Una estrategia para Darién
Con las inundaciones en Darién, un 30% del área productiva fue afectada y se infomó que no se descartaba una hambruna para los meses géneros del año que se inicia. El tema, como contrapartida, se ofrece como una excelente oportunidad para que el Estado realice un planteamiento a fondo que sirva de sostén a una estrategia de desarrollo verdadera hacia esa región.
Lejos de invalidar los planes de urgencia que la ocasión exige, tal estrategia, como su concepto lo indica, no queda en la inmediatez del siniestro, sino que se proyecta con alcance a futuro, incorporando además, las experiencias que se han venido madurando a través del tiempo y su gente.
Los problemas y dificultades de Darién no son nuevos. Si Balboa, Pedrarias y Oviedo, abrieron y santiguaron nuevos universos para la Corona dejando tras sí una era de intrigas, desolación y crimen, sus sucesores no le fueron a la zaga. Darién fue recubierto con un manto de olvido y sospechoso misterio, al menos para la generalidad de los panameños, que no para quienes hicieron de él un inmenso campo de injusticias marcadas por la politiquería y el saqueo de sus recursos renovables y mineros. Precisamente, hace poco el Ing. Alfredo Acuña, a quien no casualmente apodamos "El Pirre" (Río, Cerro y Serranía) por su amor y conocimiento por la provincia, puso en mis manos un ejemplar de la segunda edición del libro del Prof. Teodoro "Lolo" Méndez, "El Darién, Imagen y Proyecciones". Es una obra singular, de historia, colorido, vivencias muchas y propuestas de desarrollo. Allí nos habla de la vida de los padres-ríos. Del Tuira, Pirre, Sambú, Sabanas, Congo, Balsas. Y del Chucunaque que "...nace en el Cerro Pitrigantí (894 m.)...río de suave pendiente, de orillas bajas (...) que al llegar a Yaviza, a pocos kilómetros de la desembocadura, se estrella contra la pared rocosa de Pueblo Nuevo (...) en ese lugar asciende algunas veces hasta doce pies sobre el nivel del lugar. Esas inundaciones causan grandes estragos en las sementeras, las crías, las viviendas, amenazan las vidas de los moradores, siembran la zozobra, la inquietud y a inseguridad en ellos. Y al irse las aguas sobreviven las enfermedades, el desaliento y a veces el abandono de la región". (p. 20-21).
La narración del Prof. Méndez, fallecido el 20 de julio de 1999 a los 93 años, propone convertir, a través de un "Servicio de Cabotaje Nacional (...) Declarar que los ríos navegables del Darién tengan carácter de caminos y como tales dárseles conservación". Y sugiere medidas de mantenimiento y recuperación ambiental. Va más allá. Recomienda el impulso de la "Educación de Construcciones Navales, y la creación de una Escuela de Arquitectura Naval y de Carpintería de Ribera, con talleres de reparación de naves a fin de satisfacer una necesidad sentida y aprovechar una vocación de se ha desperdiciado..." (p. 271-2).
" Pero a nadie le ha importado todo esto, nadie parece haber padecido dolor patriótico (...) un problema que amerita un serio estudio con enfoque moderno, técnico, social, económico o, por lo menos, patriótico y humano". (p. 268-9). Es el clamor de muchos, que nos legó "Lolo" Méndez, como compromiso a cumplir. En un país donde el enanismo y la exclusión, la improvisación y el espectáculo, están por encima de la experiencia, el mérito y el sacrificio, quizás habría que recordar a otro panameño raizal, Joaquín Beleño al comentar la primera edición hace ya más de 20 años: "Yo me pregunto si aquellos que están diseñando la política gubernamental a nivel del Darién de hoy con carretera, han leído este libro. Tienen que leerlo, empezando con los que están en la Presidencia, Planificación, Educación. Estamos seguros que ese libro nutrirá sus células cerebrales para una mejor concepción y proyección del problema darienita que es ahora parte vital del problema de Panamá...". (p.560). Amén.
Lejos de invalidar los planes de urgencia que la ocasión exige, tal estrategia, como su concepto lo indica, no queda en la inmediatez del siniestro, sino que se proyecta con alcance a futuro, incorporando además, las experiencias que se han venido madurando a través del tiempo y su gente.
Los problemas y dificultades de Darién no son nuevos. Si Balboa, Pedrarias y Oviedo, abrieron y santiguaron nuevos universos para la Corona dejando tras sí una era de intrigas, desolación y crimen, sus sucesores no le fueron a la zaga. Darién fue recubierto con un manto de olvido y sospechoso misterio, al menos para la generalidad de los panameños, que no para quienes hicieron de él un inmenso campo de injusticias marcadas por la politiquería y el saqueo de sus recursos renovables y mineros. Precisamente, hace poco el Ing. Alfredo Acuña, a quien no casualmente apodamos "El Pirre" (Río, Cerro y Serranía) por su amor y conocimiento por la provincia, puso en mis manos un ejemplar de la segunda edición del libro del Prof. Teodoro "Lolo" Méndez, "El Darién, Imagen y Proyecciones". Es una obra singular, de historia, colorido, vivencias muchas y propuestas de desarrollo. Allí nos habla de la vida de los padres-ríos. Del Tuira, Pirre, Sambú, Sabanas, Congo, Balsas. Y del Chucunaque que "...nace en el Cerro Pitrigantí (894 m.)...río de suave pendiente, de orillas bajas (...) que al llegar a Yaviza, a pocos kilómetros de la desembocadura, se estrella contra la pared rocosa de Pueblo Nuevo (...) en ese lugar asciende algunas veces hasta doce pies sobre el nivel del lugar. Esas inundaciones causan grandes estragos en las sementeras, las crías, las viviendas, amenazan las vidas de los moradores, siembran la zozobra, la inquietud y a inseguridad en ellos. Y al irse las aguas sobreviven las enfermedades, el desaliento y a veces el abandono de la región". (p. 20-21).
La narración del Prof. Méndez, fallecido el 20 de julio de 1999 a los 93 años, propone convertir, a través de un "Servicio de Cabotaje Nacional (...) Declarar que los ríos navegables del Darién tengan carácter de caminos y como tales dárseles conservación". Y sugiere medidas de mantenimiento y recuperación ambiental. Va más allá. Recomienda el impulso de la "Educación de Construcciones Navales, y la creación de una Escuela de Arquitectura Naval y de Carpintería de Ribera, con talleres de reparación de naves a fin de satisfacer una necesidad sentida y aprovechar una vocación de se ha desperdiciado..." (p. 271-2).
" Pero a nadie le ha importado todo esto, nadie parece haber padecido dolor patriótico (...) un problema que amerita un serio estudio con enfoque moderno, técnico, social, económico o, por lo menos, patriótico y humano". (p. 268-9). Es el clamor de muchos, que nos legó "Lolo" Méndez, como compromiso a cumplir. En un país donde el enanismo y la exclusión, la improvisación y el espectáculo, están por encima de la experiencia, el mérito y el sacrificio, quizás habría que recordar a otro panameño raizal, Joaquín Beleño al comentar la primera edición hace ya más de 20 años: "Yo me pregunto si aquellos que están diseñando la política gubernamental a nivel del Darién de hoy con carretera, han leído este libro. Tienen que leerlo, empezando con los que están en la Presidencia, Planificación, Educación. Estamos seguros que ese libro nutrirá sus células cerebrales para una mejor concepción y proyección del problema darienita que es ahora parte vital del problema de Panamá...". (p.560). Amén.