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Una curita para la Caja de Seguro Social


El director de la Caja de Seguro Social, Juan Jované, anunció que próximamente estará proponiendo a la Asamblea Legislativa un anteproyecto de ley, mediante el cual se gravarían los gastos de representación de funcionarios y empleados de la empresa privada con la cuota obrero-patronal. Esa es una curita que no solucionará los problemas estructurales y fatales que tiene la institución.
Es interesante entender el contexto en que Jované hace pública su intención. El Diálogo por la CSS está estancado. Todos los participantes ya finalmente aceptan que existe un problema, aunque tienen diferencias sobre su inminencia. Sin embargo, no se pueden poner de acuerdo sobre cuáles medidas implementar, a pesar de que reconocen (en público o privado, dependiendo de sus intereses personales o colectivos) que las alternativas reales para atender el problema son pocas: permitir cuentas individuales, disminuir beneficios, uniformar y aumentar la edad de jubilación, o aumentar las cuotas obrero patronales. A estas alturas del quinquenio al corriente y en vísperas de una contienda electoral, las posibilidades de que se llegue a un entendimiento y surja una propuesta que resuelva el problema de la CSS de la Mesa del Diálogo son casi inexistentes.
Por otro lado, según cifras reveladas por la CSS recientemente, tanto el Programa de Enfermedad y Maternidad como el de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) tuvieron un déficit durante el año 2002. Aunque no es la primera vez que ello ocurre, la alarma colectiva no se hizo esperar y la propia Junta Directiva de la institución solicitó en febrero a su director que presentara un plan de ahorro.
La respuesta de Jované ha sido muy casual: esos déficits obedecen a la situación económica del país, que ha producido la pérdida de 18 mil cotizantes en los últimos dos años, a una reducción en los rendimientos de las inversiones hechas por la institución (por la caída en las tasas de interés) y a una creciente población, que ha causado mayores gastos. Desconocemos si ha hecho una propuesta de plan de ahorros a la Junta Directiva, pero ahora sale a la luz pública su iniciativa de gravar los gastos de representación.
No se trata de una idea novedosa y hasta inclusive es consistente con una de las alternativas que podría salvar a la institución (a saber, aumentar las cuotas). El problema con este tipo de propuesta es que afectará principalmente a la clase media, producirá unos réditos insignificantes para la institución y posterga la atención de su grave situación.
Si tanto Jované como los participantes de la Mesa del Diálogo (e inclusive, el Gobierno por haberse desentendido del problema luego de haberlo delegado al Diálogo) insisten en evadir su responsabilidad de enfrentar los problemas que, a estas alturas, ya se puede decir que contribuyeron a crear, serán recordados como sus causantes de la debacle y sepultureros de la institución.
En el caso de ocurrir un derrame o incendio, el personal de BLM está entrenado y tiene bien definido cuáles son sus funciones, destacó a El Panamá América, Luis Rovira, jefe del Departamento Ambiental.
Con la finalidad de aprovechar al máximo los recursos, en 1999 BLM invirtió unos B/. 100 millones de dólares en la instalación del Ciclo Combinado, proceso que no sólo genera una energía más barata sino que al aprovechar el uso del calor que se produce en la combustión, se logra cuidar el medio ambiente.
Otro de los cambios para proteger el medio ambiental fue el de elevar las chimeneas de las unidades de generación, de 30 a 80 metros, cumpliendo así con las exigencias del Banco Mundial, sobre las cantidades de partículas que puede emitir una central de generación eléctrica. Con esa altura y con la dirección del viento de Norte a Sur, las partículas se dispersan y no se concentran en el área, destacó Rovira.
Explicó que para obtener la altura que requieren chimeneas como éstas, se emplea un radio de 10 kilómetros y se hacen modelos computarizados de la dispersión de las partículas. Para monitorear la calidad del aire del área tienen dos estaciones de monitoreo. Se adelantó que harán un estudio para determinar cómo está la planta y qué medidas correctivas se podrían aplicar, con lo que se pretende que el monitoreo sea continuo.
Un vez por semana se realizan monitoreos preventivos en el área de la costa empleando un bote, verificando que no existan manchas de combustible en el área de los manglares. Se conoció que BLM está en constante conversación con la empresa Petroeléctrica de Panamá, LDC (PEP), con la cual comparte el espacio físico, con la finalidad de ver cómo se mejora la emisión de gases y partículas a la atmósfera.
Para brindarle seguridad a los tanques de almacenamiento de combustible con miras a evitar un derrame, se han invertido B/. 300.000 en la construcción de unos diques, que tienen como especificación 40 milésimas de grueso de malla que cubre toda la superficie del muro. El dique está construido bajo los estándares que dicta la ingeniería civil y la Sociedad Nacional para la Prevención de Incendios de los Estados Unidos.
Aunque varios puntos dentro de lo que es el control ambiental están muy ligados con la seguridad, uno muy importante es el sistema de control de incendios. Este se puede observar en todos los alrededores de la planta BLM identificado con el característico color rojo. El equipo tiene diversos dispositivos como: hidrantes, estaciones de mangueras, tanques de espuma, extintores, extintor de incendio tipo carretilla en polvo químico de 125 libras, monitores de ruedas, mangueras y bombas ubicadas en diferentes puntos de la planta.
Los cuartos de control poseen paneles de alarma y supervisión. Este sistema de supervisión también existe en distintos puntos dentro de la planta. Como dato curioso se conoció que el sistema contra incendios posee una bomba computarizada que arranca todos los martes a las 9:00 a.m. y envía una cinta en la que indica si el sistema está bien o no.
Para el funcionamiento de la misma existen diferentes boyas que monitorean la presión del sistema. En el caso que una de ellas se rompa por la temperatura, se baja la presión de la línea, la bomba censa esa baja presión y arranca rápidamente. Igualmente, en los paneles de control se descubre dónde se dio la anomalía.
En el sector donde se encuentra la turbina hay un pequeño bote suspendido en la parte alta del edificio. Su finalidad es que en el caso de un percance con uno de los empleados, éste pueda ser evacuado rápidamente sin tener que bajarlo por las escaleras.
Por otro lado, de existir un conato de incendio existe una línea caliente que de inmediato comunica al cuartel de bomberos y a una ambulancia. De hecho, cada seis meses se realizan simulacros de evacuación, el último efectuado hace sólo dos meses. Para tales fines y como medida de seguridad, todos los autos que ingresan a la planta deben mirar de inmediato hacia las salidas y nunca a espaldas de ellas.
La aplicación de normas y seguridad industrial ha logrado disminuir los riesgos de accidentes en el personal en comparación con lo que era el antiguo IRHE. Sólo el año pasado, con unas 300 mil horas de trabajo, hubo un 3% de severidad de accidentes, es decir, dos empleados accidentados que requirieron incapacidad de seis días. En lo que va del año no se han registrado accidentes de trabajo.
Al venderse la planta y pasar a manos de la empresa privada, se adquirieron una serie de compromisos ambientales, uno de los cuales fue el de sanear o remozar completamente los aislantes con contenido de asbesto de la unidad 1 (una planta que data de 1965), así como en toda la planta.
ARGAR, S.A. fue es la empresa que se encargó de remover todo el asbesto de la unidad uno y el que se encontraba en toda la planta. La unidad 1 actualmente está sin funcionamiento y ya cumplió su función, por lo que en los próximos días, una vez removido el asbesto, se procederá a desmantelarla, señaló Rovira.
En los trabajos de sanear dicha unidad se hizo una inversión de alrededor de B/. 95,000 y en toda la planta de unos B/. 300,000.
El calendario de saneamiento ambiental inició con la privatización y culminará a principios de 2004. No obstante, BLM ya está en los proyectos finales con miras a cumplir los compromisos adquiridos con el Estado.
Este trabajo fue realizado por Melitza Solano, Yolanda Sandoval, Yariela González y Dascheñka Chong.

101 años de Panamá América

 
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