Una familia de lectores, un país lector
Muchas familias panameñas cruzan por una difícil problemática con relación a la lectura. ¿Por qué me atrevo a asegurar esto? Porque la lectura de buenos libros y de otros documentos por parte de algunos familiares ya no es un hábito, y algunos no tienen acceso a los libros. En fin, estamos olvidando el dulce sabor que causa el dejar volar la imaginación mientras leemos un cuento, una fábula, una leyenda, una historia o un acontecimiento de actualidad.
La lectura de un buen libro puede ser una terapia muy beneficiosa para el alma y el cuerpo en momentos de desolación o ausencia de un ser querido; pero también en momentos de felicidad un libro suele ser la mejor compañía.
El hábito de la buena lectura debe ser inculcado primeramente desde el hogar, pues es allí donde se empiezan a moldear las buenas costumbres que son reforzadas en la escuela. Los padres y madres no sólo deben leer cuentos a sus hijos(as), sino que deben orientarles sobre la importancia de la lectura en nuestras vidas.
Al comprar un libro es indispensable tomar en cuenta la literatura adecuada al nivel intelectual, la edad, el nivel cultural, la motivación e intereses de sus hijos (as) para que ellos (as) se sientan motivados (as) a leer y lograr mejores resultados con la lectura que compartiremos en familia. Debemos orientarnos como padres y madres sobre este tema para poder guiar a nuestros hijos(as) en tan bella costumbre.
A todo(a) niño y niña le gusta imitar a su padre y a su madre. Siendo esto así, aprovechemos esta oportunidad para crear en ellos y ellas este bello hábito y día a día veremos los resultados positivos.
Retomar el hábito de la lectura de Buenos libros y toda documentación a nuestro alcance, desde el hogar es formar una "familia de lectores" y pronto así tendremos "Escuelas de Lectores" que transformarán a Panamá en un país lector.