Una fecha especial
Victoriano Rodríguez S. (diostesalvepanama@yahoo.com)
Hoy se celebra mundialmente el "Día del Amor y la Amistad". Se desbordan las atenciones, especialmente al sexo opuesto, y olvidamos que "el amor nace, pero la amistad se hace". La amistad no surge como un torbellino que se desplaza saludando al campo, en un cálido atardecer romántico de hojas secas y la caída del sol, bajo un frondoso árbol. La amistad se acoge mutuamente producto de sentimientos, acciones, apoyos, compañerismo, vecindad, trabajos, paseos, intercambio de opiniones, etc., que tienen momentos cultivables. Cultivables porque tal como expresé, "la amistad no nace, se hace". Tanto es así que cuando lo que llamamos amistad, aún está en simientes, se puede perder con mucha facilidad.
Sólo una acción que la otra persona considere incorrecta, aun cuando no lo fuera, puede distanciar a dos o más personas. Eso, eso no es amistad. Sencillamente había buena comunicación, una semilla que germinaba y alguna interconexión favorable para estas personas. Igualmente la buena comunicación entre dos personas puede durar años, lustros y décadas, sin que llegue a ser amistad. La amistad es algo más que la mera comunicación o intercambio de ideas.
Los amigos intercambian opiniones, sentimientos, se hacen críticas y sugerencias, y son respetadas estas ideas como sagradas confesiones. Esto es la amistad. La ávida busca de brindar el apoyo necesario, en el momento preciso, incondicionalmente, en las buenas o las malas, en la opulencia o el fracaso. El amigo te acepta tal cual eres y se entrega tal cual es, te apoya sin esperar nada a cambio, sin hipocresías, sin mentiras ni falsos halagos. Te orienta y critica las malacrianzas, cosas indebidas o que atenten contra la moral y buenas costumbres, porque no te las patrocina. Eso es la amistad. Los amigos tienen en su corazón un recipiente frágil, que los hace más sensibles y cada vez tienen algo más que dar. Por ello se dice que nos hace más feliz dar que recibir, más cuando das de corazón y quien recibe lo toma con satisfacción.
Dios permita al recipiente de tu corazón ser muy pequeño para que esas gotas de bondad, ternura, amor, comprensión y sensibilidad social, se derramen cada día, no sólo entre los amigos, también entre los parientes, compañeros de trabajo, a los conocidos (aún cuando fuera sólo mediante un correo electrónico o la línea telefónica), a tal grado que nos lleve a vivir en un mundo lleno de paz y amor, durante nuestra estancia sobre la tierra. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Las palabras expresadas por Magally cobraron mayor fuerza al escuchar a Alvaro Ramón González, a quien ella "llama su esposo", porque falta muy poco para serlo y su hijo quiere como "su padre", aunque no lo es. Se hicieron novios a los 13 años y "era algo de niños", pero nos volvimos a ver después y "yo me di cuenta de que la seguía queriendo".
"Ella me dijo que se iba de viajes a Monterrey. Yo pensaba que estaba allá, cuando me llamaron al celular y me dijeron que había sido detenida en Panamá", nos dijo desde México, vía telefónica, "quedé frío, no sabía qué hacer".
Resolvió de inmediato viajar a Panamá para estar junto a ella y 15 días después estaba acá. No hubo reclamos, ni intenciones de apartarse. "Yo sabía que mi indecisión y falta de comunicación la habían orillado", confesó. Aunque Alvaro no era expresivo y en aquellos tormentosos días de Magally, poco hablaban, él le tenía preparada "una sorpresa" como prueba de su amor.
"Yo le había comprado su casa para que viviéramos juntos y se la entregaría cuando estuviera de vuelta". Desde su detención, Alvaro ha visitado el penal en dos ocasiones.
"La quiero demasiado como para dejarla" dijo más de una vez y concluyó: "y le juro que es el amor de mi vida y no quiero perderla... yo sé que no será así".
Hoy se celebra mundialmente el "Día del Amor y la Amistad". Se desbordan las atenciones, especialmente al sexo opuesto, y olvidamos que "el amor nace, pero la amistad se hace". La amistad no surge como un torbellino que se desplaza saludando al campo, en un cálido atardecer romántico de hojas secas y la caída del sol, bajo un frondoso árbol. La amistad se acoge mutuamente producto de sentimientos, acciones, apoyos, compañerismo, vecindad, trabajos, paseos, intercambio de opiniones, etc., que tienen momentos cultivables. Cultivables porque tal como expresé, "la amistad no nace, se hace". Tanto es así que cuando lo que llamamos amistad, aún está en simientes, se puede perder con mucha facilidad.
Sólo una acción que la otra persona considere incorrecta, aun cuando no lo fuera, puede distanciar a dos o más personas. Eso, eso no es amistad. Sencillamente había buena comunicación, una semilla que germinaba y alguna interconexión favorable para estas personas. Igualmente la buena comunicación entre dos personas puede durar años, lustros y décadas, sin que llegue a ser amistad. La amistad es algo más que la mera comunicación o intercambio de ideas.
Los amigos intercambian opiniones, sentimientos, se hacen críticas y sugerencias, y son respetadas estas ideas como sagradas confesiones. Esto es la amistad. La ávida busca de brindar el apoyo necesario, en el momento preciso, incondicionalmente, en las buenas o las malas, en la opulencia o el fracaso. El amigo te acepta tal cual eres y se entrega tal cual es, te apoya sin esperar nada a cambio, sin hipocresías, sin mentiras ni falsos halagos. Te orienta y critica las malacrianzas, cosas indebidas o que atenten contra la moral y buenas costumbres, porque no te las patrocina. Eso es la amistad. Los amigos tienen en su corazón un recipiente frágil, que los hace más sensibles y cada vez tienen algo más que dar. Por ello se dice que nos hace más feliz dar que recibir, más cuando das de corazón y quien recibe lo toma con satisfacción.
Dios permita al recipiente de tu corazón ser muy pequeño para que esas gotas de bondad, ternura, amor, comprensión y sensibilidad social, se derramen cada día, no sólo entre los amigos, también entre los parientes, compañeros de trabajo, a los conocidos (aún cuando fuera sólo mediante un correo electrónico o la línea telefónica), a tal grado que nos lleve a vivir en un mundo lleno de paz y amor, durante nuestra estancia sobre la tierra. Dios te salve Panamá.
(victorianos@hotmail.com)
Las palabras expresadas por Magally cobraron mayor fuerza al escuchar a Alvaro Ramón González, a quien ella "llama su esposo", porque falta muy poco para serlo y su hijo quiere como "su padre", aunque no lo es. Se hicieron novios a los 13 años y "era algo de niños", pero nos volvimos a ver después y "yo me di cuenta de que la seguía queriendo".
"Ella me dijo que se iba de viajes a Monterrey. Yo pensaba que estaba allá, cuando me llamaron al celular y me dijeron que había sido detenida en Panamá", nos dijo desde México, vía telefónica, "quedé frío, no sabía qué hacer".
Resolvió de inmediato viajar a Panamá para estar junto a ella y 15 días después estaba acá. No hubo reclamos, ni intenciones de apartarse. "Yo sabía que mi indecisión y falta de comunicación la habían orillado", confesó. Aunque Alvaro no era expresivo y en aquellos tormentosos días de Magally, poco hablaban, él le tenía preparada "una sorpresa" como prueba de su amor.
"Yo le había comprado su casa para que viviéramos juntos y se la entregaría cuando estuviera de vuelta". Desde su detención, Alvaro ha visitado el penal en dos ocasiones.
"La quiero demasiado como para dejarla" dijo más de una vez y concluyó: "y le juro que es el amor de mi vida y no quiero perderla... yo sé que no será así".