. En la actualidad, además de su programa investigativo y de sus funciones de extensión, el mismo ofrece una maestría en "Estudios sobre la Región Interoceánica y el Canal de Panamá", y cursos en Derecho relacionados con el Canal. Hay en perspectivas otras maestrías, así como cursos especiales de diversos niveles, en la dirección del desarrollo nacional y de sus recursos marítimos.
El Instituto ha sido pionero en Panamá en el camino hacia una cultura vinculada al Canal y sus relaciones internacionales. Mas necesita un sustancial apoyo de todos para que pueda ampliar sus proyecciones en beneficio de la educación nacional.