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Una gran oportunidad


Durante los últimos tres años, la economía ha crecido a un ritmo superior al 7%, lo que nos coloca en el grupo líder de las economías latinoamericanas más prósperas. En los años venideros los cálculos dicen que, por lo menos, se mantendrá esta velocidad de la expansión de las actividades productivas, lo que podría durar, previsiblemente, unos diez años en total. Vivimos en un entorno económico privilegiado en América Latina, pues no hay otros países que cuenten con pronósticos tan favorables como los nuestros.
Si hay un cúmulo de inversores extranjeros que ha puesto sus ojos en Panamá, es porque hay algo irremediablemente exitoso acerca de las actividades económicas en este país. Sin embargo, una visión superficial carente de objetivos estratégicos y de una falta de compromiso con las metas del desarrollo podrían llevarnos a malgastar esta gran oportunidad para los panameños y panameñas, hombres y mujeres, adultos y niños, gente de todas las culturas que tienen por denominador común su destino de vida en este territorio.
Es el momento de resolver de una vez por todas los problemas de desnutrición, de salud, de escolaridad; tenemos la gran oportunidad de incluir a todos para que participen activamente de la generación de riquezas a través del mercado; es el momento de creer ciegamente en la participación del ciudadano y facilitar la toma de decisiones públicas en el ámbito del municipio. Podemos darnos el lujo de dedicar recursos humanos y financieros a la recuperación ambiental y detener la degradación del ambiente.
Se equivoca terriblemente quien piensa que, porque estamos creciendo a altos porcentajes anuales, podemos olvidarnos del compromiso del desarrollo y ser un poco flexibles en cuanto al funcionamiento del Estado democrático. Ahora más que nunca hay que exigir, de la manera más puntillosa, el pleno respeto a los derechos humanos y la observancia estricta de los parámetros de legalidad en la actuación de las autoridades.
El país no necesita que el Presidente se ocupe de los carnavales, pues el pueblo los celebrará de todas maneras. Lo que necesitamos es que el Presidente nos hable todas las semanas de cómo está avanzando la reforma de la educación panameña. Que nos diga a todos cómo el país va conquistando nuevas fronteras con la ayuda del gobierno.
Francamente, no queremos una solución para los problemas de transporte público que tenemos hoy. Porque en unos pocos años la solución de hoy habrá quedado obsoleta. Queremos que las cosas se hagan con visión de futuro. Porque la actual bonanza no es un estado permanente ni final. Es solo una gran oportunidad. ¿Será que la dejaremos pasar?

101 años de Panamá América

 
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