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Una fecha para reflexionar


En primer lugar quiero hacerle llegar nuestro más profundo saludo a todos los consumidores de Panamá que con su determinación, esfuerzo y sacrificio han sentado las bases para crear las condiciones necesarias para fortalecer el movimiento organizado de consumidores.
Desde que se dio la señal de partida hace un año con la formalización del Decreto Ejecutivo No. 11 "Por el cual se establece el 15 de marzo de cada año como Día Mundial de los Derechos del Consumidor", hemos realizado todos los esfuerzos, a lo largo y ancho de este país, para garantizar que la celebración del Día del Consumidor produzca un éxito deseado.
La Comisión de Libre Competencia y Asuntos del Consumidor (CLICAC) se siente privilegiada de celebrar esta importante fecha en la que debemos todos, como consumidores, recordar que existen ocho derechos básicos del consumidor: derecho al consumo, a la seguridad en el consumo, a la información, a la libre elección, a ser escuchado, a la reparación de daños, a la educación, y a un medio ambiente saludable. No obstante, por razones relacionadas a nuestra larga historia de controles de precios, abusos de agentes económicos, desequilibrios en el mercado y la poca importancia que se le daba al consumidor, el derecho más trascendental en estos momentos es el de la información. Un consumidor que no esté informado es como un avión sin radar, a la merced de la suerte. Un agente económico que no cumple con su obligación de informar, además de constituirse en una situación ilegal, está cometiendo una injusticia y una inmoralidad para con los consumidores.
Desde inicios de 1999, cuando nos lo propusimos como meta institucional tomando en cuenta la necesidad de fortalecer el papel de los consumidores en nuestro país, la CLICAC asumió la responsabilidad que le confiere la Ley 29 de 1996, e iniciamos un decidido esfuerzo para promover las organizaciones de consumidores.
Para ello, la CLICAC, a través de la determinación de su personal calificado, prestó asistencia técnica a los consumidores en su proceso consultivo, asesorando en la confección de la documentación requerida y capacitación en materia de organización, conocimiento del Título II de la Ley 29 sobre Protección al Consumidor, y los Procesos de Reclamaciones y Conciliaciones.
La realización en junio de 1999 del Primer Encuentro Nacional de Consumidores y, posteriormente, en octubre de la IV Conferencia Regional de Consumidores de América Latina y el Caribe, creó una caja de resonancia que, además de llenar las expectativas de miles de consumidores que se dieron cita para atender el llamado a preparar las estrategias del movimiento de consumidores y sus perspectivas para el siglo 21, marcó un hito histórico en la República de Panamá al presentarse un documento de siete elementos debidamente consensuado por el Comité Consultivo de Organizaciones de Consumidores de Panamá, para crear la plataforma de lanzamiento que mantenga viva la esperanza de mayor bienestar y equidad para todos los consumidores panameños.
Es importante señalar que este documento incluye, entre otros aspectos, lo referente a la existencia de barreras que impiden la organización de consumidores, los retos que presenta la participación y representación de los consumidores en la agenda pública, la necesidad de establecer vínculos de cooperación entre organizaciones de consumidores, la importancia de fortalecer aún más el marco institucional para la protección del consumidor, necesidad de apoyar financieramente a organizaciones de consumidores, la importancia de la educación del consumidor en el desarrollo del bienestar colectivo, y la identificación del papel que juegan los medios de comunicación en la creación de una sana cultura de consumo. De llevarse a la práctica estos siete elementos estratégicos, estaríamos dando los primeros pasos para adquirir lo que se ha denominado " la cultura de la competencia a favor del consumidor".
El desarrollo de las organizaciones de consumidores es una tarea que, aunque difícil, no podemos soslayar. Estas organizaciones juegan un papel importante en la lucha contra la pobreza y para el mejoramiento de la calidad de vida, creando conciencia ciudadana sobre los derechos de los consumidores y el desarrollo de relaciones de justicia en la economía de libre mercado. Además contribuyen a la difusión del conocimiento sobre temas tan importantes como la seguridad e higiene alimentaria, el uso de las medicinas, la calidad y seguridad de los productos, y el consumo sustentable.
Entre las metas de la CLICAC está la de continuar apoyando, inclusive económicamente en el marco de lo que establece la Ley 29, a las organizaciones de consumidores para que se puedan desarrollar. Este proceso será una avenida que tendremos que recorrer, para alcanzar el estado ideal de las cosas, sin olvidar que todo esfuerzo debe ser para beneficio de la ciudadanía, pues de no ser así, no tiene sentido. Ya es hora que los grupos que trabajan por el interés público adopten una postura beligerante en la búsqueda del mejoramiento de las condiciones de vida de nuestros consumidores. Para eso será necesario tomar en cuenta la nueva realidad de apertura de las economías, del proceso de globalización y del intercambio de todo orden que, como sabemos, también genera, al igual que lo hace el desarrollo tecnológico, oportunidades y desafíos.
Ante la realidad del siglo 21, nuestro país espera crecer con fuerza y, aunque no hemos derrotado la pobreza y las necesidades más extremas, estamos modernizando nuestras infraestructuras, nuestros instrumentos de innovación tecnológica, nuestra administración pública, y el fortalecimiento de una CLICAC independiente, técnica y autónoma es prueba de ello, al tiempo que toma vigor el desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil.
Así como durante cerca de una centuria, la nacionalidad panameña desarrolló profundos sentimientos de unidad y determinación para lograr la plena soberanía y jurisdicción en todo nuestro territorio, proponemos que enfrentemos a partir de hoy que conmemoramos esta gran fecha, en un mirar hacia adentro, la necesidad de defender a los consumidores que constituyen el grupo económico más grande, y que afectando y siendo afectado por casi todas las decisiones económicas públicas y privadas, sus puntos de vista a menudo no son escuchados.
Reiteramos a los consumidores de Panamá nuestras felicitaciones por lo que se ha logrado hasta ahora. Sin embargo, el pueblo panameño se merece de un nuevo movimiento de consumidores, más fuerte, más activo, más participativo, con más coraje y más determinación, con mayor disposición de aprender y compartir experiencias necesarias para buscar un perfeccionamiento de la función de consumo, que se refleje cada día más en el mejoramiento económico y social de nuestros consumidores. Ojalá que la fecha del 15 de marzo que celebremos todos los años nos abra los ojos con visión bifocal para que comprendamos lo que debemos hacer ahora para obtener los frutos del mañana.

101 años de Panamá América

 
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