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Una esperanza para la justicia


El más importante de los tres poderes que es, sin duda, el judicial porque puede frenar mejor los abusos o los desaciertos del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo, ha sido objeto de críticas que han trascendido el escenario político local. Incluso en círculos académicos de otros países ha sido señalado en son de mofa, en vista de tantos hechos que no cabrían nunca dentro del concepto de lo que debe ser la justicia: imparcial, expedita, igual para todos, y ante todo, ceñida a la letra y al espíritu del ordenamiento jurídico nacional.
Muchas han sido las quejas y reiteradas las correspondientes denuncias, pero hace unos meses, por primera vez, en mucho tiempo se introdujeron reformas fundamentales en el sistema judicial, con el fin de que pudiera cumplir mejor con la función vital que debe desempeñar. Esas reformas, por cierto, se debieron al trabajo intelectual y al celo de investigador de quien ayer fue elegido Magistrado Presidente de la Corte Suprema de Justicia, el Licenciado Adán Arnulfo Arjona.
Pocas veces en nuestros comentarios editoriales nos prodigamos en elogios personales contra ciudadano alguno, sin embargo, en esta ocasión, es imperativo comentar lo atinado de la votación del pleno para llenar la vacante que dejará a fin de año doña Mirza Franceschi de Aguilera.
Celebramos que tan alto cargo, con tan delicadas funciones y tan abarcadoras responsabilidades haya recaído en un joven abogado, sin tacha, de honorabilidad reconocida, de gran talento jurídico, y sobre todo, con una gran vocación de respeto por la ley y por lo que el vivir conforme a leyes representa.
Dentro de todas las desilusiones que la incipiente democracia nuestra haya podido causar, es preciso reconocer que la elección que comentamos hoy muy bien puede llegar a ser una esperanza par la administración de justicia en Panamá y para el desarrollo de un "rgano Judicial que efectivamente contribuya al perfeccionamiento de la democracia.


101 años de Panamá América

 
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