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Una estrategia diplomática heroica y osada


Hoy se conmemora el XXXIV aniversario de la convocatoria del Consejo de Seguridad de la ONU, un evento que marcó el curso de la reversión del Canal.
SENTAR EN LA mesa de negociación a una potencia mundial por medios pacíficos para desmantelar, programadamente, un enclave colonial que era el eje la estrategia de seguridad hemisférica y pieza clave en la geopolítica mundial de control de estrechos y canales en plena Guerra Fría, fue una estrategia heroica y osada que trastocó los intereses vitales entronizados en la Zona del Canal durante más de 70 años, tras la agudización de la crisis en las relaciones de Panamá y los EE.UU. con los trágicos hechos que ocasionaron 21 mártires el 9 de enero de 1964.
En medio de un escenario marcado por el síndrome de Vietnam, Panamá puso en marcha un nuevo estilo de negociación abierta, sustentado en una agresiva política exterior en los foros internacionales, una ofensiva diplomática del general Omar Torrijos que concitó un amplio respaldo de los principales líderes mundiales en el Movimiento No Alineados, creando las condiciones para posicionar las reclamaciones históricas de Panamá de un contexto bilateral a una tribuna mundial.
Surge una fuerza incontenible en defensa de los intereses regionales que promovió la creación de la Unión de Países Exportadores de Banano (UPEB) y el Sistema Económico Latinoamericano (SELA). A la vez, la concertación diplomática de Perú, sustentada en una Declaración Conjunta y el respaldo de los países latinoamericanos, permitió la elección por la región, como Miembro No Permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, posición desde la cual se logra convocar una segunda reunión del organismo mundial fuera de su sede, en la ciudad de Panamá, del 15 al 23 de marzo de 1973.
El alcance diplomático de la estrategia panameña fue cimentado en la convocatoria del Consejo de Seguridad en Panamá en esa fecha, reunido para dilucidar un tema bilateral, logrando articular los intereses nacionales bajo la visión del general Torrijos, quien no quería comprometer a la futura generación con un problema recurrente. Gracias a la sagacidad, sabiduría y audacia, los diplomáticos panameños Juan Antonio Tack, Aquilino Boyd (q.e.p.d), Carlos Alfredo López Guevara y Jorge Illueca, con resistencia de la administración Nixon, se logra consignar la cuestión del Canal en el tema relativo a las medidas para el mantenimiento y fortalecimiento de la paz y la seguridad en América Latina, en consonancia con principios y disposiciones de la Carta, con el fin de exhortar a las partes a proseguir las negociaciones para concertar un tratado que eliminara las causas de conflictos en sus relaciones generadas por la existencia de la Zona del Canal.
Durante las sesiones del Consejo de Seguridad, el general Torrijos, el canciller Tack y nuestro representante permanente Aquilino Boyd, expresaron diafanamente, y con la valentía moral, la legítima reivindicación panameña, captando la solidaridad del mundo, un hecho sin precedentes que conminó a la primera potencia a negociar el pleno ejercicio de la jurisdicción panameña en la Zona del Canal y en la erradicación de la ostensible presencia militar. Panamá deseaba librarse de la indignidad de poseer control sobre sus dos únicos puertos y de tener un país físicamente cortado en dos por una potencia extranjera.
"Debe reconocerse que es mérito del actual Gobierno el estreno de una nueva estrategia en materia de negociaciones sobre el Canal, no sólo como un problema panameño, sino también como una causa latinoamericana, rompiendo así el supuesto interés bilateral de las negociaciones; ha sido capaz de ganar la atención y el interés de la opinión pública mundial; ha sido capaz de asegurar niveles de divulgación y de simpatía internacionales superiores a toda negociación anterior". Así reconocía el jurista Carlos Bolívar Pedreschi, la estrategia y el nuevo estilo de negociación preconizado por el general Torrijos.
Este singular enfoque estratégico de política exterior, inspirado en la satisfacción de los intereses nacionales, atrajo el apoyo mundial a la causa panameña y fue consignado en una resolución que, pese a ser vetada, instaba a las partes, EE.UU. y Panamá, a encontrar una salida diplomática a las causas de conflicto. Ello fue un éxito diplomático sin precedentes en la historia del Derecho Internacional Público, ya que creó las bases para que se suscribiera una Declaración de Principios entre el ministro Juan A. Tack, y el secretario de Estado, Henry A. Kissinger, como punto de referencia de las negociaciones.
Se trata de personas que vieven en el límite entre los dos corregimientos.
Ellos han tenido que hacer caminos para llegar por el transporte en Tocumen.
"Siempre pasan llenos y no brindan el servicio después de las 10: 00 de la noche por eso tenemos que cruzarnos a Tocumen", dijeron varios moradores molestos.
La Ley No. 13 de febrero de 2002 crea el corregimiento, separándolo de Pacora.
Y es que al parecer el único logro que han tenido es el ensanche de la vía desde el Hotel Riande a la Rubén Darío Paredes.

101 años de Panamá América

 
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