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Una feria impresionante


Organizar cualquier evento no es tarea fácil, pues se necesita estar pendiente de miles de detalles que son los que, a la larga, hacen el éxito o el fracaso del mismo. Cuando se organiza un congreso, una feria o algo parecido, se multiplica esa responsabilidad, porque existe una cantidad de factores externos que amarras y, cuando crees que todo está en orden, ¡zas!, aparecen esas personas a decir que si vienen, que si no pueden tal día, que si quieren o dejan de querer.
Con estos escollos y muchos más que sería largo enumerar, empezó la organización de la V Feria Internacional del Libro que se celebró la semana pasada en ATLAPA. No quisiera decir más que el panameño no lee porque sería caer en la repetición aburrida del cantito de siempre. Pero, hago alusión a ello para contar algunas otras cosas más interesantes que dejó la Feria del Libro.
No podía creer que el salón la Huaca estuviera tan lleno el día de la inauguración. Pensé que, tratándose de invitaciones dadas por el alcalde, muchos asistían por obligación. Sin embargo, cuando terminó el acto y bajé a dar un vistazo de la feria, me sorprendió la cantidad de gente que la visitaba en sus pabellones de exhibición. Desde el primer día fue un éxito rotundo. Al día siguiente y, hasta el final, no cabía la gente, sobrepasó las expectativas, creó un pequeño caos que nos alegraba a todos por el triunfo que se vislumbraba.
Tenemos que decir que hay un porcentaje de personas que visitan todo lo que se presente en ATLAPA. Pero, es pequeño. Podemos decir que hay otro que fue por la novedad y que es aún más pequeño. El resto fue porque tenía un verdadero interés en la actividad, en ver las novedades y comprar lo que estaba a su alcance. Por momentos creía que estaba en Expocomer o en la Feria Artesanal. La gente se tropezaba en su andar y se apreciaba que la mayoría llevaba un cartuchito con libros.
La actividad en el pabellón infantil fue extraordinaria. Fue continua, variada y atractiva. Me percaté de niñas de 10-12 años comprando libros para su edad por iniciativa propia. Mis nietas, las Marías, la gozaron mucho, ya que la madre las llevó varias veces y ella misma, lo mismo que mis hijos, pasaron ratos agradables.
El programa de conferencias, mesas redondas y presentaciones de libros fue espectacular. Lo más curioso es que los salones permanecían totalmente llenos, aunque funcionaran cuatro y cinco a la vez. Esto nos indica la cantidad de gente que se dio cita en la feria y buscaba verdadera cultura.
La Dra. Rosa María Britton y Priscilla Delgado, Presidenta de la Cámara Panameña del libro trabajaron arduamente y merecen mis felicitaciones.
Se notaba que el pueblo panameño estaba ávido de leer, de ver libros de untarse de cultura. Por lo tanto, son esfuerzos que vale la pena hacerse para llevar esparcimiento a un pueblo que, a veces se le dificulta el acceso a la cultura. También noté que, el público que había en la feria, era uno que no estaba acostumbrada a ver. Casi siempre, en espectáculos culturales nos vemos las mismas caras. Aquí no; aquí había gente de todos los estratos sociales y predominaba la clase media.
Los invitados especiales eran personas de una calidad incalificable. Las presentaciones de libros panameños y extranjeros fueron de primera calidad. Siendo así, pienso que la V Feria Internacional del Libro satisfizo a los panameños y nos dejó un sabor dulce y la curiosidad de leer y escribir más.
Lástima y siempre hay una lástima, que los medios de comunicación no colaboraron más con hacer propaganda a la feria. Hubiera sido un apoyo mayor para los organizadores. Claro que, una cosa es embarcarse antes ante la expectativa y otra es hablar o abrir la participación después del éxito. En fin, pronto tendremos otra y la apreciaremos más por la experiencia de ésta.

101 años de Panamá América

 
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