Una elección que marcará nuestro futuro
Ingeniero
El pasado 18 de junio de 2009, el Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, declaró que “La economía verde es la ola del futuro”. Anteriormente, el día 22 de abril de 2009, el presidente Barack Obama señaló que, “La elección que encaramos no es entre salvar nuestro ambiente y salvar nuestra economía, la elección es entre la prosperidad y el decaimiento”.
Considerando las opiniones de estas dos altísimas y muy bien informadas autoridades mundiales, y considerando que hasta hace escasos años las empresas hidroeléctricas con embalses fueron perfectamente rentables aún vendiendo la energía que producen a una tercera parte del precio de la energía termoeléctrica, la política energética gubernamental panameña requiere dos cambios sustanciales:
Primero, revisar los contratos con todas las empresas generadoras existentes para, primordialmente, asignarle un precio máximo a la energía hidroeléctrica, de modo que éste nunca exceda la mitad del precio de la energía termoeléctrica. Esto abaratará considerablemente la electricidad en nuestro país.
Segundo, todos los subsidios gubernamentales que al presente sólo contribuyan a proporcionarle mayores ganancias a las empresas hidroeléctricas deben redirigirse hacia las empresas que inviertan en energías renovables, particularmente en energía eólica, por ser la más avanzada y económica en la actualidad.
El actual gobierno estadounidense ya dispuso subvencionar los nuevos parques eólicos hasta en un 30%.
En referencia al potencial local de la energía eólica, la Gerencia de Hidrometeorología de la Empresa de Transmisión Eléctrica S.A. (ETESA) hizo confeccionar un Mapa Eólico de Panamá que comenta “el muy alto potencial [eólico] de algunas zonas montañosas de las provincias de Veraguas y Chiriquí particularmente. No obstante la región de tierras bajas de la Península de Azuero y las zonas costeras también presentan un comportamiento ólico favorable para la generación de electricidad” (ver www.hidromet.com.pa/sp/climatologiaFrm.htm).
A lo anterior debemos añadir que, cada vez más, los parques eólicos son ubicados en el mar (actualmente hasta 100 km de la costa y 40 m. de profundidad); porque, cerca de la costa, los vientos marinos generalmente son de 15 a 20% más fuertes que en tierra firme y, mar adentro, son de 30 a 40% más fuertes.
Una buena proporción entre la energía hidroeléctrica ya existente y la nueva energía eólica es de 45% a 55%, tal como Dinamarca tiene en mente y como Unión Fenosa le prometió a El Salvador en el año 2007. Felizmente, ya una empresa española anunció que construirá un parque eólico de 225 megavatios en Toabré, Coclé.
Lo fundamental es que reemplacemos gradualmente las plantas térmicas con modernos parques eólicos y, cuando otras energías “verdes” devengan más económicas, reemplacemos también progresivamente las hidroeléctricas que, aunque un poco menos, también deterioran nuestro ambiente.
carlos.e.rangel@ieee.org
*Jubilado del Cuerpo de Ingenieros.